No estamos ante una pelÃcula para acompañar de palomitas. HarÃan un ruido innecesario y molesto ante una pelÃcula donde los silencios se convierten en otra forma de narración. Una a la que no estamos acostumbrados. Una historia de espionaje sin historia de amor, persecuciones ni explosiones por los aires. En su lugar se utilizan las miradas, la sutileza y una dirección pausada y soberbia.
Quien espere algo tipo Misión Imposible o James Bond, que se olvide de esta pelÃcula y se vaya a ver al tÃo Tom. El Topo es la antÃtesis del cine de espionaje al que nos han acostumbrado. Requiere una mayor atención, pues no nos lo dan ya masticado para que simplemente tengamos que abrir la boca. Aquà te van dando lentamente bloques, aparentemente de hielo, que tu tendrás la opción de querer masticar para lograr comprender. Requiere un esfuerzo para un espectador acostumbrado a no tener que hacerlos. Aviso a navegantes.
Gary Oldman, Colin Firth, un magnÃfico Benedict Cumberbatch, asà como el resto del reparto están a un nivel sobresaliente en este magnÃfico laberinto de miradas.
Lo bueno: unas interpretaciones sensacionales