La industria televisiva avanza a pasos agigantados. Nada tienen que ver las producciones de ficción actuales con las de antaño. Los decorados de cartón piedra han sido sustituidos por escenarios reales y los actores han dejado de ver la caja tonta como un medio menor, logrando que la línea que separa el cine de, cierta, televisión sea prácticamente inexistente. La ficción española ha ganado prestigio en los últimos años, con producciones que han dado un paso adelante con sus innovaciones.

Esta semana, se ha estrenado 'Rabia', la gran apuesta de ficción de Cuatro. La serie, producida por Isla Audiovisual, narra la historia de personas contaminadas por el virus de la rabia. Tras someterse a un tratamiento experimental e ilegal para curar sus enfermedades, tienen terribles efectos secundarios: los afectados se convierten en seres rabiosos, agresivos y totalmente incontrolables. El gobierno decide aislar a estos enfermos, pero el grupo de infectados no está dispuesto a que experimenten con ellos. Cuando están siendo transportados al centro especializado, logran escapar y se convierten en fugitivos que huyen de las autoridades.
La elogiable propuesta no ha estado a la altura. Aunque se valora el riesgo de Mediaset por intentar ofrecer un producto diferente, sus carencias, sus limitaciones presupuestarias, las incoherencias del guion y los estigmas clásicos de la ficción española se hacen patentes en 'Rabia'. A pesar de contar con una idea potente, no deja de ser una versión descafeinada de 'The Walking Dead' o '28 días después'. Sí, las comparaciones son odiosas, pero no podemos evitarlo.
La nueva serie de Mediaset tiene ritmo y entretiene, pero sigue repitiendo los tópicos más habituales de la ficción española. Repasamos los principales clichés de 'Rabia'.