'Acantilado': Captando el abismo

Roberto Cabanillas Viernes 03 junio 2016

Tras demostrar un poderoso sentido visual y estético y convertirse en una reconocida documentalista, Helena Taberna regresa a nuestras pantallas de cine con 'Acantilado', thriller negro que emplea el universo de las sectas como telón de fondo para desarrollar un relato sobre el dolor, la pérdida y el lado oscuro de las personas. Una cinta estrenada en la sección oficial del Festival de Málaga que podemos disfrutar en nuestras salas españolas a partir del viernes 3 de junio.

 Ingrid García Jonsson

Este quinto largometraje de la realizadora navarra arranca con uno de los inicios más impactantes y crudos del panorama cinematográfico reciente (para que nos hagamos una idea, igual de brutal y perturbador que el de 'Pa negre', por ejemplo). Una vez saboreada esta hábil y violenta carta de presentación, la historia de 'Acantilado' se centra en Gabriel (Daniel Grao), un fiscal con grandes aspiraciones que se ve obligado a trasladarse a las Islas Canarias con el objetivo de descubrir la verdad sobre la muerte de su hermana Cordelia (Ingrid García Jonsson) una joven que ingresó hace tiempo en un despiadado clan. Una vez allí, Gabriel descubrirá que, en realidad, el cuerpo de ésta no ha sido encontrado entre la comunidad sectaria que se suicidó y conocerá a su antigua compañera de piso (Juana Acosta), mujer que le guiará por los desconocidos últimos años de vida de Cordelia.

Investigaciones policiales, ritos a pie de playa y mucha túnica blanca dominan esta particular y conflictiva búsqueda familiar. La cinta, que supone una libre adaptación de 'El contenido del silencio' de Lucía Etxebarria, nos ofrece un estudio sobre la identidad humana, la incomprensión y el vacío existencial. Sentimientos que van cogiendo forma sobre un frío y perturbador archipiélago hasta confeccionar una interesante y enfermiza postal fantasmal.

Porque otra cosa no, pero la expresividad de Taberna nos permite disfrutar de una desgarradora y desasosegante ambientación. Utilizando como principal recurso un escenario canario asolado por el viento y teñido de gris, la cinta demuestra una riqueza visual digna de mención. Y la verdad es que resulta tremendamente complicado observar la película y encontrar una sola composición que no haya sido estudiada desde la elegancia y sencillez. Muy en la línea de 'La isla mínima', Helena convierte el paisaje empleado en la película en una especie de cárcel física y emocional para unos personajes que se sitúan al borde del colapso y la asfixia. De este modo, podemos disfrutar de unos maravillosos planos generales y aéreos capaces de sobrecoger hasta al más despistado de los espectadores. Cuestión a la que también contribuyen una dirección de arte y una fotografía espléndidas.

 Ingrid García Jonsson interpreta a una joven susceptible a ser captada por una secta en 'Acantilado'

Por otro lado, la cineasta navarra impone un ritmo lento y pausado a su material. Siguiendo la estela de la fabulosa 'Martha Marcy May Marlene', el relato trabaja las elipsis y los flashbacks para ir desvelando detalles sórdidos del pasado de la protagonista, haciendo que ciertas secuencias (como la sexual) nos remitan directamente a la cinta dirigida por Sean Durkin. Film, con el que también comparte, por cierto, cierta ambigüedad psicológica en la construcción de sus personajes y una aparente y contaminada serenidad. Un tipo de relato magnético con mucha facilidad para el misterio en el parece que todo vaya a estallar de repente sin dejar títere con cabeza (aunque, en el caso de 'Acantilado' la parquedad informativa es sustituida por un discurso más enfático, las cosas como son).

No obstante, y a pesar de presentar una riqueza atmosférica de gran calado y unos saltos temporales que reman a favor, desde el punto de vista narrativo 'Acantilado' presenta altibajos. Tal vez los problemas comiencen a hacerse un poco más evidentes conforme llegamos al ecuador de la cinta. Es entonces cuando se destruye el interesante edificio dramático construido hasta el momento y el discurso se cae por el barranco de la caricatura y el cliché. Diálogos fallidos, lugares transitados hasta la saciedad (¡hasta hay un agente que se apellida Martínez!) y resoluciones argumentales agitadas (en especial en lo que a Mamá Heidi, líder de la secta, se refiere) restan pulso a una película en principio confeccionada para no dejar de latir. Y es una pena que precisamente estos elementos de guión que no terminan de funcionar dificulten la capacidad de emocionar y sorprender al espectador durante una segunda parte esencial.

 Grao y Acosta están fabulosos en los papeles que interpretan en 'Acantilado'

Retratos hipnóticos

Porque en realidad se hubiese necesitado más bien poco para terminar de crispar emociones y añadir contundencia a lo narrado. De hecho, los principales actores nunca dejan de defender con uñas y dientes a los personajes que interpretan: Daniel Grao compone uno de sus absorbentes y gélidos retratos, Juana Acosta vuelve a estar convincente y tierna e Ingrid García Jonsson funciona de nuevo como alma inocente que termina bajo las duras consecuencias de haber tomado malas decisiones (ya confeccionó una encarnación similar en 'Hermosa juventud'). Tal vez un poco menos acertada resulte Goya Toledo. Ya sea porque su personaje sea el más estereotipado (¿por qué últimamente los polis agresivos se llevan tanto? ¿es necesario que se pongan a boxear cada vez que se frustran profesionalmente?) o porque presente un acento canario subrayado hasta el exceso, la verdad es que su interpretación no termina de convencer.

A grandes rasgos podemos decir que 'Acantilado' resulta interesante como propuesta visual que reflexiona sobre el sentimiento de pérdida y las contradicciones intrínsecas a todo ser humano. Pero también cabe destacar que aunque se trata de un ejercicio de estilo muy bien realizado, ciertos déficits narrativos terminan por entorpecer y lastrar el resultado final. Tal vez si se hubiesen suprimido ciertos episodios inverosímiles así como diferentes tics típicos del cine negro, la película se hubiese ganado un hueco privilegiado en nuestra memoria.

Nota: 6/10

Lo mejor: El inicio, la dirección de arte y la textura fría de la cinta.

Lo peor: Ciertos personaje-caricatura, falta de progresión dramática, incapacidad en ocasiones para conectar con su público.

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