A finales de los setenta, a George A. Romero nadie podía arrebatarle el título de 'Padre del Zombi Moderno', el cual se había ganado en 1968 gracias a la inimitable 'La noche de los muertos vivientes'.
Como realizador al margen de la industria de Hollywood y uno de los pioneros del terror moderno de la época, a mediados de dicha década Romero ideó la que sería la secuela de su famoso film, conocida como 'Zombi, el amanecer de los muertos vivientes', y con la que el director de Pittsburgh realizó toda una crítica hacia el consumismo y los valores negativos del sistema capitalista.

Zombis de culto
Protagonizada por Ken Foree, David Emge, Scott H. Reiniger y Gayleen Ross, la primera secuela de la saga de los muertos vivientes de Romero vio la luz en 1978, gracias a la mano como productor del maestro del terror italiano Dario Argento.
Continuando con la devastadora epidemia que convierte a los muertos en ávidos seres comedores de carne humana, Romero llevó a unos pocos supervivientes hasta un centro comercial, visto como uno de los últimos reductos de vida humana que pasará de ser un sueño capitalista para los que aún luchan contra las hordas de zombies, para acabar convertido en una prisión (de ahí, parte de la visión del realizador hacia el sistema y la opresión que causa sobre la población).
A continuación, repasamos todo lo que convirtió a 'Zombi' en el film de culto como el que se le conoce a día de hoy, cuyo legado es equiparable al de la ópera prima de Romero, quien revalidó el título de padre del nuevo zombi.