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'El exorcismo de Emily Rose', las dos caras de la posesión

Scott Derrickson ofrece un exorcismo desde el punto de vista científica y el religioso, enfrentando ambas visiones en un juzgado.

Por Jesús Márquez 30 de Octubre 2012 | 12:03

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Scott Derrickson dirigió en 2006 un film de exorcismos en un momento en el que, justamente, empezábamos a estar bastante hartos del género. Dos años antes, Renny Harlin, tras sustituir a Paul Schrader en una polémica dirección, firmó 'El exorcista: El comienzo'; una película que en el mejor de los casos dejó indiferente al espectador. ¿Conseguiría Derrickson que volviésemos a interesarnos en el mismo y manidísimo tema de siempre? Su jugada para conseguirlo fue atrevida y original: aprovechar una historia real para cuestionar la existencia de las posesiones.

Acusado: padre Moore

'El exorcismo de Emily Rose' comienza por el final del propio exorcismo. En una escena que recuerda al clásico de William Friedkin, Derrickson presenta a un personaje que aparenta ser el exorcista de la historia, cuando en realidad no es otro que el forense; giro que define la vuelta de tuerca que propone la película. El planteamiento de la historia pretende lanzar una mirada realista a lo que tantas veces hemos visto en otras cintas, ¿es posible que existan las posesiones?

'El exorcismo de Emily Rose'

De esta forma, el film transcurre durante el juicio posterior al exorcismo, otorgando protagonismo a la abogada del reverendo juzgado: Erin Bruner (Laura Linney). Ésta, desde una posición agnóstica frente a la religión, tiene como objetivo sembrar la duda al jurado, de igual forma que Derrickson desea hacer lo mismo con su público; fomentar una duda aterradora que plantea la posibilidad de que exista el diablo.

Con un gran sentido del ritmo, aún con algún cliché de por medio, juicio y flashbacks se intercalan, creando bastante inquietud durante estos últimos. La posibilidad de que un bando u otro tengan razón se encuentran igualadas; las explicaciones científicas no están suficientemente fundamentadas, pero son plausibles, al igual que la intensidad de los hechos narrados por los testigos parecen descuadrase de lo que la ciencia es capaz de explicar.

La caída

Sin embargo, donde acierta durante su notable primera mitad, falla en la segunda. No abandona la capacidad de entretener, en mayor o menor medida, pero sí se ahoga en su propia ambición. La película se pone, de forma bastante clara, del lado del padre Moore (Tom Wilkinson), y eso le permite crear escenas extravagantes o hacer uso de los efectos especiales; pero abandonando por el camino la "rigurosidad" de la que tan orgullosa se mostró al principio. Lamentablemente, gran parte del último tramo es demasiado efectista.

'El exorcismo de Emily Rose'

'El exorcismo de Emily Rose', por lo tanto, promete mucho más de lo que finalmente es capaz de ofrecer. Derrickson da una bocanada de aire fresco a un género que se empezaba a estancar, pese a que en su film, las partes acaben siendo mucho mejores que el conjunto. En cualquier caso, es es recomendable; pues se agradecen propuestas así, interesantes y entretenidas al fin y al cabo, por mucho que el resultado pudiese haber sido mejor.

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