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'Aprendiz de Gigoló': Cuando él es el objeto de deseo

Carlos Hernández Lunes 28 abril 2014

Con el comienzo del buen tiempo, parece que apetece más ver una buena comedia que un thriller, un tipo de película que yo disfruto más cuando afuera llueve o hace frío, y con la entrada de la primavera la cartelera comenzará a dar pie a las películas más distendidas y que intenten provocar alguna que otra risa. Así llega 'Aprendiz de gigoló', una cinta que podríamos considerar de cine independiente, sin muchas pretensiones, pequeña pero con su encanto, que vuelve a poner al actor John Turturro detrás de las cámaras, que además protagoniza el filme junto a un reparto en el que destacan Woody Allen, Sharon Stone, Sofia Vergara, Vanessa Paradis y Liev Schreiber, un reparto bien escogido que en esta película demuestra que no todo en la carrera de un actor o actriz reconocida son explosiones, millones y millones gastados y plástico, sino que de vez en cuando se puede hacer cine por placer.

'Aprendiz de Gigoló': Cuando él es el objeto de deseo

La premisa que nos coloca el filme es bastante simple, y seguiremos la historia de Fioravante, un florista que decide hacerse gigoló para sacar algún dinero con el que ayudar a su amigo Murray, el cual ha tenido la brillante idea de ofrecer los servicios sexuales de su amigo. Con Murray como "mánager", esta pareja profesional se verá rápidamente atrapada por los entresijos del amor y el dinero. Lo curioso de esta propuesta que es que el hombre el objeto de placer, y en lugar de verse la prostitución (porque vamos, es de lo que versa en realidad el filme, por muy difuminado que se muestre) desde punto de vista femenino como trabajadora, en esta ocasión son las mujeres las que se hacen con los servicios del protagonista, lo cual es una vuelta de tuerca no muy enrevesada, pero que tiene su interés ya que rompe un poco con lo que estamos acostumbrados a ver en cuanto a este tema.

El protagonista de la historia es John Turturro, un actor que hace un trabajo bastante correcto en su papel, siempre partiendo desde la serenidad y el saber estar, mostrando una interpretación que resulta bastante creíble, pero que se le echa de menos más profundidad dramática. Durante gran parte del filme, el actor muestra una faceta bastante carismática de su personaje, lo que hará que al poco de verle en pantalla nos comience a interesar todo lo que le ocurre, ya que ha creado a un personaje humilde y resulta bastante fácil de empatizar con él, pero aún con ello, en algunos tramos se muestra demasiado impasible ante todo lo que ocurre, como si flotara ante su personaje. Eso sí, sus mejores intervenciones ocurren cuando entra en escena Vanessa Paradis, siendo estas escenas las más interesantes del filme entre ambos.

Woody Allen tiene el rol de compañero de andaduras de Turturro, y en su rol hará ni más ni menos que del "chulo" de su compañero, un papel bastante curioso para el actor, y que hará a su vez que sea de lo más interesante del reparto. Allen como no, tiene algunas de las frases y comentarios más graciosos de la producción, posiblemente sacados de su propia cosecha, y es también un papel que Allen plantea como todos los que suele abarcar su carrera, por lo que no es el descubrimiento de su faceta de actor, pero que sí es una buena excusa para ver al de Brooklyn delante de las cámaras. También tiene muchas referencias a la cultura judía en sus diálogos, algo que por una resulta interesante para todos aquellos que la conozcan mejor, pero que para quien no es en ocasiones una distracción, ya que no se termina de entender todos los chascarrillos que suelta el actor, que por lo general, completa una interpretación agradable y correcta.

'Aprendiz de Gigoló': Cuando él es el objeto de deseo

Para mi la mayor sorpresa interpretativa del largometraje ha sido el papel de Vanessa Paradis. En su rol de mujer cerrada en tradiciones, religiosa e introspectiva, la actriz consigue dar vida a un personaje que resulta realmente atractivo de ver en pantalla, como si perteneciera a otra película, a otra atmósfera, siendo sus encuentros junto a Turturro, como he escrito antes, lo más interesante interpretativamente del filme. Suya es la escena más comprometida y complicada de actuar de toda la cinta (quién vea el filme lo sabrá a la primera), y sobre todo, logra provocar un cambio real en la actitud de su personaje, siendo una persona diferente la que acaba y la que empieza el metraje, por lo que su viaje a través de la historia está interpretado de la manera más creíble, y sin duda, es el personaje más rico, tanto en historia personal en el papel, como una vez le da vida la señorita Paradis, la cual consigue conmover, interesar, atraer y sobre todo, dar alma a la película cada vez que sale delante de las cámaras.

