Dirigida por el australiano Ray Lawrence, y protagonizada por Gabriel Byrne y Laura Linney, Jindabyne cuenta la historia de un grupo de cuatro amigos de un pequeño pueblo del interior de Australia llamado Jindabyne. Stewart (Gabriel Byrne), Carl (John Howard), Tom (Sean Ress-Wemyss) y Billy (Simon Stone) deciden marchar un fin de semana de pesca, dejando a sus mujeres e hijos en el pueblo pero, tras acampar, Stewart encuentra en el rÃo el cuerpo desnudo y sin vida de una joven aborÃgen que ha sido brutalmente asesinada. Sin cobertura y lejos de la civilización, el grupo decide continuar con su fin de semana y advertir a las autoridades a su regreso, con la animadversión que tan egoÃsta acto provocará tanto en las gentes del pueblo como en sus propias parejas.
Las dos horas que dura Jindabyne transcurren con bastante lentitud, si bien uno debe reconocer que en casi ningún momento la pelÃcula llega a aburrir al espectador. A caballo entre el thriller y el drama, todo ello aderezado con una fuerte dosis de costumbrismo social, Jindabyne destaca, más que por su historia, por unas excelentes interpretaciones, sobretodo a cargo de Laura Linney, que obtuvo el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Valladolid.
Con una primera hora más que interesante en la que se nos muestra, por un lado, la ejecución del crimen, y por otro, un retrato bastante verosÃmil de la vida cotidiana de los personajes, Jindabyne entrelaza unas tramas aparentemente inconexas con gran sutilidad, dando paso al tema central de la pelÃcula. Por desgracia, dicho tema carece de la gracia de su larga introducción, y a pesar de que el drama conyugal entre los personajes interpretados por Gabriel Byrne y Laura Linney es sin duda lo mejor de la pelÃcula, con unos diálogos en ocasiones brillantes, las reacciones y pensamientos de los protagonistas tienden a perderse por derroteros pseudofilosóficos que en nada ayudan a la pelÃcula.
Puede que si Jindabyne hubiera hecho un mayor hincapié en el rechazo social que despierta la actuación del grupo de amigos, en lugar de desviarse hacia una exploración intimista del sentido de la culpabilidad, hubiéramos visto una pelÃcula bastante más redonda, y aunque dicha introspección está más que justificada, pienso que ha sido llevada hasta unos lÃmites que ni siquiera la inestabilidad mental de Claire (Laura Linney) puede justificar plenamente.
Asà pues, destacarÃa la primera hora de Jindabyne por encima del conjunto, en el que Ray Lawrence nos muestra un cuadro costumbrista absolutamente real y preciosista, con unas interacciones muy trabajadas y que merecÃan, quizá, un desarrollo diferente, que por desgracia se pierde de manera irremediable en sus últimos diez minutos. Asà y todo, se puede ver, aunque nos deja cierto mal sabor de boca por lo que pudo haber sido y lo que es.
Lo bueno: interpretaciones
Lo malo: tramo final