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¿Por qué nos gusta tanto 'Orange is The New Black'?

María del Mar Grandío Viernes 12 junio 2015

Se acaba de estrenar en Netflix la tercera temporada de una de sus series estrella: 'Orange is the New Black'. Y mañana estará en Canal Plus Series y Yomvi en España. Nuevos capítulos de esta ficción con los repartos femeninos más interesante del panorama seriéfilo actual. Es un buen momento para recordar su esencia y resaltar lo más destacado que nos ha dado en sus dos primeras temporadas.

El 11 de julio de 2013 se estrenaba la primera temporada de 'Orange is the New Black', una serie que se alzaba enseguida como revelación del año. La plataforma de contenido audiovisual Netflix apostaba por esta dramedia (mezcla de drama con comedia) sobre las vidas de unas mujeres en una cárcel federal de Estados Unidos. Una serie no sólo para mujeres que, detrás de las rejas de su prisión, nos hablaba de las ganas de vivir y de la posibilidad, por muy remota que pareciese, de superación.

¿Por qué nos gusta tanto 'Orange is The New Black'?

La curiosidad pudo con muchos espectadores que se acercaron a esta propuesta movidos por lo que ya habíamos visto que era capaz de hacer Netflix en el mundo de la ficción seriada ('House of Cards' se había estrenado ese mismo año en febrero). En aquel verano estaban los 13 capítulos disponibles de esta serie, algo que dejaba al espectador como dueño y señor de su visionado, sin depender de las cadenas.

'Orange is the New Black' es la adaptación del libro "Orange is the New Black: Crónica de mi año' en una prisión federal", escrito por Piper Kerma, obra que narra su estancia real durante un año en una cárcel federal de mujeres. Kerman, que es también guionista de la serie junto con Jenji Kohan (creadora de 'Weeds'), ficciona sus propias vivencias, tomando partes y personajes como referencia, y nos presenta en nuestras pantallas a su alter ego en la ficción, Piper Chapman. La serie comienza precisamente con su ingreso en prisión por un delito de drogas que había cometido en su juventud engañada por una antigua novia.

Una serie femenina no sólo para mujeres

En un momento en el que la comedia y el drama televisivo experimentan con nuevas formas expresivas, la propia Kohan y Lionsgate TV (productora también de 'Mad Men') se decantan precisamente por la dramedia como género para plasmar la complejidad de la vida de unas mujeres en prisión: un cóctel explosivo de odio, amistad, venganza, superación, sexo y violencia. Para enganchar a la audiencia añadieron un poco de suspense con unos estupendos finales de episodio y de temporada que nos dejan (sobre todo en el final de la primera temporada) con la respiración entrecortada.

El personaje conductor de toda esta convulsión de sensaciones es la propia Chapman (Taylor Schilling), aunque en cada episodio desfilan, a modo de flashbacks, las vidas pasadas del resto de reclusas. Sin ellas la historia no se sostendría. Esta es la gran riqueza de la serie. Crazy Eyes (Uzo Aduba), Red (Kate Mulgrew), Alex (Laura Prepon), Pennsatucky (Taryn Manning), Taystee (Danielle Brooks) o Sophia (Laverne Cox) son probablemente algunos de los personajes femeninos más interesantes de la ficción televisiva actual. Esta fórmula narrativa de combinar las tramas seriadas de la temporada con las episódicas es un regalo para el espectador, que puede así conocer la apasionante y dura realidad de cada una de esas mujeres. El pasado se funde con el presente en ese momento de "parón-castigo" obligado que les permite a los personajes reflexionar sobre sus propias vidas, mientras intentan sobrevivir en esa jungla. En este viaje seriado nos muestran lo mejor y lo peor del ser humano.

Aunque es una serie sobre mujeres no es una serie sólo para mujeres. Los planteamientos narrativos no son exclusivamente femeninos y muchos hombres han acabados seducidos por estas mujeres que han puesto el naranja de moda. La serie trata temas como las negligencias del sistema carcelario, el lesbianismo, las diferencias raciales en Estados Unidos (latinas, afroamericanas, blancas, asiáticas...), las relaciones de pareja, el amor o el trabajo, algo que interesa a espectadores independientemente de su condición o género.

Mujeres entre rejas que hablan de libertad

Puede parecer paradójico, pero esta serie carcelaria nos habla sobre todo de libertad. De ahí que el resultado sea una serie positiva en toda su crudeza, algo que revierte en su tono y estilo general. Digamos que es una serie sobre las segundas oportunidades y la posibilidad, por qué no, de enmendar los errores. Así que la comedia triunfa sobre el drama en todos sus elementos expresivos. En los escenarios, en la música (estupenda banda sonora, por cierto, que te invitará sobre todo a bailar) o en la iluminación. La cárcel es la localización protagonista. Su atmósfera dual se presenta opresiva, llena de reglas e injusticias, pero al mismo tiempo luminosa gracias a una luz en la que destacan estas mujeres en naranja.

Comedia, drama y algo de suspense. El final de la segunda temporada nos invitaba a seguir este viaje de libertad con ellas. "Cogé la mano. Podremos volar", nos decían en sus últimos compases musicales. El viaje hacia la libertad continúa ahora en Netflix.

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