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CICLO LGTB

Ciclo LGTB (II): 'Jongens' (2014)

Continuamos con nuestro ciclo LGTB, esta vez con la crítica de 'Jongens', bonita cinta holandesa.

Por Jonathan Espino Aparicio 29 de Septiembre 2016 | 15:43

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Como ya anunciamos la semana pasada, cada jueves os traeremos una (buena) película con temática LGTB con el fin de visibilizar este tipo de cine y también descubrir nuevos títulos no tan conocidos para el espectador. En esta segunda entrega, vamos a hablar de 'Jongens', película holandesa sobre el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia.

La historia está protagonizada por Sieger, un chaval de quince años cuya mayor preocupación es hacerlo bien en el campeonato de relevos en el que va a participar durante el verano; sin embargo, cuando a él y a su amigo les cambian de equipo, comienza a sentir cierta afinidad por Marc, otro joven deportista. Ambos experimentan una atracción que no esperaban entre ellos pero, mientras que Marc entiende lo que está sucediendo, Sieger intenta escapar de quien realmente es.

 Jongens

Muchas veces buscamos en una película una historia original, que no hayamos visto antes; sin embargo, 'Jongens' es la típica historia sencilla, sin requiebros, que te acaba conquistando por la empatía que sientes por sus protagonistas. Todos hemos pasado con quince años por la situación que ellos viven, algunos lo han llevado mejor, otros peor, y ambos polos están reflejados en esta pequeña cinta que nos hace vibrar con este inesperado romance adolescente.

El mayor acierto de 'Jongens', para mí, es haber relacionado éste con el deporte. Podría haber sido una historia más de instituto entre dos chicos que se enamoran pero quiere romper con los estereotipos y va más allá. Aquí no hay un rey y una reina del baile, solo dos chicos que han comenzado a sentir algo nuevo, algo que no esperaban y que es muy bonito.

Las piedras del camino

Por alguna razón que desconozco, en prácticamente todas las películas de amor gay adolescente tiene que haber una subtrama que reste protagonismo a la principal (en próximas entregas veréis que se convierte en una tónica habitual). En 'Jongens', es aquélla protagonizada por el padre y el hermano del protagonista. Es cierto que intentan explicar la difícil situación de Sieger en casa, sin una madre y con dos parientes que son unos 'machotes de manual', pero, ¿era necesario tanto metraje y tanto drama protagonizado por el hermano? Es una trama que no nos lleva a ninguna parte (salvo por esa escena hacia el final en el coche) y que resta muchísimo tiempo que podríamos estar conociendo más a fondo a los protagonistas y al sentimiento que está creciendo entre ambos.

 Jongens

Incluso, nos hubiera interesado mucho más la forma en que el inseparable amigo de Sieger afronta la sexualidad de éste, aspecto que, finalmente, queda relegado a una sola escena, clave sí, pero que queda un poco cogida por pinzas porque ya casi nos habíamos olvidado de la presencia de ese personaje. ¿Y la familia de Marc, idílica y totalmente contrapuesta a la de Sieger? Tenían tanta chicha que cortar que no se entiende que se hayan centrado tanto en el hermano, que no aporta nada a lo que nos interesa, más allá de lo distinto que es de nuestro protagonista.

Pese a este pequeño error, 'Jongens' es un canto a la libertad, un llamamiento a romper todas esas cadenas que muchas veces sentimos que nos vienen impuestas y que nos privan de ser libres, de ser nosotros mismos. 'Jongens' tiene mucho de sufrimiento pero también de liberación, de esa felicidad que sólo se experimenta cuando encuentras la paz contigo mismo.

Para aquellos a los que el amor les ayudó a encontrarse a si mismos.

Nota: 7

Lo mejor: La dirección de Mischa Kamp y la química entre los dos protagonistas.

Lo peor: Nos quedamos con ganas de haber visto más a ambos juntos en pantalla.

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