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Kore-Eda eleva el listón en la segunda jornada del FICC44

Alberto Frutos Martes 01 diciembre 2015

Con la resaca de sangre y violencia de 'Macbeth' aún latente, el Festival Internacional de cine de Cartagena llegaba a su primera jornada tras su inauguración. Desde primera hora de la mañana, la ciudad acogía las primeras proyecciones, comenzando en la sección Cuento Animado con 'Los pingüinos de Magadascar', trepidante peripecia de humor sin descanso para toda la familia. No llega a la altura de esa joya oculta de la animación llamada 'Madagascar 3', pero propone una aventura de ritmo vertiginoso que pasa como un divertido suspiro.

Más tarde, dentro del ciclo 'Europa.doc', los amantes de uno de los directos imprescindibles de los últimos años, Michael Haneke, descubrían a la persona detrás del cineasta, y viceversa, con el espléndido documental 'Michael H. Profesión Director', un revelador retrato de una personalidad única. Su obra, su visión del mundo y del ser humano, encuentran un reverso luminoso en la ternura de un hombre enamorado de su trabajo. Las contradicciones de los genios, tan reconocibles, tan características. Unos minutos antes, el Nuevo Teatro Circo proyectaba 'La lección', película búlgara finalista del Premio LUX 2015, en una fantástica tradición del Festival con la que se vuelve a apostar por traer un cine europeo distinto que incita a la reflexión más allá del puro disfrute.

De este modo, llegábamos a las dos últimas películas de las jornadas. Por un lado, un biopic sobre George Elser, el carpintero que intentó asesinar a Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1939, y por otro, una dramedia japonesa con el sello de Hirokazu Kore-Eda. Dos propuestas tan alejadas en tono y forma como en resultados. Vayamos por partes.

'13 Minutos'

Kore-Eda eleva el listón en la segunda jornada del FICC44

Digamos que Oliver Hirschbiegel no tenía demasiadas dificultades para superar el resultado de su último trabajo. El director alemán, que vivió un efímero momento de gloria gracias a 'El Hundimiento', sobrevalorado retrato del lado más humano de Adolf Hitler que encontraba en la interpretación central de Bruno Ganz su principal virtud, andaba dando torpes trotes por un Hollywood al que entregó películas tan nefastas como 'Invasión', 'Cinco minutos de gloria' o 'Diana', su ya mencionado último desastre. Por eso, su regreso a la Alemania que le vio triunfar y al género histórico basado en hechos reales, hacía levantar un poco más la esperanza de reencontrarnos con su talento. Pero, '13 minutos', no termina de conseguirlo.

La historia que cuenta, tan poderosa como finalmente desoladora, nos permite viajar hacia un instante que, resumiendo, podría haber cambiado la Historia tal y como la conocemos. El poder del tiempo, las malditas agujas del reloj, las decisiones de último momento, los giros inesperados de guión. Un asesinato que nunca se llevó a cabo, millones que sí lo hicieron. En esta ocasión, Hitler es un secundario cuya presencia es poco más que anecdótica, aquí lo que importa es transmitir las sensaciones de George Elser, un tipo normal y corriente que se propuso llevar a cabo un acto extraordinario. El punto de partida, más que atractivo, nos puede llevar a imaginar una alternativa más real, europea y ausente de efectismos de manual a la 'Valkiria' de Tom Cruise, referente que llega automáticamente a la cabeza, pero Hirschbiegel tiene otros planes y, donde uno busca thriller, él ofrece drama romántico.

Kore-Eda eleva el listón en la segunda jornada del FICC44

A través de una fallida decisión narrativa, empeñada en dar saltos temporales en los que los flashbacks, lejos de ayudar, enredan una trama que no necesitaba estos trucos, '13 minutos' se aleja de cualquier tipo de tensión, suspense o intriga y centra su mirada en el lado más humano de su protagonista. Pese a que su primer tramo consigue mantener la atención, más por curiosidad que por méritos propios, al final Hirschbiegel termina acusando las idas y venidas de su historia. Afortunadamente, queda para el recuerdo una espléndida interpretación protagonista de Christian Friedel, auténtico vencedor en medio de una película que, empeñada en coger curvas, termina mareada. A veces, la línea recta es la mejor opción.

Nota: 5

'Nuestra hermana pequeña'

Kore-Eda eleva el listón en la segunda jornada del FICC44

Nada, ni el cansancio, ni el sabor agridulce de '13 minutos', evitó que la última película de la jornada de ayer terminara siendo un auténtico regalo. El director japonés Hirozaku Kore-Eda, responsable de genialidades del tamaño de 'Nadie sabe', 'Still walking' o la reciente 'De tal padre, tal hijo', regresa con 'Nuestra hermana pequeña' a ese melodrama calmado en el que las lágrimas y las sonrisas se convierten en cómplices. Un género al que su cine se ha ido abrazando de manera progresiva y cada vez más evidente, despertando furiosas críticas en su contra enfocadas en la supuesta rendición de un autor hacia un tipo de cine más 'fácil'. Justificadas o no, lo que está claro es que si el resultado está a la altura de su último trabajo, uno no puede más que desear que Kore-Eda decida seguir por este maravilloso camino.

Esta historia familiar de cuatro hermanas unidas tras la muerte de su padre, se convierte en extraña poesía en esos pequeños detalles que marcan todo universo humano. El director sabe aprovechar cada oportunidad que le ofrece el relato para, desde la calma y la pausa con la que cuenta todo buen observador, calcular el momento de acariciar con su cámara el momento. Puede sonar cursi, pero la vida, en no pocas ocasiones, lo es. Uno se ríe, se emociona, comparte las vivencias de unos personajes dibujados con sumo cariño, coherentes en sus actidudes, naturales en sus formas, cotidianas en sus maneras y capaces de, en un solo gesto, expresar todo lo que sienten. Si nos quedamos en la superficie, recibiremos la recompensa de una dirección repleta de matices y aciertos. Si miramos más allá, daremos con un precioso cuadro de instantes que se clavan en la memoria.

Kore-Eda eleva el listón en la segunda jornada del FICC44

Sorprende que los mejores momentos de 'Nuestra hermana pequeña' se concentren en las escenas en las que, en apariencia, poco o nada está ocurriendo, pero es ahí donde Kore-Eda da rienda suelta a su talento. Invisible, su cámara pasa siempre desapercibida, moviéndose con elegancia, describiendo cada pequeño paso de su historia con la fragilidad y delicadeza que se merece. Un director que incluye en su lista de grandes trabajos una película tan pequeña que su triunfo, cuando se desvanece en sus últimos planos, resuena con mayor fuerza. Mañana, más cine en vena en Cartagena. El FICC44, gracias a Kore-Eda, puede volver a dormir más que satisfecho.

Nota: 8'5

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