å

REVISIONADO 'STAR WARS'

'Star Wars: Episodio III - La venganza de los Sith': la redención de George Lucas

Seguimos revisionando la saga más galáctica de todas antes del estreno de 'Star Wars: El despertar de la fuerza' el 18 de diciembre.

Por Javier Pérez Martín 25 de Noviembre 2015 | 11:06

Comparte:

Ver comentarios (3)

Continuamos nuestro repaso a la saga 'Star Wars' para matar el tiempo antes de que llegue 'El despertar de la fuerza' el 18 de diciembre. Ya revisitamos el Episodio I, una película infantil que enganchó a una nueva generación, entretenida pero decepcionante para millones de fans, y hace unos días comentábamos los muchos fracasos y pocos aciertos de su secuela, 'El ataque de los clones'.

Seis años después de 'La amenaza fantasma' y 28 tras el estreno de 'Una nueva esperanza' (el comienzo de todo esto), el Episodio III, 'La venganza de los Sith' llegaba a los cines un mayo de 2005 con sentimientos encontrados por parte del público. Por un lado, las dos entregas anteriores de la trilogía habían supuesto dos puñetazos bien fuertes por parte de George Lucas, padre y verdugo, que no debería haber cogido una cámara en su vida, algo que pareció comprender tras dirigir el Episodio IV en 1977, pero que al parecer se le olvidó después de tres décadas. Por otro, era el evento del año, esta película había que verla sí o sí, a pesar de que sabíamos cómo acababa la cosa (o, irónicamente, por eso mismo).

'Star Wars: Episodio III - La venganza de los Sith'

De hecho, fue la cinta más vista de 2005, recaudando 380 millones de dólares en todo el mundo, y la segunda que más ha recaudado de toda la saga, por detrás de 'La amenaza fantasma' (431 millones), e incluso superó a esta en su primer fin de semana, recaudando casi el doble. Todos queríamos ver a Anakin Skywalker convertirse en Darth Vader. El nacimiento de uno de los villanos más icónicos del cine era realmente la razón de ser de esta nueva trilogía (bueno, el dinero también era un motivo de peso), y muchos decidieron olvidar (que no perdonar) lo que Lucas había hecho los años anteriores.

¿Y cuál fue el resultado? 'La venganza de los Sith' (título que reflejaba el que Lucas había pensado para la tercera parte de la trilogía original, 'La venganza de los Jedi', para más tarde cambiarlo pensando en la naturaleza bondadosa de los maestros del lado luminoso) fue un cierre satisfactorio, notable en comparación con sus precedentes, pero siempre mejorable. Aún así, me atrevería a decir que, por su épica y la importancia de sus acontecimientos, el Episodio III es la segunda mejor película de la saga, después de 'El imperio contraataca'.

Obi Wan Kenobi contra Anakin Skywalker

Una pena que esa épica a veces resulte forzada, al igual que el desarrollo del guion, que parece decirle al espectador: "tú y yo sabemos qué tiene que pasar, así que vamos a ello, que tengo otras cosas que hacer más importantes". Ese es el estilo de Lucas, en realidad, mucho más talentoso a la hora de imaginar mundos, personajes y formas de explotarlos económicamente que en la labor de darles vida realmente. Por eso las mejores entregas de esta serie tan querida (entre las que personalmente no cuento 'Una nueva esperanza') son las que fueron escritas y dirigidas por otras personas. Con la excepción de este episodio que nos ocupa, que quizá tenía una misión imposible de fallar.

La redención de Lucas

El trending topic de las críticas con las que hemos revisitado la saga hasta ahora ha sido cierto personaje odiado mundial y unánimemente, y que no citaré aquí. Bueno, sí, por si acaso alguien no lo pilla: Jar Jar Binks. Su ausencia en el Episodio III es ya motivo más que suficiente para salvar la película y decir que es la más disfrutable de las tres. Incluso después de haberle dado un papel tan relevante en 'El ataque de los clones' (que, por cierto, avala la teoría loca según la cual el gungan es la mente maligna detrás de todas las desgracias que le pasan a la República Galáctica), Lucas decidió dejar de lado al personaje más fallido, por su falta de sentido y comicidad y por su diseño digital cantoso, y centrarse en lo importante. Acierto.

