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'Un espía y medio': el gordo y el flaco

Pedro G. Alberdi Viernes 08 julio 2016

Es innegable que nos hallamos en una de las mejores épocas del año: el verano. Periodo idílico definido por sus contrastes, que nos vuelve a todos un poco bipolares: extasiados por el clima, y más tarde desesperados por el calor; emocionados ante la previsión de tanto tiempo libre, pero estresados por tener que planear las vacaciones; adictos a las terrazas, y al mismo tiempo asqueados con las calles abarrotadas de turistas; enamorados del helado, pero horrorizados por las chanclas con calcetines... Las fechas, además, debido a la gran cantidad de tiempo disponible, son perfectas para acudir a las refrigeradas salas de cine, aunque por otro lado, la tanda de estrenos estivales no suele destacar precisamente por su calidad. Es, eso sí, la temporada del blockbuster palomitero por antonomasia, ese producto de pretensiones eminentemente lúdicas destinado a brindarnos un fugaz paréntesis de diversión sin complicaciones. Dentro de esta categoría se enmarca 'Un espía y medio', comedia bufa americana en su vertiente más desbocada, protagonizada por el incombustible Dwayne Johnson y el fenómeno de la comedia estadounidense Kevin Hart.

 Un espía y medio, imagen 1

El punto de partida de la película es ciertamente atractivo: Robbie Weirdick (Robbie Picharara) es un pobre pardillo con sobrepeso al que sus compañeros de instituto someten a una humillación constante. El único que parece compadecerse de él es Calvin Joyner, quien, por contra, es el chico más popular de su promoción. Años más tarde, un irreconocible Bob se pone en contacto con Calvin, quien ahora lleva una anodina vida de oficinista. Tras la sorpresa inicial Calvin descubre que Bob se ha convertido en un agente de la CIA, y además, uno implicado en una peligrosa conspiración que incluye armas de destrucción masiva y agentes dobles. A pesar de la reticencia del cauteloso Calvin, Bob consigue arrastrar a su antiguo compañero de instituto a través de los arriesgados porvenires de la misión, y, eventualmente, el a primera vista inofensivo Calvin se revelará como un valioso aliado del agente de la CIA.

Adscrita al subgenero de las 'buddy comedies', 'Un espía y medio' termina resultando en una comedia de acción previsible capaz de arrancar alguna que otra risa aislada. Por otro lado, la película es justo lo que promete y no defraudará a los que estén buscando una experiencia ligera sustentada en dos actores carismáticos entregados a sus personajes. Si en los momentos de comedia la película se desenvuelve de manera más o menos decente, en los de acción luce especialmente impersonal y chapucera, con alguna escena (la del parking) que en lugar de provocar tensión transmite auténtico pasmo por su inverosimilitud.

 Un espía y medio, imagen 2

Asentada en la fórmula

Dirigida por Rawson Marshall Thurber la película no es ni mucho menos un derroche de originalidad. Responsable de títulos como 'Cuestión de pelotas', o 'Somos los Miller', Rawson Marshall Thurber se revela con este nuevo trabajo como un director digno de su filmografía. Tal y como ha ocurrido con sus películas anteriores 'Un espía y medio' terminará pasando a los anales de la comedia americana como uno de sus ejemplos más pobres, y, en realidad, menos memorables. Aunque el director no es el único culpable de esto, sí que habría que preguntarse si no podría haber hecho algo mejor con el material del que disponía. Poco puedes hacer con un guion defectuoso, pero como he dicho el argumento partía de un planteamiento ciertamente atractivo, que en su desarrollo, lamentablemente, se vuelve manido y tedioso. Si bien la comedia no es un genero que necesariamente requiera de virguerías en la dirección, el género de acción sí se presta a una aproximación más creativa, o cuanto menos, estimulante. Y aquí las escenas de acción resultan especialmente decepcionantes.

El guion, ligeramente más satisfactorio que la dirección, tampoco logra mejorar mucho el resultado final. Parte de culpa la tiene esa constante sensación de deja vu, de estar adelantándonos continuamente a los acontecimientos porque ya los hemos visto antes cientos de veces. Apoyado en un estructura de manual la película carece de algún punto de giro medianamente sorprendente que mantenga vivo el interés del espectador, y a excepción de esa cuasisorpresa final, la película discurre en todo momento dentro de los límites de lo previsible. Aunque con la construcción del personaje de Dwayne Johnson los tres guionistas responsables del libreto realizan un trabajo ciertamente convincente y se nota que están intentando romper moldes, con el personaje de Calvin han recurrido al tópico de manual.

Precisamente el trabajo de los actores es uno de los puntos fuertes de la película. Tanto Johnson como Hart demuestran estar tremendamente cómodos con sus personajes, lo que ayuda a que en todo momento resulten naturales y creíbles. Aunque la interpretación de Kevin Hart me parece la mejor de las dos, es cierto que la suya es la más cómoda, puesto que en esta película se limita a repetir el rol que prácticamente ha representado en cada una de sus películas. Por otra parte, Dwayne Johnson, aunque más irregular, está claramente distanciado del papel al que nos tiene acostumbrados y en esta película consigue construir un personaje medianamente complejo, que a veces funciona muy bien y otras no convence demasiado.

 Un espía y medio, imagen 3

Una de las estrellas de Hollywood más activas en la actualidad, el caso de Dwayne Johnson y su repentina popularidad es uno de los más curiosos. Acostumbrados como nos tiene a papeles de acción, y alguna que otra comedia, el actor tiene su agenda plagada de futuros proyectos, algunos de lo más prometedores (por ejemplo el 'Doc Savage' de Shane Black). A pesar de su incuestionable atractivo para el público, ningún critico se ha dignado todavía a reconocer su valía como actor, algo que el interprete parecer querer solucionar con 'Un espía y medio'. Aunque con esta película no consigue convencerme totalmente de que sea un buen actor, sí que me incita a seguir su carrera de cerca, ya que ciertamente se le intuye un potencial que algún día podría dar una sorpresa.

Aderezada con un par de cameos verdaderamente memorables (Melissa McCarthy y Aaron Paul realizando un pequeño homenaje al Jesse Pinkman de 'Breaking Bad' con su 'Bitch!') y con algún chiste que lamentablemente solo pillarán los espectadores norteamericanos (cuando Calvin dice que los negros no van al psicólogo a resolver sus problemas, sino a la barbería), 'Un espía y medio' se queda en una comedia de buenas intenciones que no defraudará si se afronta con las expectativas muy bajas.

Nota: 4/10

Lo mejor: Sus dos actores protagonistas.

Lo peor: Que es exactamente lo que te imaginas.

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