La película no la salva ni una Julianne Moore con ganas de realizar otra vez el papel que hizo en 'Hannibal' y aún menos un Jonathan Rhys-Meyers con pocas ganas de actuar, fuera de la serie de época que tiene (Los Tudor). Con un guión cogido con pinzas, y unas situaciones propias de los peores gags de Scary Movie, hace que se vuelva interminable y sin gracia. Recomendable para un domingo a las 16h (después de comer).
Lo bueno: dos sustos faciles (si te pilla desprevenido)
Lo malo: no caben en esta critica