Padmé Amidala

Poco sobra realmente en 'La venganza de los Sith', al contrario que en 'La amenaza fantasma' y siguiente, en las que muchas tramas y escenas pasaban de lo soporífero a lo ridículo y de vuelta otra vez. La princesa Amidala queda relegada a unas cuantas escenas imprescindibles que, aún así, no pueden evitar mostrar la peor interpretación de la carrera de Natalie Portman (lo cual dice mucho de Lucas como director de actores, también).

Entretenida y dinámica es la introducción, con Anakin y Obi-Wan Kenobi rescatando al canciller Palpatine (paralelismo con el rescate de Luke a Han Solo en 'El retorno del Jedi'). Y un soplo de aire fresco tras las complejas tramas políticas de 'El ataque de los clones': 'Star Wars' es una saga de aventuras más bien infantil, y la mezcla con conceptos políticos, comerciales, de relaciones interplanetarias no terminaron de cuadrar, aunque podrían haber funcionado mucho mejor.

Darth Vader

El segundo tercio de la película es lo que más la lastra, un perezoso tira y afloja de enredos que muestra a Palpatine, el obvio villano Darth Sidious, manipular a un Anakin demasiado cegado por la ira, o su propia naturaleza. Su estupidez es tan necesaria como irritante y poco sutil, y demuestra la poca capacidad de Lucas para desarrollar una historia compleja, adulta y con matices. Tampoco ayuda la interpretación de Hayden Christensen, este con menos avales que Portman para culpar expresamente a Lucas: quizá sus herramientas como actor no le permitieran llevar a cabo una evolución más pausada y creíble. Sus mejores momentos son cuando ya ha abrazado el lado oscuro, ha sido rebautizado como Darth Vader y ha sido consumido por la ira y el miedo. También acierta en estas escenas Lucas, al que siempre se le ha dado mejor el terreno de lo simple, del bien y el mal, el azul contra el rojo, el negro contra el blanco.

La tragedia de los Skywalker

Toda la película actúa como el tercer acto de una tragedia griega, por lo previsible, por lo inevitable, pero también por la intensidad conseguida. Quizá lo mejor de la trilogía, y del hecho de que Lucas esperara tres décadas para rodar este episodio, es que todos ansiásemos ver con tanta expectación la caída de Anakin Skywalker, la creación del Imperio, la derrota de Yoda y los Jedi. Aquí Lucas, y, según dicen las malas lenguas, en gran parte Steven Spielberg, invitado al set como ayudante de dirección, nos brindan varias escenas inolvidables: la ejecución de la Orden 66, por la que gran parte de los Jedi son exterminados en un montaje paralelo que ya se me quedó grabado hace 10 años; la toma de poder de Palpatine como Emperador de la Galaxia, y esa frase tan potente recitada por Portman en el Senado: "Así es como muere la libertad... con un estruendoso aplauso"; y las luchas entre Yoda y Darth Sidious y Obi-Wan y Anakin.

Darth Sidious

También están a la altura las escenas finales de Amidala, dándoles nombres a Luke y Leia, la presentación de Chewbacca, el vistazo a la Estrella de la Muerte en construcción (si bien la cronología aquí hace aguas), la creación definitiva de Darth Vader, ese primer plano cerradísimo de la máscara tapando la cara de Anakin, y la llegada del bebé Luke a Tatooine con el tema de 'Una nueva esperanza' para cerrar y enlazar con la trilogía original definivitamente. Los últimos diez minutos de 'La venganza de los Sith' tienen toda la elegancia y concisión que le faltó al resto de la trilogía.

Dos cosas destacan sobre el conjunto: Ewan McGregor no solo está a la altura del mítico personaje, sino que imprime más magnetismo, carisma, pasión y complejidad de la que nunca mostró el original Obi-Wan Kenobi, Alec Guinness; y la música de John Williams. El compositor, aparte de rescatar, versionar, remezclar y emocionar con la obra maestra que fue su banda sonora para la trilogía original, además añade una capa más a la épica orquestal que diseñó para esta trilogía, quizá más consciente del espíritu de ópera y tragedia griega que tenía esta historia que el propio Lucas (o, al menos, con más talento para llevarlo a cabo). De nuevo, lo mejor de 'Star Wars', lo que recordaremos todos a lo largo de los años, es su música, muy superior al resto de los factores de la saga. Esta opinión es personal. Que lluevan los palos.

Rostros