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Carlos Saura: "La jota vale mucho más de lo que parece y hay que trabajar para difundirla"

Miguel Ángel Pizarro 09 octubre 2016

Carlos Saura estrena 'Jota de Saura', un acercamiento cinematográfico a uno de los bailes ancestrales de España: La Jota. Olvidada por muchos, el realizador acerca al público un baile propio de su tierra, Aragón, ahondando en los distintos tipos de jota y mostrando cómo es un género que convive con otros, se ha expandido por el resto de España, y ha influido en otros bailes.

eCartelera ha tenido la oportunidad de entrevistar al aclamado realizador, que sigue los pasos de otras películas musicales suyas como 'Flamenco, flamenco', 'Fados' o 'Zonda: Folclore argentino', que llegó a salas españolas a finales del 2015. Una visión propia y muy características de su pasión por la jota.

Carlos Saura

eCartelera: En la película hay un claro homenaje a Imperio Argentina, ¿es algo especial que querías decirle en este momento o ha sido fruto de un deseo de hacerle un homenaje?

Carlos Saura: Como sabréis, yo he querido durante muchísimos años a Imperio Argentina y sus canciones han aparecido en varias películas mías. Además, como ella había hecho 'Nobleza baturra' con Florián Rey, que también era aragonés, razón de más para incluirla en 'Jota', como un homenaje a ella. Además, la parte en la que canta ella es preciosa porque es una forma de cantar jota que se está perdiendo un poco, porque la jota se canta de una manera más brava y más fuerte, y ella la cantaba con una sensibilidad preciosa. Hemos tratado de recuperar esa esencia para la película, hay una canción en los títulos que evoca ese tono, mostrar la jota de otra manera. Es un homenaje personal y mi gran admiración hacia ella.

EC: Has afirmado durante la rueda de prensa de la película que la cultura está olvidada, haciendo referencia a los impuestos imposibles o la dificultad de poder vivir de ello. El productor comentó que ha habido problemas con la subvención. ¿La película ha tenido riesgo de no producirse?

CS: Contesto rápidamente. No tengo nada que ver con la producción, en mis más de 40 películas que he hecho, quitando 'La caza' que la produje junto con Elías Querejeta, no sé nada en absoluto. Fue una cosa que se dijo el otro día en una comida y que me sorprendió, porque no lo sabía, pero lo de la cultura lo reafirmo. Lo que decía es que ninguno de nuestros líderes políticos, de ninguno de los partidos, ha hablado de cultura, lo que me parece vergonzoso. Yo siempre pongo un ejemplo, cuando vas a China, a Japón, a Estados Unidos o Argentina, ¿qué se conoce de España? El fútbol, pero luego se conoce a Picasso, a Buñuel, a Cervantes, a un montón de nombres que son referente de cultura. En Japón adoran a Gaudí, por ejemplo, y eso es lo que queda. En el fondo, lo que tendría que pensar el político es que lo que queda es la cultura. Y eso nunca pasará, siempre estarán Velázquez, Miró o Goya. Los políticos piensan que la cultura es una banalidad, un capricho, pero eso es una tontería.

Carlos Saura:

EC: ¿Por qué ha tardado tanto en hacer una película sobre la jota, un baile que es propio de su tierra, Aragón?

CS: Es un proyecto muy antiguo, yo quería haberlo hecho mucho antes pero no ha habido productor hasta ahora, ha surgido la posibilidad y la he aprovechado. No ha sido fácil, en este país hacer una película no es nada fácil, incluso para mí, y mucho menos una película musical. Pero ha habido esta posibilidad y se ha podido hacer. No estaba previsto pero ha sido estupendo. Me hubiera gustado poder hacerlo mucho antes. Es una idea que en Aragón me han recalcado, me han dicho muchas veces, "tanto flamenco y tanto irte a Argentina o Portugal", pero, por fin, se ha podido hacer.

EC: ¿Ha cerrado una cuenta pendiente con Aragón?

CS: Cerrado no lo sé pero sí que he cumplido con ellos. Están todos contentos, se estrenó ayer en Zaragoza y estuvieron muy entusiasmados, me sorprendió tanto entusiasmo, aunque sí esperaba un buen recibimiento para la cinta. Espero que valga para algo, que se vea que la jota vale mucho más de lo que se piensa y que trabajen para que se extienda más y favorezca a aquellos que están haciendo jota y están trabajando allí en Aragón, en las escuelas y en muchos sitios.

EC: ¿Qué es lo que más particular que tiene la jota y qué es lo que la diferencia de otros géneros como el flamenco o el tango?

