La crítica de 'The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro' de Gallywix

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Gallywix

4

Superhéroes enamorados

01 sep 2016

Que un director de cine independiente recoja el testigo de otro que supo hacer de un cómic de superhéroes una saga fílmica muy estimable, supuestamente debería ser algo bueno. Sin embargo, Marc Webb, después de realizar un inicio decente con The Amazing Spider-Man (2012), naufraga en una segunda parte más cercana a los insulsos amoríos de unos vampiros adolescentes que a una espectacular película de personas con superpoderes.

En esta ocasión, Peter Parker está a punto de graduarse, pero sigue atormentándose por no haber cumplido la promesa de alejarse de su novia Gwen. El caos en el que vive envuelto no hará más que aumentar, pues, Electro, un nuevo villano, está atemorizando a toda la ciudad. Por si fuera poco, Harry Osborn, su antiguo amigo, aparece en el peor momento para pedirle un favor muy especial.

No se puede describir este film con otro adjetivo que no sea decepción, pues, aunque no seamos muy fans de este cine, después de la primera entrega, creo que casi todo el mundo esperaba mucho más. Sigue siendo moderadamente entretenida, aunque sus más de dos horas de metraje se antojan demasiado para la poca imaginación que nos ofrecen sus creadores. Los efectos especiales siempre son buenos, pero las peleas son repetitivas, al igual que su argumento, claramente insuficiente. No obstante, su principal problema es que parezca una película de Disney demasiado tontorrona, dedicada a un público infantil y poco exigente, que, sin embargo, tampoco tengo claro que vaya a disfrutar de esta entrega. Los chistes de Spidey no funcionan y, más que nunca, se echa de menos a Tobey Maguire, viendo que Andrew Garfield y Emma Stone no están preparados para el papel con el que les han honrado los responsables de la película. Por su parte, Jamie Foxx y Paul Giamatti están totalmente desaprovechados.

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'The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro': Energía a raudales
Crítica Ecartelera
7,0