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12 curiosidades que quizá no conocías sobre 'El gran dictador'

Israel Calzado Lunes 07 marzo 2016

¿Qué puede escribirse sobre una película como 'El gran dictador'? Más allá de las filias y fobias que puedan producir tanto el mítico Charlot (porque sí, a quien no le entusiasma este personaje) como el propio Charles Chaplin, nos encontramos ante uno de esos films cuyo aura de misticismo precede a la propia obra cinematográfica, que cuanto más se estudia más audaz y sorprendente resulta que llegara a realizarse y a estrenarse, y cuya moraleja ha trascendido más allá de su propio tiempo.

Charles Chaplin en 'El gran dictador'

Cuando el sonoro llegó al cine, Chaplin dijo un día que Charlot nunca hablaría, porque no tenía nada que decir con la palabra y el personaje perdería su propia naturaleza. Pero los terribles acontecimientos que se venían sucediendo en el Viejo Continente ante la pasividad de países como Estados Unidos hizo que Chaplin cambiara, o al menos matizara su idea: no es Charlot el que protagoniza esta película, aunque en parte no deje de serlo.

Setenta y cinco años contemplan a esta obra maestra incomprendida y repudiada en su momento, con una carrera comercial errática y que colgó la cruz de comunista a su autor. Estas son algunas curiosidades que hemos recopilado en torno a 'El gran dictador':

Curiosidades de 'El gran dictador'

1 Contexto sociopolítico
Contexto sociopolítico

A mediados de los años treinta del pasado siglo, el mundo era testigo, entre la perplejidad y la impotencia, del ascenso de Adolf Hitler como canciller alemán, su ruptura del Tratado de Versalles y su implantación de políticas fascistas y antisemitas. Con mayor indiferencia se veían estas cuitas desde el otro lado del Atlántico, y Hollywood, a pesar de estar forjado con capital económico y humano principalmente judío, no se mojaba en temas políticos.

Sin embargo, Charles Chaplin sí tomaba buena cuenta de las noticias que llegaban de Europa (a fin de cuentas, no lo olvidemos, él era británico), y ya por 1937 empezó a pergeñar la idea de hacer un film que, a través de la parodia, denunciara los totalitarismos y las dictaduras que se iban enraizando al otro lado del mundo.

2 Chaplin vs. Hitler
Chaplin vs. Hitler

Centrar sus chanzas en el Führer surgió tras un comentario que le hizo su amigo Alexander Korda, que le indicó lo mucho que se parecía físicamente Chaplin al dictador. Curiosamente, además, habían nacido con solo cuatro días de diferencia (Chaplin, el 16 de abril de 1889; Hitler, el 20 de abril del mismo año). Lo que quizá Chaplin desconocía era que Hitler era un ferviente admirador del artista, llegándole a considerar "el mejor actor del mundo". Claro que eso fue hasta que descubrió que éste era judío... y hasta que llegó 'El gran dictador'.

3 Un idioma inventado
Un idioma inventado

Durante la elaboración del guion, Chaplin no escribió ni una sola palabra del extraño idioma altisonante que farfulla Hynkel en sus discursos: todo era pura improvisación donde deslizaba términos germánicos como "wienerschnitzel" (un filete empanado), "sauerkraut" (chucrut) o "leberwurst" (un embutido de hígado) o "blitzkrieg" (guerra relámpago). Para preparar el personaje, Chaplin estudió horas y horas discursos y arengas de Hitler, a fin de aprender todos sus gestos y tics. Por otro lado, los carteles y la propaganda que aparece por las calles están en esperanto, aquel quimérico idioma universal creado por el oftalmólogo polaco L.L. Zamenhof en 1876. La mofa estaba también, sutilmente, en el subtexto de la película.

Por cierto, el proyecto se iba a titular, originalmente, 'The Dictator' ('El dictador'), pero Paramount le amenazó con una multa de veinticinco mil dólares ya que ellos ya tenían registrado el título por la adaptación de un libro homónimo de Richard Harding Davis (que, evidentemente, nada tenía que ver con el film de Chaplin). El artista se vio obligado a introducir la palabra "gran" para evitar la sanción, aunque en algunos países sí se conservaría la denominación original: 'Le Dictateur' en Francia, o 'Diktaattori' en Finlandia.

4 Autorreferencias
Autorreferencias

Aunque 'El gran dictador' no es una película de Charlot, es inevitable ver muchos guiños gestuales y de caracterización del barbero judío protagonista con el inconfundible vagabundo de bastón y sombrero. Además, la primera parte de esta película es una chanza antibélica similar a la que ya realizara en '¡Armas al hombro!' (1918), con el recurso de la amnesia sustituyendo a la ensoñación. Por último, Chaplin confesaría, años después, que la famosa escena del baile con el globo terráqueo es una recreación de una similar que él mismo había realizado en una película doméstica de 1928.

5 ¿Su primera película sonora?
¿Su primera película sonora?

Sí y no. Chaplin, enemigo acérrimo del sonoro (decía que pervertía el verdadero lenguaje cinematográfico), ya había introducido su música en sus propias películas, y 'Tiempos modernos' (1936) incluía además algunos diálogos y efectos sonoros. Pero es cierto que, salvo un canturreo dadaísta en 'Luces de la ciudad' (1931), a Chaplin (y desde luego, a Charlot) nunca le habíamos oído hablar en la pantalla hasta que llegó 'El gran dictador'.