CS: Con el flamenco tiene, en un momento, mucha relación. Hay algunos palos del flamenco que están relacionados de manera muy directa con la jota. Incluso un género como las sevillanas están conectadas de alguna forma con la jota. Cierto es que Andalucía hay una proximidad física que es muy normal, algo que en Aragón era todo lo contrario, hay una especie de pudor físico en el norte de España que impide esa proximidad, de contacto. Ha habido varios intentos de romperlo, pero no ha habido manera. En cuanto al tango, es una cosa completamente diferente y está más relacionado con la habanera. Musicalmente es semejante a la habanera y tiene una melodía muy italiana. Por ejemplo, la Habanera de 'Carmen' de Bizet está inspirada en la melodía de Sebastián Iradier, un compositor vasco. Esa Habanera es un tango.

Carlos Saura:

EC: ¿Qué es lo que diferencia a la Jota del resto?

CS: Es un baile muy ancestral, muy antiguo y muy básico. Es un punta-tacón evolucionado a otras cosas y, la verdad, se dice que viene de los árabes pero creo que viene de mucho más lejos, la mayor parte de las cosas españolas son híbridos, han nacido de una serie de culturas que se han mezclado. Los musulmanes estuvieron ocho siglos aquí, estuvieron también los judíos, los visigodos. Todo eso se cocina y en el siglo XIX sale el flamenco, también salen en ese siglo las sevillanas o la jota. Antes del siglo XIX había algo parecido al flamenco pero que no se llamaba así. Todo evoluciona, todo cambia y ese es el milagro. El tango, por ejemplo, es un milagro.

EC: ¿En su familia han bailado jota?

CS: Bueno, mi madre y mi hermana, pero nunca de forma profesional. Sí, hombre, en Aragón es raro que una familia no bailara un poco la jota, aunque fuese jugando. En el pueblo y las fiestas, se bailaba la jota.

EC: ¿Hay algún género de baile más que quiera plasmar en la gran pantalla?

CS: Los que quería hacer ya los he hecho pero si me dicen que haga un documental o un material sobre Galicia, sería una maravilla. Aquí había una jota gallega que fue estupenda. Pero los géneros básicos que quería ya los he hecho, aunque sí me interesaría hacer algo relacionado con la Escuela bolera, que es muy parecido a la Jota y que ya se pudo ver en 'Sevillanas'.

EC: En la película se echa en falta al Saura más intimista, ¿está viviendo otra etapa de su cine?

CS: Puede ser, aunque me acaban de decir en una entrevista hace poco todo lo contrario, pero tampoco me atrevería a contradecir a nadie. No lo sé, quizá es así. Es difícil decir eso porque yo lo que hago es con pasión e interés máximo, hacer este tipo de cine musical es una maravilla para mí. Yo he hecho cine musical con y sin argumento y ahí hay una dificultad que se añade, el cómo se establecen los diferentes elementos que participan en la película de una forma más o menos armónica, en la que todo cuenta. Para mí es una aventura fantástica, personal. Estas películas musicales que he hecho son un desafío, son diferentes aunque se parezcan, es un avance y un intento de profundizar. Por ejemplo, en la jota, es abrir una puerta para que se baile más y sin necesidad de los trajes regionales, que se pueda bailar con un pantalón vaquero y una camisa.

Carlos Saura:

EC: Hay músicos de varias nacionalidades en el film, ¿se conoce la jota fuera de España? ¿Ayudará a que tenga más fama internacional?

CS: Tanto no lo sé, hace poco estuve en el Festival de Toronto y el cine estaba lleno y la gente aplaudía y el público estaba encantado. La película se ha vendido a siete países ya, con la jota. Pienso que el cine musical tiene un lenguaje universal, que va más allá de lo localista, eso atrae a cierto número de personas. Esta es una película pequeña, no es 'Lo que el viento se llevó', que tiene un público determinado. Está hecha para mostrar que la jota es un ritmo maravilloso, aragonés pero que se extiende por toda España y que tiene futuro y que la forma para que tenga futuro es expandirlo y llevarlo más allá de lo folclórico.

EC: Usted es un seguidor confeso de Imperio Argentina, ¿se atrevería a hacer una película entera como homenaje a su figura?

CS: No me lo he propuesto pero podría ser porque es un personaje muy rico y ha tenido una vida muy interesante. Rodó varias películas con Florián Rey, hizo 'Carmen' en Alemania y parece que estaba Hitler enamorado de ella. Tiene mucha historia, tampoco he profundizado en su vida porque yo me he limitado a tener un contacto con ella, no personal, sino de gran admiración, pero seguro que sí, es un personaje entrañable. Podría ser.

EC: A día de hoy se recuerda poco a Imperio Argentina, parece que se ha quedado atrapada en el pasado.

CS: Yo, por ejemplo, soy muy amigo de Estrella Morente, que tiene una voz muy limpia y característica, y siempre le he preguntado por qué no se atreve a cantar las canciones de Imperio Argentina, pero, por alguna razón, no se atreve. Me gustaría que alguien las retomase, no que las imite, pero sí que las cantase, hay algunas que son realmente preciosas. Ella era única.

