Es cierto que muchísimas segundas partes no fueron buenas, pero sería un error generalizar. Si lo hiciéramos, estaríamos mintiendo, pues a lo largo de la historia del cine podemos encontrar grandes ejemplos de continuaciones fílmicas. Una de ellas bien podría ser 'Spider-Man 2'.

La historia nos sitúa dos años después de que Peter Parker dejara a Mary Jane Watson, y decidiera seguir asumiendo sus responsabilidades como Spider-Man. Peter debe afrontar nuevos desafíos mientras lucha contra el don y la maldición de sus poderes equilibrando sus dos identidades: el escurridizo superhéroe Spider-Man y el estudiante universitario. Las relaciones con las personas que más aprecia están ahora en peligro de ser descubiertas con la aparición del poderoso villano de múltiples tentáculos Doctor Octopus.
Se trataba de una de esas superproducciones que te alegraban el verano, y que no te dejaba indiferente. Es la prueba latente de que en la primera década del nuevo milenio se llegaron a hacer grandes películas de superhéroes. Una secuela de esta categoría se merece un homenaje, por lo que os brindamos sus mejores curiosidades.