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'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

Berta F. del Castillo Viernes 20 julio 2018

Siempre que me siento ante una película lo hago con la mente lo más abierta posible y una actitud de absorber todo lo que la historia traiga consigo, el viaje del cine no hay otra forma de disfrutarlo. También siempre recuerdo, y lo hago con regularidad en mis criticas, que además de ganas de dejarme sorprender, llevo conmigo un bagaje, que a veces puedo sacudir y otras veces no tanto, unas expectativas, una idea de lo que va a ir pasando por esa gran pantalla que no pierde la capacidad de descubrirme cosas de la vida. Eso es lo que pasa con 'Mamma Mia! Una y otra vez' que te recuerda grandes verdades que puedes tener más o menos cerca de la superficie, que pueden doler o pueden convertirse en la energía para dar un giro a tu vida; pueden dejarte un rato tocado o no significar nada, pero sin duda cargan de conflicto una historia que se planteaba ligera antes de entrar al cine. Y esto siempre, siempre, en absolutamente todos los casos será mejor para la opinión cinematográfica en general que parece negarse a entender que una mayor profundidad emocional no es sinónimo de mejor película.

'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

Desde luego, en lo que a secuelas que me han pillado desprevenida se refiere, no se me ocurre una mejor que esta. El regreso a Kalokairi se hace más agrio que dulce, mucho más dramático que divertido, mucho más duro que favorecedor para la evasión, en resumen: no tiene nada que ver con su primera entrega. Los personajes son los mismos pero la intención es completamente diferente, lo cual se convierte en un problema cuando cada lado de la balanza entra en conflicto con el otro como si se tratase de agua y aceite, una cosa muy difícil de salvar.

Con este par de párrafos ya podéis intuir que probablemente 'Mamma Mia! Una y otra vez' no sea lo que esperabais, y que trae bajo el brazo un enredo de sentimientos difíciles y una reflexión sobre la vida más dura o menos, pero cierta, de esas que echan raíces y recuerdan que nada nunca sigue igual pero los caminos se terminan pareciendo.

¡Cuidado SPOILERS!

*A partir de aquí necesito ser explicita para que se entienda el cambio radical de enfoque de una película a la otra. Con lo cual, NO SIGAS LEYENDO, especialmente si no quieres descubrir por qué Meryl Streep apenas aparece en las acciones promocionales de la cinta que ya son bastante sugerentes...

'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

Desde el minuto uno de la película te enteras de que Donna ya no está. Una foto de Meryl Streep brindando con champan extraída de aquella escena en la que cantase 'Dancing Queen' con sus Dínamos, preside el hall de un hotel que se encuentra a punto de celebrar su gran evento de inauguración. Su hija Sophie (Amanda Seyfried) se está encargando de todo, con la ayuda del director del hotel, al que da vida Andy Garcia. Flashback y estás en la graduación de la joven Donna, interpretada por una Lily James que aquí ha venido a dejar claro que ella es una estrella, y punto. Está dinámica se mantiene toda la película en un nostálgico juego que podría haber funcionado... Pero no acaba de hacerlo.

Para quitárnoslo de encima: Ol Parker, director y guionista, haciendo lo que le da la gana, llega a ignorar cuestiones vitales que planteasen la directora Phyllida Lloyd y la guionista Catherine Johnson en la original... Llega a ignorarlas de una manera insultante. Y sí, quizá aquella Mamma Mía fuese una sucesión de escenas teatralizadas que dejaban claro que todo el mundo estaba allí más de vacaciones por las islas griegas que en un rodaje, pero por obra y gracia del talento inmenso, no solo de la magnifica Streep, sino de sus chicas del coro Christine Baranski y Julie Walters, aquello se convirtió en otra cosa: se transformó en una feel good movie que ver, y volver a ver, y volver a ver otra vez cada verano, dejándote conquistar por el encanto alocado de Donna, la inmensidad del azul de su mar y el humor de esas señoras que están de vuelta de todo y no esconden que la vida es mejor con una copa de vino en la mano.

'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

Me atrevería a decir que a Parker le ha matado la arrogancia. Que su objetivo nunca fue hacer una secuela, sino conseguir que 'Mamma Mia!' fuese algo más, algo más que la maravillosa fantasía que es: una sucesión de canciones pegadizas con el conflicto emocional justo, pero potente y concreto, un producto que no esconde su objetivo: que sueñes y seas feliz en esa sala, que cantes y bailes no queriendo abarcar dos vidas y alguna más. Ejemplo concreto: en 'Mamma Mia!', Donna deja claro que busca un millonario justo antes de arrancarse a cantar 'Money, Money, Money' porque lleva 15 años dirigiendo su hotel y las cosas no le van demasiado bien, de hecho Tanya (Baranski) se ofrece a prestarle algo del dinero que ha acumulado divorcio tras divorcio.

