Entre finales de los años ochenta y toda la década de los noventa, si hubo una gallina de los huevos de oro a la que explotar en Hollywood, esa fue la que llevaba doble nombre: Ashley y Mary-Kate Olsen. Las gemelas, quienes todo aquello que tocaban se convertía en oro, pronto pasaron de estrellas de la televisión y del directo a vídeo, a protagonistas de la prensa sensacionalista, la cual las quiso convertir en juguetes rotos de la industria a causa de los escándalos por adicciones y trastornos alimenticios por los que las hermanas habían pasado a ser noticia.
De forma paralela al estrellato de las gemelas, Elizabeth Olsen había llevado una vida apartada del foco de los medios. Nacida en 1989 en Sherman Oaks, California, desde joven supo que lo suyo también podría ser el mundo de la interpretación, pero lejos de seguir los pasos de sus hermanas mayores y convertirse en un estrella infantil y/o juvenil, optó por mantenerse al margen, centrarse en sus estudios y, posteriormente, prepararse arduamente para el mundo que le esperaba.

Entre lo indie y el mainstream
La pequeña de los Olsen debutó como actriz en 2011, y en su corta carrera ya ha sabido labrarse una filmografía que ha ido por dos vertientes un tanto diferenciadas. Por un lado, apuesta por ser la voz cantante en productos de corte independiente, ya sean dramas o comedias. Por el otro, sin embargo, no hace ascos a protagonizar blockbusters de las factorías Legendary o Disney, aspecto que la convierte en una actriz todoterreno.
Es Wanda Maximoff, verdadero nombre de la Bruja Escarlata, en el Universo Cinematográfico Marvel, rol que compagina con otros mucho más intimistas, que son los que le están dando sus frutos en los circuitos de festivales y consolidando su nombre como actriz emergente. Por todo ello y mucho más, en el siguiente especial traemos algunas efemérides sobre Elizabeth Olsen, la Olsen más desconocida por el gran público.