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M. Night Shyamalan: cómo perder el norte (en un par de lustros)

Jorge R. Tadeo 09 junio 2013

En agosto de 1999, con el fenómeno de 'El proyecto de la bruja de Blair' en plena efervescencia, se estrena en Estados Unidos otro film de terror -por el que pocos daban un duro- con el alicaído Bruce Willis como improbable protagonista. Sorprendentemente, las críticas son positivas y la película alcanza el número uno en taquilla, puesto en el que se mantiene durante cinco semanas con caídas de recaudación mínimas y su desenlace se convierte en el gran secreto a descubrir. 'El sexto sentido' adquiere estatus de mito instantáneo y cinta de visión obligada. Acuña el término 'thriller psicológico' e inunda los estudios de guiones con niños que ven espíritus. Llega a los Oscar y su creador, de origen indio y tan solo 29 años, se erige en una de las grandes promesas de Hollywood.

M. Night Shyamalan creció en Filadelfia, donde había rodado ya otras dos películas de escasa repercusión (el drama de corte autobiográfico 'Praying with anger' y un melodrama familiar con toques espirituales titulado en España 'Los primeros amigos') y convierte el Estado de Pensilvania en escenario habitual en su obra. 'El protegido' supone su esperado regreso, de nuevo junto a Bruce Willis, un año después de su exitosa colaboración. El cineasta construye un personalísimo e inclasificable homenaje al mundo del cómic en una película que vuelve a destacar por su implacable estilo visual y por clavar al espectador a la butaca hasta un desenlace revelador. La secuencia del accidente del tren queda para el recuerdo.

 El protegido

'Señales' llega en agosto de 2002, exactamente en la misma fecha que 'El sexto sentido' tres años atrás y se vende como el regreso de nuestro hombre al terror psicológico y al gran público (pues no era 'El protegido' a pesar de su buen rendimiento en taquilla, una película para todos los paladares). El film contiene evidentes guiños a 'Los pájaros' de Hitchcock, cineasta con el que algunos entusiastas comenzaban a compararle. La campaña de marketing es brillante, sin embargo empieza a generarse una cierta división entre crítica y público. Arranca con la impresionante cifra de 60 millones de euros, pero se desploma un 50% en la taquilla la siguiente semana. Las críticas son positivas en general, pero algunos empiezan a cansarse de su fórmula de 'espiritualismo y giro final'.

Si 'Señales' provocó cierta controversia, con 'El bosque' Shyamalan polariza totalmente a su audiencia. La película es vendida como una historia de terror cuando en realidad se trata de un ambicioso y pausado drama psicológico sobre el aislamiento y la violencia con ciertos momentos de lograda tensión. El marketing lleva a los cines en masa a un público mayoritariamente decepcionado, que ataca el film por no cumplir sus expectativas. Sin embargo, ciertos espectadores la defienden aún hoy como la mejor película del cineasta y se convierte en una de esas cintas de culto cuya reputación ha mejorado notablemente con el tiempo. Su excelente banda sonora (compuesta por James Newton Howard, habitual colaborador del director indio) es a menudo citada entre lo mejor de la década.

 El bosque

El principio del fin

Llega 'La joven del agua' en 2006 distribuída en este caso por Warner y no la habitual Buena Vista, en la que Shyamalan repite con Bryce Dallas Howard. El divorcio con la crítica norteamericana es oficial y se evidencia en una escena del film en la que asistimos a la brutal muerte de un crítico literario. Las reseñas le devuelven el golpe al cineasta. Desde Europa, al igual que sucedía con 'El bosque', su film es acogido con mayor calidez y reivindicado por algunos por su poderío visual frente a la debilidad del guion. Pero la película supone el primer fracaso comercial de su carrera, recaudando cuatro veces menos que su film anterior. Shyamalan, que habitualmente protagoniza 'hitchcockianos' cameos en sus films, se reserva aquí un pequeño papel por el que recibe el Razzie al peor secundario. Ese año se lleva idéntico premio como peor director. Solo han pasado siete años desde el estreno de 'El Sexto Sentido'...

 El incidente

Nuevo cambio de productora para el estreno de 'El incidente' en 2008. Es esta vez Fox la que confía en la resurrección del cineasta con una especie de 'back to basics' de presupuesto ajustado. Mark Wahlberg -que recientemente ha renegado del film- protagoniza una fábula apocalíptica en clave de thriller, con la que Shyamalan cambia espiritualismo por ecología. El guiño 'verde' en tiempos de Al Gore no reconcilia al cineasta con la crítica, que sigue siendo feroz y cosecha cuatro nuevas nominaciones a los Razzie. Sin embargo logra resultados dignos en la taquilla (en España obtiene críticas positivas y es un sorprendente éxito de público).

El viaje a ninguna parte

El cineasta sigue saltando de productora en productora, señal de que su crédito empieza a agotarse. Sin embargo, algún incauto magnate de la Paramount se atreve a dar luz verde a la ambiciosa 'Airbender: el último guerrero', adaptación de un popular anime que supone su salto al cine de aventuras y artes marciales. El recientemente fallecido Roger Ebert dijo de ella: 'es una experiencia agonizante de cualquier modo que uno pueda pensar, y de otros modos esperando aún por ser inventados'. La película es verdaderamente lamentable (la primera del cineasta que realmente disgusta a quien esto escribe, que hasta entonces defendía a capa y espada a Shyamalan). Sin embargo logra buenos datos en taquilla, más de 300 millones de dólares que doblan su presupuesto, algo que le permite rodar 'After Earth'.

 After Earth

Quizá la mayor maldición de un cineasta es que las cifras premien sus peores trabajos (que se lo digan a Tim Burton). Alentado por el relativo éxito comercial de su deplorable film anterior, Shyamalan emprende una huída hacia adelante en su transformación en el nuevo Roland Emmerich (o una burda imitación, lo cual es especialmente dramático dado el limitado valor del original). Su nuevo film 'After Earth' -el primero en el que no firma el guion en solitario- ha conseguido la cuadratura del círculo: que una película de Will Smith sea un fracaso en la taquilla americana. Pero Sony se merece el batacazo por regalarle 130 millones de presupuesto a un cineasta a la deriva.

Así las cosas, la historia de Shyamalan es el drama de un cineasta que ha perdido el norte, que ha malgastado su evidente talento y que en lugar de tratar de matizarse y reinventarse dentro del género que mejor maneja (el thriller de corte existencialista que tan buenos ratos dejó a los cinéfilos) ha preferido reciclarse como realizador de blockbusters basura. Ahora amenaza con una secuela de 'El protegido' que provoca sudores fríos. Pero bien pensado, sería el coherente paso final en su historial de autodestrucción: profanar el recuerdo de lo que una vez fue. 'En ocasiones veo muertos' decía una de las líneas de guion de la magistral 'El sexto sentido'. Efectivamente, Shyamalan se ha convertido en un cineasta cadáver, que como el Bruce Willis del film, vaga sin rumbo ignorando su propio estatus. ¡Qué pena!

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