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Las 8 mejores películas políticamente incorrectas

Diego Pla Jueves 18 febrero 2016

Por lo general, cuando hablamos de películas políticamente incorrectas podemos referirnos a dos clases de historias: bien a aquellas que resultan (o resultaron) polémicas por su alta carga de violencia y/o sexo, bien a historias que han abordado temáticas controvertidas desde una perspectiva crítica, habitualmente relacionadas con el contexto político y cultural en el que se inscriben.

Nicole Kidman en 'Dogville'

En este artículo hemos preferido centrarnos en las últimas, en aquellos films desafiantes con una realidad que no consideran (o consideraban) justa. En la mayoría de casos, esta clase de historias también destaca por su alto contenido violento, aunque no siempre aparezca sangre en pantalla. De lo que no está exenta ninguna de ellas es de conflictos, y de conflictos gordos, peliagudos.

Ya se trate de un drama, de un documental, de una comedia o de un film de acción, todos los títulos que aquí presentamos parten de relatos con protagonistas con nombres propios cuyos problemas van más allá de su microcosmos: lo que les sucede nos atañe a todos. Al fin y al cabo, eso es el cine, partir de un caso particular para abordar un tema universal.

La paradoja cinematográfica

Las 8 mejores películas políticamente incorrectas

8 'Bananas'

'Bananas' (1971) es el tercer film dirigido y protagonizado por Woody Allen. Es curioso (y significativo) que el comediante se la jugara en una etapa tan temprana de su carrera. Allen arremete en 'Bananas' contra el régimen político cubano, así como contra el de su propio país. En clave de absoluta parodia, el cómico aborda las relaciones entre ambos países, dejando al descubierto cuán absurdo es el concepto del poder.

Bananas en eCartelera
7 'Fahrenheit 9/11'

Si hay un cineasta que personifique lo políticamente incorrecto en EE.UU, ese es Michael Moore, al menos a escala popular. Aunque ya llevaba bastante tiempo trabajando en la industria, Moore apenas era conocido hasta un par de años atrás. En 2002 estrenaba 'Bowling for Columbine', aclamado documental en el que abordaba uno de los temas controvertidos por antonomasia en Norteamérica: las armas. En 2004 volvía a la carga, esta vez poniendo en el punto de mira a la familia Bush, haciendo especial hincapié en los vínculos entre esta y la de Osama Bin Laden. Asimismo, Moore dejaba constancia de cómo el partido de Bush había sacado provecho de un asunto por entonces tan a flor de piel como los sucesos de las Torres Gemelas.

Fahrenheit 9/11 en eCartelera
6 'El capital'

Un (técnicamente) renovado Constantin Costa-Gavras arremetía en 2012 (en plena crisis económica internacional) contra el todopoderoso sector bancario. 'El capital' explica, casi aproximándose al tono documental, por qué los bancos son los culpables de la actual crisis. Pero no se queda ahí: retrata la falta de escrúpulos con que las grandes corporaciones se desenvuelven y la inhumanidad con que tratan a sus empleados. La grandeza del film reside, aparte de en su mensaje comprometido, en mantener el ritmo y tensión propios de un thriller en toda regla.

El capital en eCartelera
5 'Uno, dos, tres'

El maestro Billy Wilder dejó más de una veintena de películas para el deleite del gran público, la mayoría de ellas en clave de comedia, más o menos ácida, según los casos. Entre ellas, destaca por su posicionamiento político 'Uno, dos, tres', estrenada en 1961. Ambientada en el Berlín de la Guerra Fría y protagonizada por James Cagney, la historia retrata las relaciones entre la Alemania Occidental y su vecina Oriental y, por extensión, entre las dos grandes facciones enfrentadas en la contienda, capitaneadas por Estados Unidos y la Unión Soviética. Utilizando a un representante (Cagney) de Coca-Cola Company destinado en Berlín como cabeza de turco, Wilder ridiculiza tanto la postura capitalista como la comunista, y las consecuentes relaciones que se establecen a partir de la convivencia entre ambas.

