"Teníamos tanto miedo de morir, éramos tan jóvenes, estábamos llenos de vida, llenos de energía, queríamos tanto sobrevivir... algo así no sucede a menudo". Robin Campillo transmite con sus palabras tanta convicción como las imágenes de '120 pulsaciones por minuto', con la que emocionó a Pedro Almodóvar y terminó logrando el Gran Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes, del que era Presidente del Jurado. Escrita a cuatro manos con el guionista Philippe Mangeot, que como él formó parte del movimiento Act Up-Paris, el cineasta de origen marroquí ha recreado su experiencia personal en el activismo social y la lucha del colectivo homosexual contra el sida a principio de los noventa, acerca de cuyas particularidades y vigencia profundizó a lo largo de nuestra entrevista, realizada junto al actor Nahuel Pérez Biscayart.
Guionista habitual de Laurent Cantet ('La clase'), Robin Campillo comparte el verismo de su cámara en mano y la inteligencia al trasladar su discurso a la narración, pero convierte la película en algo más que un alegato político, involucrando las historias sentimentales de sus protagonistas al mismo nivel que la lucha reivindicativa por sus derechos. "Act Up existía por nuestras vidas, por cómo éramos. Y además, siempre me ha parecido muy extraño enfrentar la acción política con la vida personal. Si hay una acción política es porque queremos ser tenidos en cuenta. Son nuestras vidas las que marcan la diferencia en la política. Creamos discursos políticos porque estábamos perdiendo a nuestros amantes y a nosotros mismos. Siempre estuvo conectado a cierta intimidad, por eso era tan importante y tan natural para mí mezclar ambos", remarca.
"No hice esta película como si fuera una película histórica. He creado esta película desde mis recuerdos. He intentado crear una genealogía de mis emociones, de mis sensaciones, de mi sensitividad. Porque son lo más relevante para el cine. Y creo que así entiendes mejor el punto de vista político, si sientes todos estos niveles en una ficción", insiste Campillo. Porque '120 pulsaciones por minuto' es capaz de aunar su espíritu comprometido y concienciador, con una fuerte pedagogía del virus del sida y su prevención que todavía resulta necesaria, como de traspasar emocionalmente la pantalla y transformarse en una experiencia audiovisual en la que la música, las fiestas, las noches de sexo y la lucha social se tornan inseparables.

Música para bailar hasta el final de los tiempos
En ese sentido, el house y el dance cobran gran protagonismo en las imágenes, porque según su director ayudan a transmitir el trasfondo vital de sus personajes y las contradicciones de la época: "Era la música de nuestras fiestas, lo pasábamos muy bien, pero a la vez, había cierta angustia en esta música, era un poco melancólica. Era importante mostrar todos estos cuerpos bailando porque una de las razones que teníamos para sobrevivir fue que éramos tan buenos saliendo de fiesta, viviendo, teniendo relaciones sexuales, tomando drogas... No queríamos sobrevivir simplemente para tener un trabajo, queríamos sobrevivir porque éramos muy buenos saliendo de fiesta".
'120 pulsaciones por minuto' se estrena el 19 de enero en España.