Tras el tremendo éxito de 'Como Dios', notable comedia en la que Jim Carrey parecía capaz de equilibrar ligeramente la balanza entre el exceso y la contención, y antes de '¡Olvídate de mí!', su mejor interpretación y la mejor película que ha protagonizado en su carrera, le tuvimos protagonizando 'Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket'. ¿Te acordabas? Ya, normal.
Nadie pareció interesado en una propuesta cuyo tono era profundamente extraño, resultando demasiado oscuro para el público infantil al que, a priori, parecía destinado. Por su parte, Carrey compuso un auténtico personaje de dibujos animados en carne y hueso con el que consiguió elevar una propuesta a la que, todo hay que decirlo, el tiempo ha sentado muy bien.
De repente, lo que en su momento podía parecer desconcertante resulta atrevido, lo que impactaba lo hace desde una extraña poesía visual y su atmósfera atraviesa la pantalla hasta meterte de lleno en ese particularísimo universo creado por Daniel Handler. La mirada crece, evoluciona, y eso permite que, de repente, uno se encuentre reivindicando y aplaudiendo esta notable 'Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket'.