Sharon Stone y Sofía Vergara completan el reparto femenino del filme, con unos roles que no suponen nada nuevo ni especialmente complicado para ambas actrices, aunque eso sí, el papel de Stone está mejor situado que el de Vergara, y es con la actriz rubia donde veremos un mayor trabajo interpretativo, bastante sutil, pero que se agradece. En cambio a Vergara le ha tocado ser una femme fatale con algunos clichés bastante evidentes en cuanto a su actitud y procedencia, pero que se perdonan al no caer tampoco en la espiral de mujer objeto, y en este filme muestra una actitud bastante fuerte que hace tanto bien para su personaje, como para la propia actriz, que debe estar cansada de que solo se le valore por dos razones. Para cerrar el reparto tenemos a Liev Schreiber, siendo su personaje también de los más interesantes junto a Paradis, quizás por su propuesta sutil de enamoramiento, que es bastante real y patética a la vez, siendo interesante el verle en pantalla debido a que le mueve algo bastante auténtico en las escenas, por lo que siempre se le encuentra bien situado en la acción, pese a que sus minutos en pantalla no son muy numerosos.

'Aprendiz de Gigoló': Cuando él es el objeto de deseo

El barrio judío de Nueva York

La película, como ya escribí cuando hablaba de Woody Allen, tiene un importante componente de cultura judía en todo el metraje, siendo ambientada en un barrio de etnia judía, donde los valores religiosos son el pan de cada día y todos los habitantes hacen acopio de ello. Debido a ello, muchas de las bromas y referencias de la cinta están enfocadas a esta etnia, y por momentos y para los menos familiarizados con sus costumbres, todo es algo confuso ya que se muestran detalles de su cultura que no pueden ser entendidos por todos, y que en cambio se dan por hecho en el filme, siendo poco claro para quien no comprenda la cultura en tanta profundidad. Esto no estropea la sensación general del filme, pero que si que añade algunos puntos confusos en su planteamiento, que aún con ello, sigue siendo bastante digerible.

El metraje tiene bastante agilidad, pese que en cuanto a montaje, hay escenas que tienen mucho más peso que otras, dando la sensación que por momentos hay metraje de relleno hasta que pasa algo interesante, y entre momento y momento, más relleno. Esto sería más grave si la película fuera menos interesante, pero gracias a su reparto, a la historia en si y la manera en la que está contada, es muy fácil conectar con la esencia de la producción desde el comienzo, y lo que nos propone es un viaje por una Nueva York muy distendida y alegre, sin grandes tropiezos y que no exige que estemos en posición de concentración durante todo lo que dura la historia. La música también tiene un papel importante, y es por ello que la banda sonora está muy bien escogida, con temas variados y poco usuales, lo cual es un plus para contar una historia que podía haber pecado de aburrida con otro planteamiento, pero que en esta ocasión está bien llevada.

Lo que encontramos en 'Aprendiz de gigoló' es una comedia ligera, nada pretenciosa, que hará que estemos conectados a ella de una manera muy simple y llevadera, como si fuéramos de paseo por Central Park, y todo ello regado de un buen reparto que no se ha visto forzado a quemar todos sus cartuchos en pantalla, y en esta comedia se encuentran bastante naturales y dejándose llevar, lo cual se agradece ante tanto drama. A ello le sumamos algunos puntos cómicos marca Woody Allen, y una Vanessa Paradis que llena el hueco interpretativo con algunas escenas verdaderamente conmovedoras, y junto a un John Turturro al que es difícil no querer ver en pantalla, nos encontramos con una película que no busca ser más que lo que es, de la que se puede sacar alguna que otra risa, pero que tampoco es un ejercicio brillante más allá de lo ya comentado, siendo una propuesta bastante fresca en su planteamiento, que ofrece un cine simpático que no quiere abrumar al espectador y sobre todo, que tiene ese halo de haber sido filmada sin presión y sí con buena intención.

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