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CRÍTICA

'71': Un día de perros

El director Yann Demange debuta en el campo del largometraje con este thriller de supervivencia ambientado en 1971, en pleno conflicto de Irlanda del Norte.

Por Daniel Lobato Fraile 23 de Enero 2015 | 10:00

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Estamos en Belfast, en 1971, año negro en el Conflicto de Irlanda del Norte (o The Troubles, como se le llama comúnmente allí) para el gobierno local, pues el asesinato por parte del IRA de tres soldados escoceses (estaban fuera de servicio, iban de civil y desarmados y dos eran hermanos adolescentes), trajo una crisis política que se saldó con la renuncia del primer ministro norirlandés y el aumento de la edad mínima para servir militarmente en la región hasta los 18 años.

Jack O'Connell

Con este contexto sobrevolando todo el rato el título de la ópera prima de Yann Demange (a quien el sector del público más seriéfilo y amante de los zombies conocerá por su miniserie 'Dead Set') cobra un especial significado. Aunque -y esto es importante tenerlo en cuenta-, la película no se dedica a retratar los hechos. Toma el año, la ciudad y un detonante similar, pero narra una historia de ficción que bien podría haber ocurrido en medio del conflicto norirlandés como en cualquier otro escenario de lucha armada.

Yann Demange nos pone en la piel de Gary Hook (interpretado por Jack O'Connell, a quien hemos visto sufrir recientemente en el segundo largometraje de Angelina Jolie, 'Invencible'), un joven de barrio sin demasiadas perspectivas de futuro que encuentra en el ejército británico una salida. Es cuando acaba la instrucción y le es asignado su primer destino, en Belfast, el punto en el que arranca este relato. Un relato de supervivencia.

Porque ''71' de bélica solo tiene su cartel y los uniformes del ejército británico. No es un film de guerra, sino un thriller de supervivencia sobre un chico que sin comerlo ni beberlo se ve perseguido por todo el mundo y ha de hacer lo posible por salir vivo. Tiene más en común con cintas como 'Jo, ¡qué noche!' (le pasan tantas cosas al personaje de Jack O'Connell que parece haberse levantado con el pie izquierdo esa mañana) o films más cercanos -en cuanto estructura- como 'Defensa' o 'Centurión' (por dar un título más o menos reciente) que con obras como la multipremiada 'Hunger' de Steve McQueen, temáticamente similar. Y es que, como ha reconocido su director en alguna que otra ocasión, si podemos hablar de un referente este sería Paul Greengrass y su trabajo en la saga Bourne o en 'Green Zone: Distrito protegido'. Una influencia que vemos tanto en el uso de la cámara como en la planificación de algunas de sus escenas (especial atención a la adrenalínica persecución que tiene lugar entre callejuelas con Gary Hook perseguido a pie por dos militantes del IRA).

Esta inclinación temática y de estructura es lo que hace de '71' una película que trasciende el contexto del que nace y que su acción sea extrapolable a cualquier conflicto presente o pasado. Demange no tiene ninguna voluntad de analizar la situación vivida en Irlanda del Norte, en absoluto. Pero, sin embargo, no pierde la ocasión (principalmente en la escena que desencadena la trama y en el desenlace de la misma) en presentar un discurso crítico con el ejército británico. O al menos es una de las lecturas que se pueden sacar del visionado. Si sus intenciones pasaban por ahí o todo responde exclusivamente a soluciones argumentales es algo que queda a la elección de cada uno. Hasta que Yann nos saque de dudas en algún momento.

'71

Futura estrella

Con una película pendiente de estreno y otras dos en fase de preproducción, Jack O'Connell puede estar asistiendo al despegue de su carrera profesional. 'Starred Up' (inédita en nuestro país obviando su proyección en el Festival de Sitges) le valió numerosos reconocimientos en 2013 principalmente en Reino Unido, pero fue ya en 2014 con 'Invencible' y con '71' cuando su nombre ha empezado a sonar con fuerza dentro del sector como una apuesta de futuro. El tiempo dirá si estas expectativas que está generando son fundadas o no, de momento lo que cuentan son los hechos, y en '71' aguanta muy bien el tipo llevando el peso de la acción, con un personaje muy físico que corre, lucha e incluso ha de lidiar con diversas heridas, al tiempo que pasa por una serie de registros emocionales que van del nerviosismo al miedo, pasando por la rabia o la estupefacción. Una papeleta complicada de la que sale victorioso.

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