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PRECRÍTICA

'Passengers', un bluff de cuidado

El colombiano Rodrigo García nos trae una mescolanza de melodrama y thriller conspirativo/sobrenatural que pondrá a prueba la paciencia del espectador desde el primer minuto.

Por Óscar Martínez 26 de Septiembre 2008 | 09:24

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Dirigida por el colombiano Rodrigo García, a quien hemos podido ver tras las cámaras en la película 'Cosas que diría con sólo mirarla' y en algunos capítulos de las series 'Carnivale' y 'A dos metros bajo tierra', 'Passengers' llega a las carteleras españolas el próximo 26 de septiembre.

Protagonizada por Anne Hathaway, Patrick Wilson, Clea DuVall, David Morse, Andre Braugher y Dianne Wiest, la película se centra en Claire, una joven psicóloga que deberá ayudar a los supervivientes de una catástrofe aérea en la que tan sólo se salvaron siete personas a superar el trauma. Pero, poco a poco, éstos empiezan a desaparecer misteriosamente. Con la ayuda de Eric, uno de los pasajeros, Claire intentará descubrir qué ocurrió realmente durante el vuelo.

Un sabio Istari dijo una vez, antes de caer arrastrado por un Balrog en el puente de Khazad-dûm: ¡¡¡huid, insensatos!!!

Pues bien, aplicaros el cuento.

Telefilm de Antena 3

A caballo entre el melodrama, el romance y el thriller conspirador con sorpresa incluida, el nuevo largometraje protagonizado por Anne Hathaway tras 'La joven Jane Austen' y 'Superagente 86: de película' resulta una verdadera cura para el insomnio más incipiente; calificativos como noña, tediosa, sensiblera y predecible se suman a sustantivos como plagio en una historia tan mal escrita como manida a cargo de Ronnie Christensen, habitual guionista de telefilmes de ínfima calidad.

Exenta del más mínimo atisbo de originalidad tanto en su fondo como en su forma, 'Passengers' se inicia con un esperanzador conato de thriller conspirador que pierde fuelle ya en los primeros compases de metraje, tanto por la anodina interpretación de una muy poco convincente Anne Hathaway como por la desafortunada elección de su director -y su guionista, por supuesto- de desviarse por derroteros más próximos al melodrama catastrofista y la recurrida historia de amor entre médico y paciente; tan sólo la puntualmente perturbadora presencia del personaje interpretado por David Morse y, algo más adelante, del personaje al que da vida Andrew Wheeler, mantienen un último y agónico baluarte de tensión, cuya pretendida exégesis conspiradora transmuta en el tercio final de metraje hacia una tendencia eminentemente sobrenatural.

Con un desenlace que se antoja harto previsible a medida que avanza el metraje y que no desvelaremos aquí, 'Passengers' deambula por fríos escenarios a través de frías interpretaciones que tan sólo adquieren un mínimo de pasión y, por ende, veracidad, en la figura de un Patrick Wilson incapaz de hallar la química con una desangelada Anne Hathaway, epicentro y paradigma de un filme carente tanto de sustancia como de alma, que no funciona en ninguno de los géneros que tantea, y que desatará no pocos bostezos entre el personal como consecuencia tanto de un ritmo cansino como de un entramado difuso y disperso.