'Locas de alegría': La delirante realidad

Miguel Ángel Pizarro Viernes 17 marzo 2017

Si ya lo dijo Albert Einstein: "Tengo una pregunta que, a veces, me tortura, ¿estoy loco yo los locos son los demás?". Paolo Virzì es uno de los cineastas italianos a los que hay que seguir la pista muy cerca. Tras la magnífica 'El capital humano', el cineasta da un giro a la comedia con 'Locas de alegría', película protagonizada por Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti, ganadora de la Espiga de Oro a la mejor película en la 61ª edición de la Seminci de Valladolid, en la que se alzó también con el premio del público y el de mejor actriz para sus dos protagonistas, además de estar nominada a 17 premios David di Donatello, entre ellos el de mejor película.

Locas de alegría

Beatrice es una mujer de clase alta, miembro de la aristocracia, que ha caído en desgracia. Internada en un psiquiátrico, piensa que tiene contactos con importantes miembros de la élite del gobierno y que se codea con importantes líderes de todo el mundo. Nada integrada en el centro de salud, un día llega al sanatorio Donatella, una chica llena de tatuajes y muy callada. Ambas se harán amigas y tramarán un plan para huir de la institución mental.

La locura como medio de evasión

Virzì pertenece a una renovada generación de directores italianos entre los que se encuentran temas de lo más diversos y estilos de rodar completamente diferentes. A diferencia de la pomposidad del cine de Sorrentino o del intimismo del cine de Ozpetek, el estilo de Virzì, centrado más en los personajes, se acerca al de Nanni Moretti. De hecho, aunque 'Locas de alegría' sea completamente distinta a 'El capital humano', tiene la esencia propia del cine de Virzì.

Locas de alegría

Con una aparente capa de comedia, el filme muestra cómo la propia sociedad ha rechazado a sus dos protagonistas, dos mujeres que pueden ser la metáfora de la Italia actual, tan extrema, tan opuesta y tan ambivalente. En clave de comedia, el director muestra los límites de la locura y la cordura, provocando que sus dos protagonistas huyan del centro y que, paradójicamente, esa escapada se convierta en un tipo de terapia. De hecho, Virzì acierta al enseñar cómo el delirio puede ser un método de evasión de la realidad y cómo la locura se enfrenta a ello.

Esto hace que el principal fuerte de la película esté en sus dos protagonistas, Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti. Aunque parezcan sacadas de una road movie estadounidense, ambas se convierten en una versión femenina y actual de Don Quijote y Sancho Panza. Una es presuntuosidad y apariencia, la otra es un alma dolida y compleja, cuyas heridas aún no han sanado. La combinación podría considerarse una metáfora de la Italia actual, en aquella que niega la crisis global y se encierra en un pasado nunca fue y la otra que sobrevive como puede.

Valeria Bruni Tedeschi deslumbra con una de sus mejores interpretaciones

En eso, Bruni Tedeschi sobresale especialmente, al ser un personaje extremo, de apariencia frívola pero llena de energía y, paradójicamente, sentido. Sin duda, una combinación exquisita de comedia delirante y drama emocional, sacando el lado atrevido de la actriz de 'Un castillo en Italia' pero con una mirada desgarradora y llena de desesperación. A su lado una contenida Micaela Ramazzotti, que ya deslumbró en 'La prima cosa bella' y que en 'Locas de alegría' logra ser la estupenda compañera de viaje de una Bruni Tedeschi deslumbrante.

Locas de alegría

'Locas de alegría' es un soplo de optimismo dentro de una realidad perturbadora y herida. Un relato ideal que, bajo su capa de comedia delirante y escenas desternillantes, se esconde un duro drama social sobre la realidad italiana. Magnífica.

Nota: 8

Lo mejor: Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti.

Lo peor: Su último acto es predecible, aunque perdonable.

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