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'Spotlight': un milagro periodístico contado con sutileza

Javi P. Martín Miércoles 27 enero 2016

La anterior película de Tom McCarthy, 'Con la magia en los zapatos', está entre las nominadas a los Razzie (Adam Sandler aspira a ser Peor Actor del año gracias a su trabajo en ella y en 'Pixels'), y sin embargo el director ha rodado una de las mejores películas de 2015. Su escueta carrera como realizador ha alcanzado su cima con 'Spotlight', pero tanto 'Win Win, ganamos todos' como 'The Visitor' y su debut 'Vías cruzadas' eran pequeñas cintas independientes más que decentes.

'Spotlight'

'Spotlight' ha sido la sorpresa del año, al menos para la crítica, desde su proyección en el Festival de Venecia en septiembre. McCarthy sigue haciendo una película pequeña, pero con nombres más comerciales como Mark Ruffalo, Michael Keaton y Rachel McAdams. Además, se desmarca de sus historias personales e íntimas protagonizadas por hombres de mediana edad con una historia basada en hechos reales.

Y muy fielmente basada: una de las mayores bazas de 'Spotlight' es su falta de sensacionalismo y espectacularidad, su realismo a la hora de contar la historia de estos periodistas que ganaron el Pulitzer en 2003 por desenmascarar el encubrimiento masivo y sistemático de crímenes pederastas por parte de la Iglesia en la ciudad de Boston.

'Spotlight' es el título de una sección del Boston Globe que se dedicó durante años a investigar en profundidad y durante meses casos concretos. Un tipo de periodismo de investigación que rara vez se veía incluso entonces, cuando la digitalización y el abaratamiento de costes y personal no había hecho tanta mella en la industria, y que hará a más de uno mirar con nostalgia a este 2001 que parece más lejano de lo que creíamos.

'Spotlight'

El equipo de entregados periodistas está compuesto por Mike Rezendes (Ruffalo), Sacha Pfeiffer (McAdams) y Matt Carroll (Brian d'Arcy James), y liderado por Walter Robinson (Keaton), y le supervisan Ben Bradlee Jr. (John Slattery) y el nuevo editor jefe Marty Baron (Liev Schreiber). Y todos ellos son personas reales que han colaborado en la producción del film, además de algún que otro cameo.

Una de detectives

Una historia basada en hechos reales que es, para variar, necesaria, realista, creíble y, como decíamos, despojada de todo sensacionalismo. Y esto lo consigue McCarthy con las mismas herramientas que utiliza el propio equipo de Spotlight: con calma, verosimilitud y profundidad. Y con mucha sutileza, una de las características principales del film.

No hay grandes aspavientos en la puesta en escena, ni en la planificación, ni en el guion. Ni siquiera el reparto hace un espectáculo de sus interpretaciones: todos los factores aportan lo justo para transmitir el mensaje, emocionar cuando hay que emocionar y emitir hechos cuando estos son lo suficientemente brutales como para necesitar ayuda estética. Un ejemplo está en cómo graba McCarthy la ciudad de Boston: muchas son las escenas en exteriores en las que, de fondo, se ve constantemente lo enraizada que está la Iglesia en esta sociedad, en forma de edificios, personas o mensajes.

El director y guionista sabe que está tratando un tema tan de actualidad que no necesita mostrar lo más horrible, porque todos somos capaces de imaginarlo. Pocos sacerdotes se ven en escena, y jamás cometiendo los crímenes de los que se les acusa. Con la muestra de una investigación (a ratos, más que una película sobre periodistas, parece una de detectives), el papeleo y la búsqueda de fuentes y declaraciones, 'Spotlight' logra crear tensión y, en algunos momentos, auténtico terror. Y drama.

Un milagro periodístico

'Spotlight'

La evolución de la historia, a medida que los periodistas descubren el alcance del caso (y lo hacen mediante una conversación telefónica, y a través de números y estadísticas), va creando en sus protagonistas una sensación de desesperanza y en el espectador la de la indignación. Y esto lo consigue McCarthy con eficacia y economía de recursos: en pocas escenas estamos volcados con los personajes, en menos momentos aún hay una amenaza real y directa (y sin embargo, el fantasma de la Iglesia sobrevuela cada plano), y un par de testimonios nos bastan para imaginarnos los cientos de casos que se van descubriendo.

'Spotlight' está llena de ideas muy buenas: el conflicto que sufren los miembros de esta redacción, destapando los más oscuros secretos de una institución de la que siempre se han sentido, en mayor o menor medida, parte; el terror y la frustración ante la posibilidad de que todos seamos un poco cómplices de este horrible crimen. "Si hace falta un pueblo para criar un niño, hace falta un pueblo para abusar de él", es una de las frases que resuenan del guion.

También muestra McCarthy la problemática maquinaria de los medios: el periodismo está subyugado por factores como el poder, las relaciones públicas, la opinión de los suscriptores, la exclusividad frente a la competencia y el momento en el que se cuenta la historia. Milagros del periodismo como el que cuenta 'Spotlight' dependen de la iniciativa temeraria de un nuevo editor jefe, el trabajo incansable de un gran equipo talentoso y, en gran parte, de la ayuda del azar.

Y por encima de todo, los actores

'Spotlight'

La dirección de McCarthy se centra en los actores, que están, todos y cada uno de ellos, espectaculares. Destaca el trabajo interpretativo de un Mark Ruffalo que hace algo raro entre las estrellas de Hollywood: construir un personaje, con sus tics y su voz propia, en vez de hacer de sí mismo recitando frases con gancho salidas de un guion.

Puede que Mark Ruffalo sea, de hecho, el menos sutil del conjunto, al haber construido un personaje lleno de detalles, pero a su vez es el que más se pega al espectador, tanto por su afección por la historia que nos están contando como por la humanidad que destila. Quizá el más sutil de todos sea Liev Schreiber, que brinda una controlada interpretación como el calmado y concentrado nuevo editor del periódico. Entre los secundarios, Stanley Tucci se deja la piel como el abogado sufridor que intenta ayudar a toda costa a las víctimas, y no se fía ya de nadie (incluida la prensa). John Slattery hace de John Slattery con la misma gracia de siempre.

Y sobre el conjunto destacan algunas frases y escenas potentísimas que se quedan grabadas en la retina. El encuentro de Rachel McAdams con un sacerdote, una anciana a la que se le rompe el corazón al conocer el caso, la última escena protagonizada por Ruffalo... 'Spotlight' te lleva desde la rabia hasta la angustia, pasando por la desolación, con muy poco.

Nota: 9

Lo mejor: Los actores, y Mark Ruffalo por encima de todos

Lo peor: Que sea una historia real, y que siga siendo un problema tan grave

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