6 El reparto
El reparto

El elenco estuvo formado por el propio Chaplin, en su doble papel de Hynkel/barbero judío; Reginald Gardnier (Schultz), Henry Daniell (Gabitschz), Billy Gilbert (Herring), Jack Oakie (Napaloni, un sosias de Mussolini), y la por entonces tercera esposa del cineasta, Paulette Goddard (Hannah). Oakie, quien aparecería en más de un centenar de películas y que tenía una relación excelente con Chaplin, siempre lamentó que la gente nunca recordara su verdadero nombre y que solo le recordaran como Napaloni. Peor fueron las cosas en el matrimonio Chaplin-Goddard, que, afectado por las presiones de la película, terminaría divorciándose en 1942.

7 La producción
La producción

Después de casi dos años de preparativos, y sin conseguir ningún tipo de financiación adicional, el rodaje de 'El gran dictador' comenzó el 9 de septiembre de 1939, tan solo nueve días después de que Alemania invadiera Polonia. Chaplin tuvo que afrontar la producción únicamente con su propio capital, ya que nadie quería apostar por una película tan marcadamente política y, además, desde el propio gobierno (que ya había declarado su neutralidad en el conflicto europeo) se sugería evitar los ataques al nazismo, ya que por entonces no se consideraba una amenaza (es más, cada vez había más círculos pro-nazi en los Estados Unidos) y el 96% de la población americana estaba en contra de involucrarse en la guerra europea.

El rodaje se prolongó durante 539 días. Se planificó de tal modo que se filmarían primero todas aquellas escenas en las que Chaplin daba vida al barbero judío, y luego en las que debía ser el dictador Hynkle. Tal y como cuenta en sus memorias, ésta parte fue para él la más dura, pues vestirse con el uniforme fascista le hacía sentir "incómodo y agresivo".

En una de aquellas jornadas, el director recibió la visita de su amigo y socio en la United Artists Douglas Fairbanks, quien declararía que se había reído muchísimo viendo la filmación. Aquel fue el último encuentro de los dos genios; lamentablemente, el protagonista de 'El ladrón de Baghdad' (Raoul Walsh, 1924) fallecería una semana después, víctima de un infarto agudo de miocardio.

8 El discurso final
El discurso final

El primer guion de la película no incluía el famoso speech climático; lo escribió Chaplin en plena producción cuando se produjo la ocupación alemana de Francia el 22 de junio de 1940.

Este clímax, uno de los más emocionantes, humanistas y apoteósicos de la Historia del Cine (en el que además Chaplin mira a cámara para hablar directamente al público), originalmente iba a ser algo diferente: duraría alrededor de diez minutos, la alocución del falso Hynkel tendría insertos que mostrarían gentes de diferentes lugares del mundo escuchándole (no solo Hannah) y terminaría con una explosión de júbilo con los soldados de Tomania bailando música folk. Sin embargo, el día que debía rodarse la escena, Chaplin sufría de fuertes fiebres; finalmente, redujo el discurso a unos cinco minutos, descartó la idea de filmar los insertos (solo conservó los de la protagonista) y la danza, aunque sí se rodó, no sería incluida en el montaje final.

9 El estreno
El estreno

A pesar de las reticencias políticas, 'El gran dictador' tuvo un preestreno por todo lo alto en Nueva York el 15 de octubre de 1940, aunque no llegaría a las salas comerciales hasta el 7 de marzo del 41 tras haber sido exhibida en Gran Bretaña y México. La película fue un gran éxito de público, convirtiéndose en el mayor hito comercial en la carrera de Chaplin, pero fue ninguneada en los Oscar: cinco nominaciones (Película, Actor Protagonista y Guion Original para el propio Chaplin; Actor de Reparto para Jack Oakie; y Música Original para Meredith Wilson) y cero premios. Algo que produjo verdadera desazón en el cineasta.

10 La censura
La censura

Pocas películas han sido prohibidas en tantos lugares del mundo por cuestiones políticas como 'El gran dictador'. Aunque el gobierno británico dijo en 1939 que nunca estrenaría la cinta en su país, cambió radicalmente de idea tras la batalla de Inglaterra (julio-octubre 1940), y el film le sirvió de arenga antifascista en las navidades de aquel mismo año.

Sin embargo, en los países que pertenecieron al Eje, por razones obvias, llegaría mucho más tarde. En la Italia de 1946 solo pudo verse una versión mutilada en la que faltaban todas las bufonescas escenas con Jack Oakie, por respeto (sic) a la viuda de Mussolini. En Alemania estuvo prohibida hasta 1958, exhibiéndose entonces solo parcialmente, en el lado Occidental; nunca llegaría a los cines de la RDA y no se vería en cines del ya reunificado país hasta 1997. Los japoneses la verían por primera vez en otoño de 1960, y en la España franquista hubo que esperar hasta 1976, tras la muerte de Franco, para poder verla.

11 El exilio
El exilio

A pesar del aplauso casi unánime, algunos sectores reaccionarios acusaron a Chaplin de defender tesis comunistas en 'El gran dictador', algo que siempre negó el cineasta. Pero, tras hacer campaña a favor del Ejército Soviético (que sí estaba luchando contra los alemanes en el frente oriental, cosa que los americanos, a comienzos de los años cuarenta, no hacían) el Comité de Actividades Antiestadounidenses, promovido por el senador Joseph McCarthy, le marcó definitivamente: en 1952, estando Chaplin en Inglaterra promocionando 'Candilejas', el Servicio de Inmigración, a instancias del director del FBI J. Edgar Hoover, le prohibió el retorno a Estados Unidos. No volvería a poner pie en suelo americano hasta veinte años después.

12 El reestreno
El reestreno

A principios del siglo XXI la película se sometió a un exhaustivo proceso de restauración y digitalización que le daría una nueva carrera comercial, reestrenándose, entre 2002 y 2005, en una veintena de países (entre ellos España) y siendo proyectada (sorprendentemente) por primera vez, en otros como Grecia o Polonia. También fue la primera vez que los cines italianos proyectaron la película íntegra.

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