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CRÍTICA

'Infiltrados en Miami': Hacer reír: misión fallida

Ice Cube y Kevin Hart vuelven dos años más tarde con la secuela de 'Vaya patrulla', de nuevo dispuestos a hacer reír a los espectadores.

Por Borja Abelleira García 6 de Mayo 2016 | 19:30

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"Los cuñados de la ley" están de vuelta. O lo que es lo mismo, Ben Barber (Kevin Hart) y James Payton (Ice Cube) regresan dos años después de 'Vaya patrulla' dispuestos a provocar una vez más las carcajadas entre los espectadores. Y lo hacen de la mano del mismo director de entonces, Tim Story, y con idénticos ingredientes: persecuciones a toda pastilla, conversaciones obscenas y fuera de tono y golpes, muchos golpes y humor físico. Un lenguaje infalible cuando se trata de este tipo de comedia irreverente y a la que por defecto se presupone caótica. Pero nada de ello justifica el ínfimo bagaje que a todos niveles presenta 'Ride Along 2' (su título original). Una producción con 40 millones de dólares de presupuesto (nada más y nada menos) que desarrolla un pésimo guión, falto de ideas nuevas y absoluto refrito de su hermana mayor, sin muestra alguna de originalidad ni solidez. De acuerdo, alguien dirá: "sabías a lo que venías". ¿A reír a carcajadas, quizás? Pues no, ni eso.

Infiltrados en Miami

En esta nueva entrega, el atolondrado e inexperto Ben Barber tiene que volver a ganarse la confianza de su cuñado, el concienzudo y malhumorado detective de policía James Payton. Una idea de lo más original, si no fuese porque toma el mismo punto de partida que su predecesora. Ahora, y después del adorable desastre que montó el bueno de Ben en la primera película, se ha convertido en un agente recién licenciado que intentará ir medrando poco a poco en su carrera profesional. Y no solo eso, sino que también quiere crecer en su papel de "cuñado de la ley", apodo con el que cariñosa y recurrentemente denomina al dúo que forma con su amigo James. Una nueva misión lleva a ambos desde Atlanta hasta Miami, siguiendo la pista de un importante empresario que mantiene unas sospechosas relaciones con el puerto de la ciudad. El asesinato de un alto cargo de la autoridad portuaria desencadena el caso, y James y Ben son de nuevo los únicos que pueden descubrir la verdad. Para ello contarán con la ayuda de un hacker listillo y entrometido, AJ, al que da vida el divertido Ken Jeong (uno de los pocos puntos rescatables de la película) y de la atractiva e inteligente detective local Maya (Olivia Munn), quien lleva meses detrás de un caso relacionado.

Tim Story repite en la dirección de la secuela, y trata de ofrecernos descaradamente más de lo mismo. El cineasta, marcado por la industria tras sus sonados fracasos con la saga de 'Los 4 fantásticos', se rodea una vez más de Phil Hay y Matt Manfredi como encargados del guión, un texto que desde luego no está a la altura de las expectativas. Así, este particular trío deja a Ice Cube y Kevin Hart con muy poquito con lo que trabajar. Apuestan decididamente por el humor corporal, los continuos equívocos y el patetismo, y todo resulta demasiado estridente. Un conglomerado de chistes sin gracia y conversaciones irritantes. Una delicia, vaya. Y es una pena, pues no es un imposible llegar al objetivo de hacer reír con acierto. No en vano, ya hemos visto a otros actores como Eddie Murphy (el rey en esto) o, en menor medida, a Martin Lawrence ('Dos policías rebeldes') llevar a cabo esta fórmula. Desgraciadamente, la pareja de 'Infiltrados en Miami' intenta dar el cante a su manera, con esa necesaria dosis de provocación y la perspectiva de dos agentes de policía, pero no le llegan ni a la suela de los zapatos a otros proyectos similares.

