En la meca del cine podemos encontrar todo tipo de actores, de distinto sexo, condición y con niveles de fama muy dispares. Pero es realmente complicado encontrar uno de esos diamantes que deslumbran durante toda su carrera, y que perduran en la memoria de los cinéfilos para la eternidad. Uno de ellos es, sin ninguna duda, Audrey Hepburn.

Se trata de una actriz que no necesita presentación, y que, a pesar de no haber tenido una carrera tremendamente extensa, nos ha dejado auténticas joyas cinematográficas con las que hemos vibrado incontables veces. Escoger una sola de sus películas sería una ardua tarea.
La actriz, que se apartó de la industria a finales de los 60 para volver una década después, falleció a los 63 años, tras toda una vida dedicada a la interpretación y a la ayuda humanitaria. Impagable es el legado que nos dejó a todos aquellos que amamos el séptimo arte.