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'La pols': Todos somos ceniza

Amanda Gil Viernes 25 noviembre 2016

Llàtzer Garcia se estrena en la dirección cinematográfica con 'La pols', adaptación de la obra de teatro homónima escrita y dirigida por él mismo. Pero no da el salto a la gran pantalla solo, ya que lo hace acompañado de los tres actores que formaron parte del proyecto sobre las tablas: Guillem Motos, Laura López y Marta Aran, que se reencuentran con sus personajes y el texto para ofrecerle al público una nueva versión de lo que ya pudieron ver. Una versión que respeta tanto diálogos como localizaciones, aunque nos deja respirar en alguna ocasión, cuando salimos del asfixiante apartamento donde transcurre la mayoría de la acción.

Marta Aran en 'La pols'

'La pols', cuenta la historia de Jacob. La historia de Jacob y su hermana Ruth, y la historia de Jacob, Ruth y Alba, la novia del tercer hermano, que por supuesto, apenas vemos en la gran pantalla. Estos tres deberán hacer frente a sus miedos, pero sobre todo a sus deseos, y es que tras la muerte del padre de Jacob y Ruth, su mundo estalla en el caos de las emociones y frustraciones. El primero se olvida de comunicarle a su hermana mayor lo sucedido, ¿cómo es posible? Ni él mismo lo sabe, pero nosotros le acompañaremos mientras intenta descubrirlo hasta el día del entierro.

"Escucha, ¿soy un monstruo? Yo no quiero ser un monstruo", dice en una ocasión nuestro protagonista. Sin embargo, el texto de Llátzer está tan bien escrito, que en ningún momento pensamos eso de él. Compartimos su desconcierto, que en definitiva es el nuestro. Al igual que su ira, pues nadie nace con un manual bajo el brazo para afrontar este tipo de situaciones. Entre las cuatro paredes del apartamento de Ruth, somos testigos de la dificultad que tienen los personajes para expresar lo que realmente sienten.

Como decíamos, los diálogos que escuchamos en boca de estos tres actores, son naturales. No solo eso, nos hacen reflexionar sobre la tristeza que a veces abunda en nosotros, ya que el trío sobre el que gira la trama, está lleno de ella, y cómo no, objetivos no cumplidos. Hundidos en ellos mismos en busca de una salida. Tanto los actores, cómplices entre ellos, como el guion escrito por García, refleja a la perfección esta sensación.

Guillem Motos en 'La pols'

El trabajo interpretativo de Guillem Motos es de sobresaliente, dando vida a un adolescente incomprendido por los que le rodean, y lo que es peor, por él mismo. No sabe de dónde vienen sus olvidos, ni sus mentiras aun reconociéndolas: "Yo ya sé que estoy mintiendo, pero he comenzado y ya no puedo parar", le escuchamos confesar a Alba, la única persona que parece escucharle sin prejuicios. Un personaje que a priori parece vacío de preocupaciones y poco a poco nos deja ver el universo que esconde dentro de ella, y todo ello gracias a Marta Aran, que se mete en su piel sin complejos.

Por último tenemos a Laura López, que en el Festival de Málaga ya obtuvo el reconocimiento por su trabajo. No podemos decir nada malo de ella, la cabecilla de familia que se encuentra si cabe, más perdida que su hermano pequeño. Estas tres magníficas interpretaciones están respaldadas por el ambiente lúgubre y de asfixia que rodea toda la cinta. Abundan los planos cortos y los claroscuros acompañados de una banda sonora que solamente suena en los momentos necesarios, dejando espacio a los personajes y a la imaginación del espectador.

Laura López en 'La pols'

Todos somos ceniza

En definitiva, 'La pols', vuelve a demostrar que para contar una buena historia, lo más importante es un buen guion y personas que crean y hagan suyo el proyecto. También pone de manifiesto que, adaptar una obra de teatro no debe terminar en desastre, al igual que ocurriera con 'El rey tuerto', pues todo el equipo ha sabido transportar la esencia de lo que se respiraba sobre las tablas a la gran pantalla. Que todos somos miedo, ira, impotencia, pasión, amor, y ceniza. De hecho, en la traducción al castellano de la obra, se prefirió cambiar el título original que sería "El polvo", por 'Cenizas', pues si algo tenemos claro, es eso, que todos vamos a acabar en cenizas.

Nota: 7

Lo mejor: Que bastan tres actores y una sola localización para transmitir el mensaje de la cinta al público.

Lo peor: Que estas propuestas no lleguen a todos los espectadores.

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