Armie Hammer, respondía recientemente a James Woods en Twitter criticando su comentario en el que acusaba de indecente la premisa de la película 'Call Me By Your Name', iniciando una discusión en la que también tomó partido la actriz Amber Tamblyn. Woods, criticaba que el filme tratara una relación amorosa entre un menor de edad y un joven de 24 años, ante lo que Tamblyn le señaló que cuando ella tenía 16 años y él 60, Woods quiso llevarla a Las Vegas junto a una amiga.
Ante esta acusación, James Woods se limitó a decir en un tweet que se trataba de una mentira, un hecho que ha derivado en que Amber Tamblyn haya estallado y escrito un artículo para The New York Times, mostrando su indignación ante la cuestión de que las mujeres no tengan credibilidad ante temas de acoso sexual.
The first is illegal. The second is a lie. https://t.co/0jD1dvtInC
? James Woods (@RealJamesWoods) 12 de septiembre de 2017
9 curiosidades que quizá no sabías de '127 horas'
Transparencia y confianza
La estrecha colaboración entre Aron Ralston y los principales responsables creativos fue una de las claves para que el producto final fuera tan certero. Buen ejemplo de ello es que el aventurero accedió a mostrarle a Danny Boyle y James Franco los vídeos que grabó de sí mismo a modo de diario durante su historia de supervivencia. Algo destacable teniendo en cuenta que esas imágenes solo han sido presenciadas por personas cercadas a Ralston y se encuentran a buen recaudo en un banco.
28 horas después
Aunque cinco años después de su estreno sea imposible imaginarse a un actor que no sea Franco encarnando a Aron Ralston, en su momento el equipo de la película no lo tuvo tan claro. Cillian Murphy, uno de los actores predilectos de Boyle, fue la primera opción para el director, que también consideraría a Shia LaBeouf, Ryan Gosling y Sebastian Stan para el rol protagonista. Pero fue Franco el que finalmente se haría con una oportunidad a la que sacó todo el partido posible.
Como en la vida misma
Los guiños al relato real tuvieron una presencia mucho mayor de lo que solemos encontrarnos en las ficciones inspiradas en sucesos auténticos. De hecho, la cámara que James Franco emplea para plasmar su estática odisea es la misma con la que Ralston llevó a cabo ese ejercicio de youtuber pionero en 2003.
Superfumado
Danny Boyle declaró en su momento que la primera vez que quedó con James Franco pensó que estaba fumado. Puede que tanto juntarse con Seth Rogen no favoreciera a Franco en aquel momento, pero su apariencia de cansancio se debía a su dedicación al estudio en la universidad, mientras compaginaba su labor como actor. Aunque el director ensalza 'Superfumados' como vital para conocer el talento de su protagonista: "Esa película fue un momento clave para mi comprensión de lo bueno que era y me dio la confianza para elegirle."
Cameo de Scooby
Como es evidente, Ralston no puso muchas pegas a lo largo del proceso, pero sí que hubo una corrección por su parte. En una escena nocturna, el aventurero nota que hay algo tras él y al darse la vuelta se encuentra con Scooby Doo. En comienzo el perro detective no iba a ser el motivo de terror del personaje, sino un cuervo de unos dos metros con pinta de tener intención de ir a comérselo. Pero Ralston se negó, ya que el único contacto que tuvo durante su experiencia con un ser vivo se produjo con un cuervo.
Hasta la extenuación
El aspecto agotado de James Franco que se va intensificando a medida que avanza la película tiene mucho que ver con las escasas horas de sueño con las que contó el actor durante el rodaje. Tras seis días de grabación, Franco tomaba un vuelo de Utah a Nueva York el domingo por la noche para no perderse un taller de ficción en la Universidad de Columbia el lunes. Para volar ese mismo día a Los Ángeles, durmiendo un poco en el aeropuerto para regresar a Utah más tarde, ya que no había vuelos directos de Nueva York a Salt Lake City. Un jaleo de semanas, y Danny Boyle tan contento por el agotamiento de su actor que venía al pelo para el personaje.
Cambiando el género
El libro que firmó el propio Ralston acerca de la impactante experiencia que vimos en pantalla le llevó a viajar por todo el mundo para promocionarlo. Y en su parada en Holanda conoció a Boyle, que mostró interés por trasladar el relato al cine. Al comienzo Ralston tenía en mente que se llevara en forma de documental, pero como él mismo ha afirmado posteriormente: "La película es tan precisa con los hechos que es lo más cerca que puedes estar del documental y que siga siendo drama."
Protagonista premonitorio
Es habitual que las páginas del guiones sean mutiladas durante la producción, y las finales son las más susceptibles a este proceso. En el caso de '127 horas' fue el propio James Franco el que, antes de rodar el final, afirmó a Danny Boyle que esas tres escenas no pasarían por el filtro del montaje. Y como afirmó el protagonista, el director terminó suprimiéndolas al componer un desenlace más convencional, que poco encajaba con el estilo menos encasillado de la cinta. Esas secuencias mostraban a Aron junto a su madre, en la boda de su hermana y viendo a su exnovia.
Un corte, una toma
Para mostrar el clímax de la película con el mayor realismo posible, alejándose de cualquier hipérbole o sensacionalismo, Boyle rodó la escena de la amputación en una sola toma, con varias cámaras enfocando a James Franco durante este liberador a la par que traumático proceso. Y Franco se despojó de frases innecesarias presentes en el guión para brindar una potente y física interpretación de un proceso que en la vida real duró alrededor de una hora.