Si preguntásemos cuáles se consideran las mejores películas dirigidas por David Cronenberg, seguramente uno de los títulos con el que muchos coincidirían sería 'La mosca', basada en el relato de mismo nombre que ya había tenido una adaptación cinematográfica en 1958.
Estrenada en 1986, considerada como película de culto y abanderada de la filosofía de la Nueva Carne, en ella nos encontramos una de las interpretaciones de Jeff Goldblum más recordadas. El actor se pone en la piel de Seth Brundle, científico que está llevando a cabo una investigación sobre la teletransportación y que acabará siendo víctima de su propio experimento cuando su ADN se mezcle con el de una mosca en el momento de hacer una prueba él mismo.

Clásico imperecedero
Con un presupuesto de 15 millones de dólares, 'La mosca' recaudó 60'6 millones en todo el mundo, éxito que propició una secuela en 1989, 'La mosca II', que estuvo dirigida por el responsable de los efectos especiales de la primera, Chris Walas, pero que no llegó a tener el éxito ni el nivel narrativo de su predecesora.
Un título que Cronenberg estuvo a punto de no dirigir, pues el realizador canadiense era uno de los candidatos para llevar a cabo 'Desafío total', para la cual estuvo elaborando una adaptación del relato de Phillip K. Dick, pero que finalmente dirigió Paul Verhoeven en 1990. Y damos gracias a que así fuera, pues estamos convencidos de que sin Cronenberg, 'La mosca' que conocemos no sería tal cual.
Por eso, y para indagar un poco en su propio universo, iniciamos un breve viaje al pasado para recordar algunas de las curiosidades que giran entorno a uno de los clásicos indiscutibles del cine de terror.