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PRECRÍTICA

'Posdata, te quiero', sonrisas y lágrimas

Hilary Swank y Gerald Butler protagonizan esta comedia romántica que entremezcla con relativa solvencia lágrima fácil con risas.

Por Óscar Martínez 11 de Julio 2008 | 16:49

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'Posdata: te quiero' es la segunda colaboración entre el director Richard Lagravenese y la oscarizada actriz Hilary Swank, acompañada por el emergente Gerald Butler, Lisa Kudrow, Harry Connick Jr., Gina Gershon, Jeffrey Dean Morgan y Kathy Bates.

La vida de Holly se ve truncada cuando su marido, Gerry, muere. Incapaz de salir adelante por sí misma, su madre y sus amigos intentan animarla. Un día, después de su 30 cumpleaños, Holly recibe una carta de Gerry animándola a salir, a divertirse, a seguir adelante. Cada mes recibirá una carta firmada con un "Posdata: Te quiero", que le devolverán las ganas de vivir.

Entre el drama y la comedia romántica, 'Posdata: te quiero' es una entretenida historia de amor que, en buena medida, logra evitar el sentimentalismo barato que suele ser común denominador en el grueso de este tipo de producciones.

La película de Richard Lagravenese, como decía, elude buena parte de los tópicos del género o, simplemente, ahonda en ellos con desenfadada solvencia, en una historia amable aunque imposible, utópica pero no por ello menos bella, si bien su guión tiende a un decepcionante conservadurismo a medida que avanza su metraje.

It had to be you...

Partiendo de una premisa relativamente original, la principal baza de 'Posdata: te quiero' son sus dos actores protagonistas, Hilary Swank y Gerald Butler, quienes demuestran poseer cierta química entre ellos en una deliciosa escena introductoria evocadora de esa batalla de sexos con que tantas veces nos obsequiaran Katharine Hepburn y Spencer Tracy a mediados del siglo pasado, y que sin duda se erige como el mejor momento de la película con diferencia.

A partir de entonces, los acontecimientos se suceden con un ritmo asincopado, algunos demasiado rápidos, otros introducidos en exceso, y donde el espectador echa en falta ese atisbo de química que hemos apreciado al inicio del metraje, y que Hilary Swank tan sólo vuelve a desprender en cierta medida en compañía del actor y cantante Harry Connick Jr; por otra parte, los gags se suceden con mayor o menor gracia, pero siempre con un estilo alejado del extremo, cayendo en escasas ocasiones en el sensacionalismo. Así y todo, Posdata: te quiero contiene los inevitables momentos edulcorados y de lágrima fácil, pero su principal problema es la ausencia de un solvente Gerald Butler, el cual limita buena parte de sus apariciones o flashbacks o visiones, depositando todo el peso de la película en una Hilary Swank que podía haber dado mucho más de sí, del mismo modo que sus partenaires femeninas.

Así que, resumiendo, diremos que Posdata: te quiero es de esas películas que no provocan carcajadas, pero sí sonrisas, en una propuesta agradable aunque quizá deudora de un excesivo metraje, y que no deja de ser nada más que una película romántica para ver el domingo por la tarde.