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CRÍTICA

'Brava': Mujeres en proceso de habla

Roser Aguilar dirige un largometraje sobre el trauma de las agresiones sexuales en los espacios públicos y la desconfiguración femenina tras ello.

Por Sandra Sánchez Guerra 7 de Julio 2017 | 10:50

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Del andén de la estación nadie te libra, Janine. A la tensión irracional que provoca la carne quedas expuesta, donde sea. Y cargas a cuestas, al final, con la culpa de esa agresión sexual sufrida en el metro. Como si el problema lo tuvieses tú y no el que se baja los pantalones y te obliga a hacerle una mamada en un espacio público.

'Brava' no es un relato lejano ni desconocido, se construye sobre la identidad social que marca el conflicto en nuestros días. O, mejor dicho, sobre la desconfiguración femenina de la mujer tras el asalto del hombre agresor, con la que Janine mudará de piel y tornará hacia lo oscuro por creerse que es lo merecido. El largometraje de Roser Aguilar es el reflejo sórdido del miedo real que esconde el hueco entre nuestras piernas cuando paseamos intranquilas, a la hora que sea, por la vía pública ante la mirada lasciva del machismo que te posee como mercancía a consumir.

 'Brava'

Un retrato que expone y da relevancia en la gran pantalla a un problema social tan importante: el de la violencia machista latente en la sociedad en muchos grados. La historia arranca con una mujer decidida y volcada en su trabajo, Janine, a la que interpreta la Laia Marull que ya cedió su espíritu al hombre controlador que interpretaba Luis Tosar en 'Te doy mis ojos'. Esta vez, es la agresión sexual de dos desconocidos en el metro y la incapacidad de actuación tras ello lo que le arrebata a Marull el habla y, por ende, la representación. Fruto de ello, de una experiencia traumática, Janine se retira junto a su padre (Emilio Gutiérrez Caba) al pueblo que abandonó hace años y en el que vivirá y experimentará nuevas sensaciones vitales y un desdoblamiento, incentivado en parte por Pierre (Bruno Todeschini).

Hay un valor incontestable en el hecho de que Roser Aguilar no haya hecho un movimiento de cámara y haya encuadrado la nada durante la escena de la agresión sexual. También en el hecho de que no haya recurrido a un primer plano, a pesar del aguante ante la cámara que tiene la actriz protagonista. Reproduce el golpe de estómago, la crudeza y la arcada de un acto tan repulsivo. Y, por tanto, da la visibilidad merecida a lo que pasa más allá del set de rodaje, donde los asaltos sexuales más que sentirse a flor de piel te la traspasan.

A partir de aquí, Janine emprende un viaje que por partes es interesante pero, por otras, no dice absolutamente nada. Primero, por la sensación de "bulto" que supone la interpretación de Gutiérrez Caba, que aunque encarne a un padre que trata de reconciliarse con su hija, la complicidad entre ellos pasa desapercibida. No obstante, la peor parte es responsabilidad de ese personaje, casi caricatura, llamada Pierre, al que en raro momento le tomamos en serio, y no se le puede achacar que sea producto de la identificación con una imagen de adonis y bohemio perfecto que sabe en cada escena qué le ocurre a la protagonista y que, con sus intenciones amorosas, tiene la solución para todo, al mismo tiempo que encierra un secreto que viene a decirnos lo expuestos al extremo que estamos.

'Brava'

Es otro problema de química y de elección de actor, que no transforma su interpretación aséptica en el equilibrio de frialdad y tensión desde el que se expresa Janine a raíz de la agresión. Laia Marull se mantiene firme en su papel, aunque no llega a emocionar como ya lo hizo en 'Te doy mis ojos'. Esta interpretación se debe más a los calambrazos de quien no sabe en qué punto se encuentra ni cómo definirse tras una experiencia tan traumática. De ahí que, por la atracción que siente al recuperarse a sí misma desde otro punto de vista, el no experimentado, haya grandes altibajos.

Por un lado tenemos esta forma de volver a ser desde un punto de no retorno que, a su vez, impide que Janine recupere el habla y sepa expresar lo que pasó y librarse de la carga de la culpa. Otro valor en alza del mensaje social que contiene 'Brava': la no responsabilización de lo ocurrido a la víctima.

Nota: 5

Lo mejor: La visibilidad de la violencia machista y la problemática de las agresiones sexuales, así como el "espíritu" del recorrido de la protagonista y su superación de la culpa.

Lo peor: El personaje de Pierre y que no diga nada en demasiados momentos.