Alguien deberÃa decirle a los individuos que traducen los tÃtulos de las pelÃculas que el inglés 'spear' y el castellano 'espÃritu', aparte de cierta similitud fonética, no guardan relación alguna de significado, aunque bien es cierto que -siendo bastante benévolos- podemos llegar a considerar que la sustitución del término 'lanza' por el de 'espÃritu' pretende definir, de algún modo, el simbolismo de la pelÃcula.
Tras esta patochada con aires pedantes que no he podido evitar soltar, doy paso ya a la crÃtica propiamente dicha; pero es que últimamente las traducciones de los tÃtulos son de verdadero escándalo.
El final del espÃritu (End of the spear) es una pelÃcula norteamericana basada en hechos reales, que relata la historia de un grupo de misioneros que se desplaza a la zona ecuatoriana del Amazonas. Dirigida por un desconocido Jim Hanon, la pelÃcula está protagonizada por actores como Louie Leonardo, Chad Allen, Jack Guzman, Christina Souza, Sarah Kathryn Bakker, Cara Stoner o Beth Dailey, la mayorÃa de los cuales se ha limitado a intervenir en series televisivas como Deadwood, The O.C, Ley y orden o Boston legal, por poner algunos ejemplos.
Como decÃa, El final del espÃritu narra la historia de un grupo de misioneros que viaja al Amazonas para civilizar a los Waodani, una violenta tribu amenazada con ser exterminada por los colonizadores. Tras diversos intentos infructuosos, Nate (Chad Allen) y sus cuatro compañeros logran entablar un primer contacto con los Waodani, liderados por Mincayani (Louie Leonardo), pero terminan siendo brutalmente asesinados. A pesar de ello, las mujeres de los misioneros asesinados deciden proseguir con la labor de sus esposos, retomando el contacto con los Waodani a través de sus mujeres, hasta lograr una convivencia relativamente pacÃfica con ellos.
Como muy bien resume un crÃtico del diario aBC en su reseña, El final del espÃritu es una mezcla del Apocalypto de Mel Gibson y La misión de Roland Joffé, aunque con un presupuesto más próximo al telefilme que a una producción para las salas. A pesar de ello, el director consigue realizar un trabajo bastante solvente y que no desmerece en absoluto, con un ritmo sosegado que en ningún momento llega a aburrir, y que se sirve hábilmente de unas impresionantes vistas panorámicas, sobretodo aéreas, y de una música muy agitada, que cumple su función a pesar de que en ocasiones parece que estemos viendo una pelÃcula de aventuras más que un drama.
Presentada como un flashback que ocupa la mayor parte de la pelÃcula, ésta está presidida por la voz en off de Steve (Chase Ellison de niño, Chad Allen de adulto), narrando la historia de sus padres y sus compañeros a modo de reflexión, y sirve de inocente nexo común entre ambas culturas. Además, es de agradecer que excepto en la secuencia final y en puntuales frases, los misioneros jamás se dediquen a predicar, ni sermonear, ni filosofar, ofreciendo un aspecto bastante mundanal. En cuanto a las actuaciones, decir que ninguna de ellas merece especial interés, limitándose a cumplir con un guión algo ingenuo y previsible pero que, como comentaba, nunca llegar a cansarnos.
Asà que, en resumen, El final del espÃritu es una pelÃcula simple y algo ingenua aunque entretenida, donde cabrÃa destacar una fotografÃa espléndida y una historia interesante aunque levemente mitificada.
Lo bueno: fotografia
Lo malo: originalidad