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'The Handmaid's Tale' Temporada 2: Welcome to the fight

Jesús Agudo + Martes 17 abril 2018

Iba a ser una serie más. Una adaptación de un best seller centrado en un futuro distópico. Y, de pronto, se convirtió en la serie más relevante de la televisión (por desgracia). 'The Handmaid's Tale' ya apuntaba a ser una de las ficciones televisivas más interesantes del año pasado, solo por la premisa que tiene. Pero ahora es, desde que tenemos a Donald Trump en la Casa Blanca o la extrema derecha ganando peso en Europa, la más necesaria. La novela de Margaret Atwood se transformaba así en un durísimo "¿y si?" que nos recordaba, capítulo tras capítulo, que la democracia es mucho más frágil de lo que pensamos y que nunca, jamás, deberíamos dar nuestros derechos por sentado.

The Handmaid's Tale

La segunda temporada de la serie, que gracias a este impulso del zeitgeist mundial se volvió un fenómeno y arrasó en toda entrega de premios que pisó, llega en un momento en el que el feminismo vive minutos apasionantes, con movimientos como Time's Up haciendo por fin el ruido necesario para que la igualdad llegue más pronto que tarde (aunque siempre estará llegando demasiado tarde). En la primera temporada veíamos la situación en la república ficticia de Gilead tras la toma de control de Estados Unidos. Con una natalidad en horas bajas, las mujeres fértiles eran puestas a disposición de altos cargos para ser violadas con la intención de fecundar sus hijos. Una de esas criadas es Offred, el personaje de Elisabeth Moss, a la que dejábamos, como en el libro, metida en una furgoneta sin saber muy bien qué pasaría con ella. Si era la resistencia, hay un rayo de esperanza para ella. Si es de Gilead, la cosa no pinta nada bien, pues justo antes se había rebelado (y con ella, sus compañeras), negándose a lapidar hasta la muerte a Janine (Madeline Brewer).

'The Handmaid's Tale' no es una serie fácil de ver, y eso es lo que la hace tan importante. Dado que nuestra sociedad está tendiendo cada vez más a la pasividad y al no hacer nada frente a las injusticias o la tolerancia, la serie nos muestra la posibilidad de que todo se nos vaya de las manos y nos encontremos en una dictadura de la moral conservadora, las mujeres vuelvan a ser objetos al servicio del hombre y las minorías pierdan todo por lo que han luchado. Esta segunda temporada quiere, como dejan patentes los dos primeros episodios (que son los que hemos podido ver), ir un poco más allá en esa incomodidad para el espectador, acercándose muchas veces casi al gore. En los primeros momentos de la temporada vemos las consecuencias que acarrea la rebelión de las criadas, y lo que Tía Lydia (Ann Dowd) tiene preparado para ellas. La manera de empezar esta tanda de episodios es brutal, en el mejor sentido. Si os encontráis conque lleváis varios minutos aguantando la respiración, es normal. Es así de tensa. La oscuridad, la crueldad, el uso de los planos y el jugar con el espectador convierten esta parte en una auténtica tortura visual. Pero ese tipo de torturas que son, finalmente, maravillosamente gratificantes para el espectador. Llevaremos meses sin pisar Gilead, pero en cinco minutos volveremos a vernos atrapados por él.

The Handmaid's Tale

La protagonista absoluta sigue siendo el personaje de Elisabeth Moss, que en esta temporada se enfrenta a nuevas situaciones en las que nos querrá mostrar lo mucho que deja huella un régimen como el de Gilead. Aunque no se encuentre en la misma situación que en la primera temporada, aunque siga queriendo oponer resistencia y luchar por su supervivencia, la del bebé (recordad que está embarazada) e intentar salvar a su hija, situaciones tan extremas como las que ha pasado marcan hasta el punto de que distinguir entre Offred y June (su verdadero nombre) se le va a hacer muy complicado. De nuevo, Elisabeth Moss es un regalo del cielo, y los mejores ojos que podríamos pedir para este viaje a un futuro cada vez más plausible. Sin abrir la boca la mayor parte de las veces es un derroche de emociones. Con solo mirarla sabemos qué siente en ese momento, sentimos su impotencia, el fuego de sus ganas de luchar, su pasión, su impotencia, su melancolía, sus escasos momentos de esperanza. June evoluciona como lo hace su situación, y Elisabeth Moss aprovecha cada momento para llegar al corazón, por mucho que nos ponga de los nervios a veces esa inocencia que parece lanzarla directamente a la boca del lobo.

