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'Siete deseos': La ración veraniega de terror teen que todos esperamos

Javier Parra Viernes 21 julio 2017

Tal y como vino haciendo durante los ochenta y noventa, la compañía Orion Pictures sigue apostando, casi cuatro décadas después de su fundación, por el cine de género que bien podríamos catalogar como de serie B, y el cual le reportó éxitos en el pasado de la talla de 'Terminator', 'RoboCop' (y sus continuaciones), las dos primeras secuelas de 'Amityville', 'El silencio de los corderos' o las más recientes 'The Town That Dreaded Sundown', 'Ava's Possessions' o 'Trash Fire'. Para su nueva aventura, dispuestos a hacer caja durante la temporada estival, se ha apostado por un título de terror teen, cuyo origen se remonta al año 2015, momento en el que fue incluido en la Black List (de donde, en los últimos años, han surgido películas como 'Spotlight', 'Manchester frente al mar', 'El caso Sloane' o 'Whiplash').

Siete deseos

Siendo un producto de estudio, poco se podría esperar de un film como 'Siete deseos', pero se tenemos en cuenta que desde Orion siempre se ha cuidado con especial atención este tipo de producciones, tan solo hará falta no tomársela demasiado en serio y verla como el título sin pretensiones que es.

Habiéndose labrado una carrera como director de fotografía, John R. Leonetti (en cuyo currículum figuran títulos como 'Muñeco diabólico 3', 'La máscara' o 'El bosque maldito', antes de convertirse en colaborador habitual de James Wan) dirige su quinto largometraje con solvencia y despojándose de todo lo que convirtió su título más famoso, 'Annabelle', en aquel despropósito en clave de panfleto cristiano.

Siete deseos

Leonetti, que tan pronto trabajó como primer asistente de cámara en 'Poltergeist' (lo que le lleva a rajar lo más grande sobre aquel rodaje y la verdadera autoría de la película), como se puso a dirigir una oda al bakalao de los noventa de la talla de 'Mortal Kombat: Aniquilación', regresa a Hollywood tras su acercamiento a los crímenes de La Familia de Manson con 'Wolves At The Door', y lo hace de la forma más gamberra y desenfadada posible.

En 'Siete deseos', Joey King es Clare Shannon, una adolescente que responde a la perfección al perfil de looser de manual. Y el primer gran acierto de la película es que, por una vez, nos creemos que estamos ante una auténtica pringada a la que todo le va mal en la vida. La gente cool del instituto se ríe de ella como si de Carrie White se tratase, su padre (a quien da vida un Ryan Phillippe dispuesto a volver a primera línea de batalla) es un recolector de basura con síndrome de Diógenes, y ella no ha acabado de superar el trauma de la muerte de su madre, quien se suicidó años atrás sin motivo aparente. Para más inri, una de las amigas íntimas de Clare es June, interpretada por Shannon Purser, la Barb de 'Stranger Things', quien aquí parece reinterpretar el rol gracias al que el público la ha convertido en meme.

Siete deseos

Volviendo al terror adolescente

Podríamos decir, entonces, que hasta aquí todo funciona a la perfección como película de terror adolescente: perdedores protagonistas vs. populares villanos, hasta que un elemento sobrenatural entre en escena. En esta ocasión, dicho elemento no será un psychokiller resucitado ni un espíritu vengativo, sino que nos topamos con algo que juego más en la línea del terror de 'La dimensión desconocida' que otra cosa: una caja de origen chino que tiene la habilidad de cumplir siete deseos a quien la encuentre.

Lo primero en lo que uno puede pensar es en el relato corto 'La pata de mono', escrito por W.W. Jacobs y publicado en 1902, en el que dicho elemento es un talismán que tiene el don de conceder tres deseos, los cuales siempre acaban siendo pagados con sangre. Con una enorme trascendencia para con la cultura popular, el mito de corte faústico de la pata de mono ha sido reinterpretado en diferentes ocasiones en el terror. Desde el 'Cementerio de animales' de Stephen King al 'Wishmaster' de Robert Kurtzman, son varias las interpretaciones que, siguiendo el esquema básico de cualquier cinta de terror, han ligado a la perfección la acción de pedir un deseo a la maldición inminente.

En esta ocasión, y como si de la Caja de Lemarchand de 'Hellraiser' se tratase, el instrumento que caerá en manos de la inseguridad de la protagonista, conllevará una serie de muertes aparentemente accidentales, las cuales funcionan en la línea de la saga 'Destino final' y que harán las delicias de los espectadores que buscan, al calor del verano, el refugio que supone una sala de cine en la que evadirse durante hora y media a base de mucho mamarracherío en este cóctel de tópicos del cine de terror adolescente.

Nota: 6

Lo mejor: Disfrutarla como lo que es y no esperarse nada trascendental.

Lo peor: Que no escatime más en gore, algo que Leonetti ya ha querido dejar claro que podrá disfrutarse en la versión sin censura que saldrá en DVD.

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