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CRÍTICA

'Eternal': Lógica simplificada

Tarsem Singh y los hermanos Pastor se comportan como el agua y el aceite, sus distintas sensibilidades no casan bien y el resultado toma la forma de Ryan Reynolds.

Por Daniel Lobato Fraile 19 de Julio 2015 | 10:27

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Hay cosas que no se pueden mezclar. Por mucho que lo intentemos, físicamente no es posible. Pensemos en el agua y el aceite por ejemplo. Por más intentos que hagamos estos líquidos no se quieren, cada uno va por su lado. Con los universos de Tarsem Singh y los hermanos Pastor (Àlex Pastor y David Pastor) sucede exactamente lo mismo. El director basa la fuerza de sus propuestas en el imaginario visual, en la representación en imágenes de mundos oníricos y fantásticos. Los directores y guionistas catalanes, en cambio, posan su mirada en el viaje de sus protagonistas para tratar temas referidos a la condición humana. Ya quien sea el agua y el aceite que lo decida cada uno.

Eternal

Dejando al margen por un momento los problemas a los que se enfrenta 'Eternal' para convencer a su público, es evidente que Tarsem no se encuentra cómodo con la historia (a pesar de ser él quien buscaba una historia de estas características). Un contexto tan marcadamente "realista" le deja poco espacio para desarrollar sus ideas, y esas dudas se transmiten al montaje final. Particularmente, considero que en manos de los hermanos Pastor el resultado habría sido mucho más satisfactorio.

En films como 'Chappie', 'Los sustitutos', e incluso en una etapa recentísima de las historietas de 'El asombroso Spiderman', hemos disfrutado de premisas similares a la de 'Eternal': personajes que transfieren su conciencia a otros cuerpos bien para huir de la muerte o para disfrutar de una mejor calidad de vida. Pero bueno, tanto el tono de la historia como las aparentes implicaciones éticas del proceso dan al film que nos ocupa unos matices de lo más atractivos. Como siempre, no se trata tanto de que las ideas sean revolucionarias (ya pocas lo son), sino la forma en que estas se cuentan.

Suspensión de credibilidad

Ahora bien, 'Eternal' no es precisamente un ejemplo de historia bien hilada o de guion redondo. Muy al contrario, fuerza demasiado al espectador para que dé por válidos comportamientos y situaciones que escapan de toda lógica. Porque a ver, ¿quién demonios da veracidad y se deja guiar por el consejo de una nota anónima? ¿Y quién pone su vida en manos de una empresa ultrasecreta cuyas instalaciones son itinerantes y que no hace pública una supuesta tecnología que cambiaría por completo a la humanidad? Preguntas, preguntas que quedan en el aire sin que nadie parezca capaz de saber responder. Simplemente se obvian.

Eternal

La película toma unos derroteros para los que esos interrogantes no tienen importancia, lo relevante es la caza. 'Eternal' es un thriller de acción con cierto cariz de ciencia-ficción con Ryan Reynolds huyendo para salvar su vida y la de una familia impostada, al tiempo que intenta descubrir cuál es el precio que ha pagado para obtener su segunda oportunidad. No hay mucho más. Ocurre lo de muchas veces, el tema a abordar es tan amplio y tiene tantas aristas y posibles ramificaciones que al final, por simplificar, nos quedamos en la mera superficie y en una trama que no le hace justicia. Porque, puestos a imaginar, ¿no habría sido interesante explorar las opciones que presenta poder crear un cuerpo a la carta? ¿Por qué Ryan Reynolds?

'Eternal' pone su foco en las segundas oportunidades, pero no entendidas como una puerta a emprender una nueva vida, hacer borrón y cuenta nueva. Sino como una vía para encontrar la redención. Ben Kingsley es un hombre que lo tiene todo, es prácticamente el dueño de Nueva York, una de sus figuras más influyentes. ¿Pero a qué precio? Desesperado ante la inminencia de la muerte causada por un cáncer terminal, se somete a al experimento que desencadena la acción y recibe un cuerpo joven y sano para empezar de cero. ¿Realmente podemos olvidar nuestro pasado? ¿Somos capaces de cambiar o siempre somos la misma persona?

Estas son algunas de las preguntas que articulan el discurso principal de la historia, y resultan muy interesantes, pero, como decíamos hace un momento, el ánimo de simplificar las cosas y hacerlas (erróneamente) más accesibles para todo el mundo, termina jugando en su contra.

'Eternal' es un gatillazo para sus principales impulsores. Tarsem Singh se encuentra desubicado y los hermanos Pastor (como ya les ocurrió en 'Out of the Dark') demuestran que se les da mejor escribir para sí mismos que para terceros. Como el agua y el aceite, sus sensibilidades no casan bien y el resultado toma la forma de Ryan Reynolds.