Y aunque sea, como dije, la protagonista absoluta, esta vez el espectro se abre un poco más y podremos conocer más a fondo a otros personajes que requieren también su tiempo para crecer. Es el caso del personaje de Alexis Bledel, Emily, que en la primera temporada llegó a acabar con una extirpación de clítoris, y que no es para nada el peor castigo que Gilead tenía para ella. Gracias a centrarnos en Emily viajaremos por primera vez a las Colonias, zonas llenas de residuos radiactivos donde son enviadas las criadas más díscolas para limpiarlos, sin ningún tipo de protección. La crueldad extrema se deja ver en un área cuyos barracones no cuentan con agua potable y donde las Tías tienen los palos de descargas eléctricas siempre preparados para castigar. Tiene pinta de ser un escenario muy importante, y sirve para dar más capas al personaje de Bledel, del que nos muestran su pasado como profesora de universidad, madre de un niño y esposa de una mujer. Son esos flashbacks los que terminan por darnos el puñetazo en la mandíbula, cuando vemos cómo poco a poco cosas que dábamos por hechas acaban desapareciendo y cuando queremos hacer algo, ya es demasiado tarde. También vemos en Emily esa sensación que teníamos con June, de que se vuelve muy difícil evitar que el sufrimiento por el que pasan haga mella, como vemos en la interesantísima relación del personaje de Bledel con el de Marisa Tomei, que se suma en esta temporada.

Las traidoras

También en estos dos primeros capítulos llegamos a ver mínimamente otros lados de uno de los personajes más interesantes de la serie: el de Tía Lydia. Porque si los personajes femeninos de la serie son ya de por sí cautivadores, las mujeres que han decidido ponerse del lado de Gilead y son incluso parte activa de la tortura de otras mujeres me provocan una curiosidad absoluta. En la primera temporada me alucinaron los capítulos en los que conocíamos más de Serena Joy, el personaje de Yvonne Strahovski, y de su pasado. En esta temporada parece que veremos más de la Tía Lydia y, quizás, nos haremos un poco más a la idea de cómo puede dormir por las noches haciendo lo que hace. No todo puede ser una fe ciega en los dogmas de la república y la religión. Estoy deseando saber más.

The Handmaid's Tale

En estos nuevos episodios la serie se desmarca del libro, aunque Margaret Atwood ha participado en la confección de los guiones para que sea coherente con su visión de Gilead. Se ha vuelto a confiar en un importante número de mujeres, que son en el fondo las que deben que contar esta historia y dar forma a June y las demás. En el apartado técnico se ha mantenido el tono oscuro y tétrico de la primera temporada, llevando más allá los planos en los que se puede sacar el lado más bello e impactante del miedo. Un uso impecable de la música, un vestuario que adapta las líneas ya conocidas para aprovechar los nuevos escenarios como las Colonias y una atmósfera claustrofobia vuelven a hacer de 'The Handmaid's Tale' un camino terrorífico y difícil, pero increíblemente cautivador y gratificante. La segunda temporada empieza a plena potencia, con personajes que siguen teniendo muchas caras que mostrar. Y la actualidad les sigue acompañando. Con un panorama como el que tenemos, todo apunta a que esta nueva temporada seguirá siendo de obligatorio visionado, no solo por ser una serie magnífica por razones objetivas, sino también por tener la capacidad de revolvernos las entrañas ya que parece que el mundo real nos ha dejado de sorprender. Y si la primera temporada fue un oscuro reflejo la América de Trump con anabolizantes, ojalá la segunda sea la temporada que rinda homenaje sin quererlo al poder del #MeToo. Bienvenid@s a la lucha.

La segunda temporada de 'The Handmaid's Tale' empieza el 26 de abril en HBO España.

Nota (dos primeros episodios de la temporada 2): 9

Lo mejor: La atmósfera es incluso más claustrofóbica que en la primera temporada. Que todos los personajes tengan más caras que mostrar.

Lo peor: Que a veces roce la incomodidad de ver que hasta los más abiertos tengan reparos.

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