Uno, dos, tres en eCartelera
4 'Dogville'

No podía faltar en una lista como esta uno de los cineastas contemporáneos más irreverentes. Lars von Trier estrenaba en 2003 'Dogville', un duro drama con tintes de thriller psicológico protagonizado por Nicole Kidman. Con un escenario minimalista, el largometraje (de casi 3 horas) se asemeja más a una obra de teatro que a un relato cinematográfico al uso. ¿Por qué es políticamente incorrecta? Porque el realizador danés lanza uno de los mensajes más ásperos y cáusticos promulgados en la historia del cine: cierta clase (muy abundante) de ser humano se rige, pese a las apariencias, por unos valores más propios de animales salvajes (más instintos que valores) que de personas civilizadas. En definitiva, Lars von Trier hace un retrato de la bajeza y la ruindad humanas. La extraña puesta en escena y la dilatada duración del film provocan que sus crudos planteamientos queden desdibujados.

Dogville en eCartelera
3 'V de Vendetta'

¿Hay algo más políticamente incorrecto que volar por los aires un parlamento? Sí: convocar al pueblo al que representa y, encima, que este se sienta orgulloso de lo que ve. Hacia este propósito encauzaba la historia de 'V de Vendetta' su autor, el escritor Alan Moore. De manera magistral, los Hermanos Wachowski trasladaron el cómic original a guión cinematográfico. James McTeigue fue el elegido para llevar las riendas del ambicioso thriller, estrenándose así en la dirección de largometrajes en 2006. Natalie Portman interpreta a la heroína del film. La suma de todo: un relato distópico, visualmente deslumbrante y con un mensaje demoledor. O varios. Pero claro, se trata de ficción...

V de Vendetta en eCartelera
2 'La naranja mecánica'

Stanley Kubrick escandalizó a medio mundo cuando, en 1971, estrenó 'La naranja mecánica'. Convertida rápidamente en película de culto, el film narra el brutal comportamiento con el que una banda de jóvenes psicópatas se desenvuelve en sociedad. Con un estilo y técnica brillantes, Kubrick denunciaba así un tipo de violencia que estaba por llegar (¿o ya estaba allí?), sin tapujos, sin concesiones. Cuando el cabecilla de la banda es arrestado, las autoridades competentes lo someten a un innovador proceso de reeducación. Este resulta ser tanto o más salvaje (y arbitrario e inútil) que los actos cometidos por los delincuentes. De este modo, el cineasta señalaba directamente al Estado (aludiendo explícitamente al sistema educativo, a los políticos y a la comunidad científica) como culpable de la deplorable conducta social de los ciudadanos.

La naranja mecánica en eCartelera
1 'El club de la lucha'

Con toda probabilidad, cuando Chuck Palahniuk escribió su primera novela, 'Fight Club', en 1996, ni él mismo imaginaba el alcance que lograría. Tres años después, David Fincher dirigiría la adaptación cinematográfica a partir del guión de Jim Uhls (extremadamente fiel a la novela). 'El club de la lucha' es considerada por medio mundo una película de culto, dado el certero retrato que brinda de toda una generación de individuos que comparte ciertas características muy marcadas. El capitalismo vuelve a ser aquí el objeto puesto en tela de juicio, y, más precisamente, la sociedad que ha modelado. 'El club de la lucha' es subversiva en varios aspectos. Por una parte, la fundamental, hace tomar conciencia al espectador, a través de una absoluta empatía con los personajes, de qué rol juega en la sociedad (un rol impuesto y marginal), y de que ese sentimiento de frustración es compartido. Y, por otra, ofrece una solución: destruir lo que se nos ha enseñado que debe ser preservado (la belleza superficial, la economía, etc.), con el fin de construir un orden más justo, más honesto.

El club de la lucha en eCartelera

Entonces, ¿por qué estas películas son políticamente incorrectas? Si la mayoría nos reconocemos en sus personajes (en su dolor y su alegría), e incluso catalogamos a muchas de ellas como necesarias, ¿por qué las metemos en ese saco marginal? ¿Por qué son subversivas? Sencillamente, hablan de aquello que culturalmente se nos ha dicho que no debemos hablar.

Hablan de verdades incómodas. Y lo que se dice es incómodo porque conlleva un cambio, salir de nuestro estado de confort: admitir que eso que vemos existe es admitir que no hemos hecho nada para cambiarlo, que hemos contribuido, desde nuestra dejadez o indiferencia, a la construcción de la realidad presentada. Aunque esto no es exclusivo del cine, claro: eso es la esencia del arte, el destape de nuestras vergüenzas (que no tienen por qué ser feas). Con todo, veamos de qué hablan algunas de estas maravillosas obras artísticas.

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