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'Carol': un romance universal entre dos mujeres sin miedo

Javi P. Martín Miércoles 20 enero 2016

Todd Haynes no había hecho una película desde 2007, aquella rareza inspirada en la figura de Bob Dylan titulada 'I'm Not There'. Allí ya trabajó con Cate Blanchett, aunque ninguno de los dos tenían ni idea de que siete años después estarían de nuevo juntos adaptando una novela de los años 50 sobre dos mujeres que se enamoran.

La novela es 'Carol', que Patricia Highsmith tuvo que publicar en 1951 con el título de 'El precio de la sal' y bajo un seudónimo por el rechazo de sus editores. Hasta 1989 no pudo la autora de 'El talento de Mr. Ripley' y 'Extraños en un tren' editar este relato con su título original y bajo su propia autoría.

Y la adaptación al cine tampoco fue un camino de rosas. Phyllis Nagy, autora de teatro y amiga de Highsmith, ya escribió la versión cinematográfica de la novela hace unos 20 años. Durante casi dos décadas, el proyecto ha pasado de director en director y por varios borradores, pero nunca llegó a materializarse. Hasta que Haynes le echó el ojo. Y aún así, desde 2013, al director de 'Lejos del cielo' le costó encontrar financiación. La razón no es su historia sobre un romance lésbico: una película protagonizada por dos mujeres siempre se ha considerado un riesgo comercial.

Ha sido en 2015 cuando hemos podido ver 'Carol' hecha realidad, y desde su estreno en Cannes, tanto director como película, y sus dos protagonistas, Blanchett y Rooney Mara, han cosechado buenas críticas y premios. El relato cuenta la historia de amor entre Carol Aird, una mujer madura en medio de un divorcio y luchando por la custodia de su hija, y Therese Belivet, una joven dependienta de una tienda de juguetes de Manhattan que sueña con ser fotógrafa.

La seducción en la mirada

'Carol'

Una de las cosas que más llaman la atención durante la primera parte del metraje es la química entre Blanchett y Mara, conseguida casi exclusivamente a través de lenguaje corporal y miradas. Encuadrado por el clásico Haynes, el idilio de Carol y Therese desprende sensualidad, secretismo, elegancia y fragilidad. Y la pareja de actrices principales se mueven entre la delicadeza y la seducción, la primera concentrada en la frágil Rooney Mara y la segunda desbordante en los eternos ojos de Cate Blanchett. Si bien a algunos podría chirriarles el amaneramiento de la protagonista de 'Blue Jasmine', nadie puede negar el magnetismo de sus movimientos, de su deje al hablar, propio de una mujer adinerada y segura de sí misma, contra todo lo que le venga.

La química entre ellas es lo mejor de la película, una relación cimentada sobre muy pocas líneas de diálogo, que, según cuentan, fueron disminuyendo en los ensayos previos al rodaje a petición de las propias actrices. Ambas están nominadas a los Oscar, Blanchett como Mejor Actriz y Mara como Mejor Actriz de Reparto (una decisión con más sentido comercial que coherencia con respecto al filme), pero se los lleven o no, son probablemente la pareja cinematográfica de 2015.

Les acompañan unos correctos Kyle Chandler ('Friday Night Lights') y Jake Lacy ('Girls') como los hombres en la sombra que nunca entenderán (ni satisfarán) a estas mujeres, y la infravalorada Sarah Paulson, que ya hizo de lesbiana en los años 60 en la segunda temporada de 'American Horror Story', le da la réplica a Blanchett como su mejor amiga y cómplice de aventuras.

Dos mujeres sin miedo

'Carol'

A lo largo de la película, hay dos escenas de 'Carol' en las que sus dos protagonistas responden que no tienen miedo. Cate Blanchett esconde un revólver en su maleta, y Rooney Mara ha rechazado las pretensiones de un chico al que le gustaba. Pero Carol y Therese no tienen miedo, como ellas dicen, y así lo demuestran a lo largo del filme. No temen a lo que la sociedad piense de ellas, a los hombres que las rodean y acosan bajo la mentira de la protección masculina, no temen siquiera a la pérdida de todo lo que tienen, su hija y su trabajo respectivamente, y se embarcan en un road trip que nada tiene que ver con el de 'Thelma & Louise', por la cantidad de nieve que les acompaña y porque, esta vez sí, la tensión sexual se resuelve en esas habitaciones de motel de carretera.

Todd Haynes es un director ducho en mujeres insatisfechas en el siglo XX estadounidense, tras el inolvidable retrato que hizo junto con Kate Winslet en la miniserie de HBO 'Mildred Pierce'. En aquella, Pierce era una madre divorciada de los años 30 que se dejaba llevar por sus ambiciones empresariales en un mundo de hombres. Dos relatos de época que Haynes graba con un pulso clásico y elegante, y cuyos impolutos diseños de producción (vestuario, atrezzo, peluquería, localización) esconden, bajo el peso de una estética recargada propia de la época, los conflictos que plantarían las semillas de los cambios que sacudirían al país en la segunda mitad del siglo. Mildred, Carol y Therese son mujeres que cambiarían el mundo intentando luchar contra su insatisfacción.

Un romance universal

'Carol'

Y aún así, el equipo de 'Carol' ha dicho en numerosas ocasiones que esta no es una película con mensaje político. En cierto sentido, tienen razón: llega a ser una historia universal sobre el amor, cuyas únicas características diferenciadoras son las consecuencias y barreras que surgen alrededor del idilio entre estas dos mujeres. Es decir, su amor es comprensible por todos, y retratado por Haynes con el ángulo de quien no entiende de orientaciones sexuales, sino de conexiones entre personas.

Aunque el director de Oregon es abiertamente homosexual, ha declarado que no hay ningún tipo de reivindicación alrededor de 'Carol', y así es: los prejuicios, los miedos, el rechazo que manifiestan los que rodean a Carol y Therese están ahí porque solo así podría ser esta una historia verosímil y realista, pero lo que interesa al director es la tragedia de los sentimientos. Quizá es el mayor avance posible: 'Carol' es la historia de un romance lésbico que no reivindica nada, solo muestra lo más objetivamente posible las circunstancias que le rodean, pero se centra, fascinada, en el romance en sí mismo.

No puede escapar, sin embargo, del relato de la crisis de identidad que conlleva un romance así. Entre dos mujeres, en los años 50. En este sentido destaca la Therese de Mara, más joven, inexperta y perdida que Carol, y cuyo crecimiento es el hilo conductor del relato. "Nunca digo no a nada", recita acongojada una joven que no sabe lo que quiere. Solo en el marco estético de un director tan clásico y virtuoso como Haynes, no llega a molestar la parsimonia de Therese, salvada por el carisma de Rooney Mara.

Un último apunte: atención a la música de Carter Burwell. Puede que dentro del marco rodado por Haynes y acompañando los pasos de dos actrices en estado de gracia, se os pase desapercibida. Pero la banda sonora de 'Carol', nominada al Oscar, es una de las partituras más preciosas y delicadas escuchadas en una sala de cine en los últimos años.

Nota: 8/10

Lo mejor: Cate Blanchett y Rooney Mara, y la suma de ambas

Lo peor: Que Sarah Paulson no tenga más tiempo en pantalla

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