La crítica de 'Tengo ganas de ti' de moore

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6

Los mejores momentos ya han pasado y es inútil seguir esperándolos.

13 ago 2014

Es una película mucho más triste, mucho más melancólica, mucho más profunda, mucho más cruda y mucho más adulta que su predecesora. Me imagino que la secuela habrá gustado un poco más a los gafapastas (o al menos no les habrá irritado tanto, ya que a pesar de la reiterancia de los insultos y de los términos despectivos, en vez de candentes unos se van apreciando treses y cuatros) y les habrá gustado menos a las mojabragas, ya que esta película no se asemeja demasiado con el idealizado cuento de hadas que ellas vienen buscando.

Para empezar es necesario precisar que la peli posee en todo momento una esencia demoledora, fruto del ambiente cargado de una profunda tristeza que no deja de sucederse por mucho que lo queramos y por mucho que los acontecimientos de ahora parezcan diferentes y distantes al pasado. No hay manera. El tristemente alegre pasado vuelve a la memoria de protagonistas y espectadores como un fuerte viento que se reniega a marcharse y siempre regresa sembrando con su soplo de frío aire abrasador la pesadumbre y la ansiedad en el interior de las almas.

La película se perfila como perfecta, y por compases como tal lo es, a su manera, a pesar de los muchos cambios sucedidos de una parte a la otra, pero que parece que Feernando González Molina ha sabido llevarlos con entereza y llevar la acción de una manera notable de un escenario al otro, confiando en lo que mejor resultado le ha dado hasta ahora, el inconfundible sabor del aroma juvenil y su acierto para la recreación del mismo.

Respecto a Clara Lago y a su personaje digo para empezar que es una actriz que me gusta mucho (La Cara Oculta) y que aquí se presenta como una bomba cañera y efervescente, pero que su personaje no ha sido explotado y que ha tenido una evolución algo decepcionante para desembocar en ese fatídico final, que más fallido y deprimente bajo mi punto de vista no puede ser. Es como una desgracia, una rendición al desgraciado paso del tiempo y a la renuncia de la búsqueda de la magia, sensación errónea posiblemente, pero que se acrecienta en mí debido a brusquedad que supuso ese final prematuro, súbito y forzado.

Uno de los motivos de ese fallo puede ser el error de llevar la línea argumental, cuyo sendero se basaba en airados espasmos, desoladores a más no poder, llenos de incongruencias y faltos de explicidad, lo único que siempre tanto pido... Sobre todo hacia el final, parte del metraje en el que cada plano representa un paso agigantado en la resolución de una trama, fugaz fotograma que no estaría previsto de una explicación a posteriori más detenida que permita a los espectadores contemplar y analizar la evolución de la situación. Se pretende dejar como todo en el aire, sólo permitiendo a los espectadores a labrarse una idea aproximada respecto a cada situación presenciada. Solo queda el dolor que vive en el interior de cada personaje. Solo queda la tristeza que se respira en el aire. Solo queda la decepción, al tú no poder enlazar las piezas que se han disparado furtivamente desde detrás de una cámara y no poder enlazarlas bajo un orden, sin que la persistente credibilidad y la incombustible magia presentes en la primera parte, que no me dejaban escribir una crítica sin saltarme las palabras de la emoción y de la euforia, se pierdan por el camino.

Y es que hasta este mediocre seis con el que estoy obsequiando a esta película parece, por momentos, demasiado.
spoiler
El padre de Babi, uno de mis personajes favoritos apenas cuenta con planos! Y si no se muestra en ningún momento con quién está engañando a Rafaela ni cómo... Ni un solo plano... Ni tampoco se reencuentra nunca con H, cuando formaban un dueto basado en la amistad, la sinceridad y la confianza magnífico.

Otra cosa, tal y como me imaginaba Andrea Duro no sale en esta película, realidad que se contradice en la presencia de su nombre entre el reparto que figura en la ficha.

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'Tengo ganas de ti', tengo ganas de melodrama
Crítica Ecartelera
6,9