Carlos Saura:

La pasión del baile en el cine

EC: ¿La emoción del baile puede transmitirse de la misma manera en la gran pantalla?

CS: Eso es el público el que tiene que decidirlo. Yo cuando lo estoy viendo por la cámara, me emociono. No lo sé, depende de cada uno. Hay quien le gusta Bach y quien le gusta Mahler, y quien no le gusta ninguno de los dos, y lo que le gusta son los Beatles, no sé depende de cada uno. Son percepciones culturales pero creo que sí, el público ha respondido bien en las primeras proyecciones.

EC: Con el mestizaje del folclore, se pretende de una manera unir a diferentes individuos de culturas muy distintas.

CS: Creo que todo cambia, una de las cosas que estamos obligados a hacer es recuperar aquellas cosas que se pueden recuperar de otras culturas, si se pueden recuperar sin traicionar a la propia cultura. Hoy los escritores están muy influenciados por el cine o por otros autores, pues esto es lo mismo. En la película está la jota que interpreta Carmen París, un tipo de jota que está influenciada por el jazz, ella es la única que lo hace y es muy bonito, aunque sólo sea ella la que lo canta.

EC: ¿Alguna vez has intentado ser tú el músico, has intentado tocar algún instrumento o cantar?

CS: Desgraciadamente me hubiese gustado cantar como Plácido Domingo o bailar como Antonio Gades, pero soy un bailaor frustrado. Cuando era más joven, era más delgadito e intenté bailar flamenco. Fui a clase con una profesora gitana llama La Quica y fui a su casa y empecé a bailar. Me dijo que planta tenía pero que me dedicase a otra cosa... Y lo he cumplido a rajatabla.

EC: ¿Se atrevería a adaptar algo relacionado con la zarzuela?

CS: Lo he pensado alguna vez, pero me ha dado más miedo porque no sé por dónde cogerla porque creo que se ha quedado en una época muy fija y que es muy difícil actualizarla, ya que habría que hacer algo dentro de esa época. Eso me apetece menos, creo, aunque no soy un experto. Lo que sí sé es que hay músicas de la zarzuela que son preciosas y compositores maravillosos como Bretón o Chapí. Aisladamente hay cosas preciosas pero es otra época, otro mundo y las relaciones eran diferentes y habría que adaptarlo dentro de su época y eso me interesa menos.

Carlos Saura:

EC: ¿Cómo definiría su relación con el cine de ficción actualmente?

CS: Pues muy buena porque sigo pensando que voy a hacer más películas de ficción y tengo varios guiones propuestos a ver si se pone uno en marcha y se hace. Lo que pasa es que hay una cosa que es verdad, que este tipo de musicales que hago no hay argumento y me permite hacer mucha más experimentación, algo que me gusta porque improviso y me permite tener mayor libertad, cosa que normalmente no puedes hacer en el cine de ficción, en el que estás encorsetado con la trama. Aquí no hay limitación.

EC: Usted es un gran director de actores, ¿ya no le interesa tanto dirigir a actores, le apetece plasmar otro tipo de historias?

CS: Ya me gustaría a mí ser director de actores. Siempre digo que lo más bonito de este trabajo es dirigir actores. De hecho, hace poco dirigí una obra de teatro, 'El gran teatro del mundo' de Calderón de la Barca, y fue genial, trabajar con actores es estupendo. Hice una versión de Calderón muy especial, lo pasé muy bien y quizás repita en el teatro. Trabajar con los actores es un trabajo precioso, eso si, los mejores actores son más frágiles. Creo que si son buenos hay que dejarlos, como mi amigo Robert Altman, que cuando trabajó con actores como Paul Newman, apenas le decía algo porque lo hacían de maravilla. La complicación, tanto en el teatro como en el cine y la televisión, es no elegir bien al reparto. Ahora me da la impresión de que hay varios actores jóvenes españoles estupendos y eso da gusto.

EC: ¿Con qué actores estadounidenses te gustaría trabajar?

CS: Pues no lo sé, en Estados Unidos hay muchos que son muy buenos actores. Vas a Los Ángeles y descubres que casi todo el mundo tiene un guión o es actor.

EC: Respecto al homenaje a Labordeta, ¿qué relación le unía a la jota y cómo ha sido la forma de incluirlo en la película?

CS: Bueno, para empezar, es lo único que no es jota de la película, es la única excepción, es un capricho mío y, de alguna forma, está justificado porque Labordeta es una gran figura dentro de Aragón y esa canción me parece una preciosidad y me sentí obligado a incluirla en la película. Hay muchos recuerdos de mi infancia, está la pizarra, el crucifijo, el colegio... Hay mucho de autobiografía en ella, es la más personal de toda la obra.

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