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'Anomalisa': marionetas de la soledad

Javi P. Martín Martes 23 febrero 2016

Charlie Kaufman es uno de los guionistas con más personalidad que Hollywood ha dejado crecer en sus lindes. Junto a Spike Jonze y Michel Gondry, que han dirigido sus libretos más famosos ('Cómo ser John Malkovich', 'Adaptation (El ladrón de orquídeas)', '¡Olvídate de mí!'), el neoyorquino se ha posicionado como uno de los autores más sui generis del cine comercial. Premisas que bucean en el surrealismo y el meta-relato interpretados por estrellas de la talla de Jim Carrey, Kate Winslet, Cameron Diaz, John Cusack, Nicolas Cage, Meryl Streep y el propio Malkovich.

'Anomalisa'

Kaufman es una anomalía en la meca del cine, y lo demuestra con cada nueva obra. 'Anomalisa' es su segundo intento como director tras 'Synecdoche, New York', que no convenció a todos. Esta vez, une sus fuerzas a las de Duke Johnson, que tiene entre manos su primer largometraje, tras haber dirigido un memorable episodio stop-motion de 'Community' entre otras cosas.

El protagonista de la historia es Michael Stone, un experto en atención al cliente, autor de un famoso libro que ha conseguido aumentar la productividad de numerosos departamentos al 90%, y que es invitado a un hotel de Cincinnati para dar una master class. Hasta aquí, este podría ser el argumento más normal, incluso banal, de la carrera de Kaufman. Pero faltan muchos datos.

Basada en una obra de teatro escrita por el propio director bajo un pseudónimo, 'Anomalisa' es una película de animación stop-motion (se disputa el Oscar de Animación con la imbatible 'Del revés (Inside Out)', la pobre), interpretada por marionetas a las que les ponen voces tres actores: David Thewlis (Lupin en 'Harry Potter') como Michael, Jennifer Jason Leigh ('Los odiosos ocho') como Lisa, una luminosa joven de la que Michael se enamora en el hotel, y Tom Noonan ('Daños y perjuicios') como todos los demás personajes. Desde el taxista que lleva a Michael al hotel hasta su mujer y su hijo. Todos ellos están interpretados por la voz de Noonan, un detalle que desde el principio rompe con el realismo del diseño de las marionetas y decorados.

'Anomalisa'

Pero no es el único: otros dos detalles llaman la atención en los primeros minutos del filme. El primero es la grieta que cruza el rostro de los personajes y muestra su "mecanismo", algo que bien podría tener motivos prácticos (economía y reciclaje de modelos de marionetas) pero suma a la sensación de fragilidad de un personaje protagonista que está a punto de caerse a cachos. El otro detalle está relacionado: todos los personajes que se cruzan con Michael tienen las mismas facciones.

Al borde de la pesadilla

El mensaje de Kaufman queda claro desde bien temprano: la monotonía y el aburrimiento rodean a Michael, un hombre de mediana edad que ve cómo entra en los últimos años de su vida rodeado de gente pero aislado. La soledad es aquí como un manto que recubre toda la película, una capa más de un relato kafkiano, al estilo del guionista, lleno de abruptas rupturas de la realidad y un cargado ambiente que casi se puede palpar.

Aún con todo esto, 'Anomalisa' es una de las cintas más cálidas y más humanas de Kaufman, más en la senda de '¡Olvídate de mí!' (también una historia de amor truncada por las limitaciones psicológicas de su protagonista) que en el frío e irónico trazo de 'El ladrón de orquídeas'. Es cierto que casi toda la película transcurre dentro de un hotel, un no-lugar falto de vida, pero diseñado para emularla (como las marionetas), y que los espacios cerrados constantes subrayan el aislamiento que Michael, y con él el espectador, siente constantemente.

'Anomalisa

También es verdad que el relato se torna pesadilla en un par de momentos, que además le dan sentido a la elección de la forma (animación stop-motion, marionetas desmontables) para contar la historia de fondo: una crisis de identidad, búsqueda constante, el miedo a perderla, a que la larga soledad se haya convertido en la nada.

Pero hay, si uno rasca, una luz al final del túnel, y está en ese personaje que le da título a la cinta, Lisa. Su voz despierta algo en Michael (es la única diferente que oye en mucho tiempo), y su inocencia y bondad son el mensaje de fondo que Kaufman parece querer recordarnos (quizá recordarse a sí mismo): hay mucha belleza en el mundo, aunque a veces seamos incapaces de verla en el horror de lo banal que nos rodea.

Marionetas muy humanas

Charlie Kaufman y Duke Johnson, directores de 'Anomalisa'

También hay mucha calidez en las voces de Thewlis y Leigh, acostumbrados a contar esta historia solo con sus palabras (los tres actores estaban en la obra original, que era teatro hablado; interpretaban cada uno desde una punta del escenario únicamente con las voces). En concreto, ella, que está nominada al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por la última película de Tarantino, ofrece una de las escenas más emotivas, en la que Lisa canta a capella el hit de Cindy Lauper 'Girls Just Wanna Have Fun'.

El diseño de las marionetas es también destacable. 'Anomalisa' está protagonizada por muñecos, pero es una de las películas que más fiel y honestamente han representado el físico en muchos años. La desnudez, el sexo, son más realistas aquí que en el 90% de las cintas que nos llegan de Hollywood. Y la fluidez de los movimientos acompañan a ese encanto añejo que tiene el stop-motion.

Una cinta que roza la redondez y esconde un retrato certero y agudo de los Estados Unidos de las últimas décadas, el país de la bonanza y los expertos en atención al cliente que no saben ayudarse a sí mismos. La productividad por encima de la felicidad. Por suerte, quedan anomalías.

Nota: 8/10

Lo mejor: Lisa, Jennifer Jason Leigh y su 'Girls Just Wanna Have Fun'

Lo peor: Que alguien pueda desestimarla por ser de animación

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