Elenco desaprovechado

Infiltrados en Miami

El despropósito resulta frustrante, además, dada la contrastada vis cómica de sus protagonistas. Dejando a la libre interpretación de cada uno el papel de Ice Cube en el panorama cinematográfico, lo cierto es que Kevin Hart sí nos tiene acostumbrados a una dosis más de diversión. Lamentablemente, en el caso que nos ocupa no tiene en qué apoyarse. Por citar un ejemplo, en la comedia de Steve Pink '¿Qué pasó anoche?', Hart nos ofreció una notable interpretación en lo que supuso una mirada fresca, amable y efectiva sobre las relaciones modernas. 'En qué piensan los hombres' es otra buena muestra de ese estilo desenfadado y sin pretensiones en el que el afamado cómico se siente cómodo haciéndose con la escena y poniendo su lado más loco por delante. Por otro lado, y tras dos proyectos compartiendo reparto, entre los dos protagonistas existe toda la química que puede surgir cuando uno de ellos lleva gafas de sol durante dos tercios de la película (ya vale, Ice).

En cuanto a las interpretaciones secundarias, el personaje de Ken Jeong viene introducido con calzador y casi sin pretexto, pero aunque le abren hueco en esta loca familia de la manera más simple, el intérprete de origen coreano sirve de muleta al dúo de 'polis' y aunque solo sea por un par de guiños nos recordará a su Sr. Chow de 'Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!'. Benjamin Bratt también convence en su papel de villano. Sencillo pero irónico encarna a un personaje que le viene al pelo. Mención aparte merece la despampanante pero desde luego desaprovechada Olivia Munn. Y es que a eso se limita su presencia: la poderosa Psylocke de 'X-Men' convertida en mujer florero y coartada por sus contados diálogos.

Taquillazo estadounidense

El fin de semana de su estreno en Estados Unidos, en enero de 2014, 'Vaya patrulla' recaudó 34 millones de dólares, situándose como la película más taquillera durante tres semanas consecutivas. Teniendo en cuenta estos datos, no es de extrañar que la productora del propio Ice Cube viese la posibilidad de seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Aumentaron el presupuesto, de 25 a 40 millones, pero las ganancias no han sido las mismas. Aún así, hablaremos de éxito valorando los 120 millones de recaudación que la secuela ha cosechado en el país norteamericano. Allí se estrenó en enero, y cinco meses después llega a España bajo el título de 'Infiltrados en Miami'. Tal vez una sabia e intencionada decisión tras el éxito de 'Infiltrados en clase' e 'Infiltrados en la universidad', la saga originalmente llamada 'Jump Street' que interpretaron Jonah Hill y Channing Tatum y en la que también participó Ice Cube. Dos propuestas similares destinadas a ser las caras opuestas de la misma moneda. Una de ellas es graciosa; la otra, definitivamente, ni se le parece.

Infiltrados en Miami

Por si fuera poco, la trama de este aburrido thriller policiaco avanza de la manera más cansina e insoportable, llegando a desear que den por concluido de una vez el caso y o bien empiecen uno nuevo, o bien tomen el camino de vuelta a casa para no mirar atrás. Llegados a este punto, el desenlace de la trama no resulta ninguna incógnita, y por supuesto tiene poco o nada de interesante. Ni siquiera resulta espectacular en lo visual, dando lugar a una de las escenas más pobres de acción de la película. El director parece decirse: "¿Ahora cómo demonios resuelvo yo esto?" Y termina haciéndolo de la manera más abrupta e impersonal posible, sin pensar demasiado, como con el resto del largometraje.

Quién sabe; para gustos, colores. Quizá haya sido yo quien no ha sabido encontrar las razones del éxito al otro lado del charco de este dúo cómico, pero sinceramente me cuesta pensar en algún proyecto de las mismas características que contenga tan poca sustancia habiendo tenido tantos medios a su alcance. Se trata de una comedia barata a precio de oro, y si 'Vaya patrulla' fue directamente a DVD en nuestro país, a nadie le hubiese sorprendido que 'Infiltrados en Miami' hubiese corrido la misma suerte. James, Ben... Si el objetivo era entretener, lo sentimos: misión fallida.

Nota: 3

Lo mejor: ¿Ken Jeong?

Lo peor: Todo lo demás. Una eterna sucesión de chistes groseros sin ninguna gracia.

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