Parker, ignora completamente todo esto y le da a Sophie la meta de hacer una gran inauguración del hotel de su madre para cumplir su sueño. Señor Parker, a usted se le ha olvidado una valiosa enseñanza de la primera entrega: Donna había cumplido su sueño, llevaba ella sola SU hotel y había criado a su hija... Todo sin prácticamente ayuda de nadie. De hecho, parte del encanto del personaje de Streep en aquella película era lo inspirador que podía llegar a ser. Había vivido su vida como había querido, sin rendir cuentas a nadie, con muchísimo valor y aún más esfuerzo. Entonces, porque algún turista más vendría bien, Sophie y Sky (Dominic Cooper) iban a diseñarle una página web. De aquí a ese gran evento de apertura para "cumplir el sueño de Donna" hay muy poquito respeto por la esencia del personaje.

'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

Más allá de este cambio que "total qué más dará si la primera entrega tiene una media de un 54% en Rotten", el contrapunto entre la nueva generación y el equipo Dínamos/ pretendientes de Donna, funcionaba muy bien porque no tenía que lidiar con ningún salto temporal. Aquí de repente te encuentras con actores muy jóvenes (que por mucho talento que tengan, no son Streep y compañía) tirando del carro la mitad del tiempo, o más bien haciéndote esperar con mucha ansia el regreso a la pantalla de Walters y Baranski que son las únicas que lograrán arrancarte alguna carcajada puntual. El nuevo reparto, solo, a años de distancia del elenco de estrellas que sostuviese la original... No funciona. Ojo, Lily James es maravillosa, en todos los sentidos, una versión joven de la que la propia Meryl podría estar orgullosa, pero su viaje se siente ausente porque el dolor provocado por la muerte de Donna es imposible de ignorar. Esto a pesar de que Parker lleva a la parodia más de un número musical cargándose por completo el encanto de "sabemos que estamos haciendo teatrillo" de la primera entrega.

Mientras en la Kalokairi de Sophie nadie puede sacudirse la pena. Donna no está para ver la gran inauguración "¿estaría mi madre orgullosa de mi?", chica, esa pregunta ya obtuvo respuesta en la primera entrega... El duelo se hace demasiado presente, invitando mucho más a la lágrima que a la sonrisa, provocando que la película pierda el equilibrio completamente, algo a lo que encima tenemos que añadir que... No nos sabemos ninguna canción, y las que nos sabemos, que ya salían en la cinta original, no lucen porque no están utilizadas de una manera tan inteligente como la que habíamos visto. Y es que en esta ocasión la cosa no fluye y las transiciones entre canción y canción son como baches en el camino. Vamos, es un ambicioso collage donde pensábamos que íbamos a encontrar una película karaoke.

'Mamma Mia! Una y otra vez' aunque ya no sea igual, como la vida misma

No me malinterpretéis, en 'Mamma Mia!' había dolor, el de un corazón roto, un ingrediente que nos dejase una escena potentísima con una puesta de sol espectacular de fondo en la que Meryl dejaba claro que podría hacer sentir a una piedra. Aquello fue una mezcla agridulce perfecta y una conclusión que apuesta por la esperanza. Esta película deja más bien la sensación de que su director ha querido presumir de que podía hacerlo mejor en lo que al guion se refiere, y, reitero, reflexionar sobre lo que es la vida y la muerte no necesariamente consigue que una película sea más buena, solo más triste. Una mayor profundidad emocional tampoco tiene por qué hacer que una cinta sea mejor, especialmente si esas emociones no casan las unas con las otras. Y sinceramente, todo este alarde de "vamos a apostar por las fases del luto y lo que puede llegar a significar el vínculo materno filial desde el sillín del psicoanalista" pega en el universo de Mamma mía lo que un unicornio en Mordor.

En cuanto a Cher. Pues muy bien, pues una mamarrachada maravillosa que se disfruta a medias na más porque lo que quieres es llorar mucho. De verdad, jugar con el dolor, la carcajada y la mamarrachez no es algo sencillo, hay que estar a la altura y hay que hacerlo con esfuerzo y admiración por el material original, algo que no encuentro en ningún momento. Incluso en el caso de Walters y Baranski, lo mejor de la película, se sobreexplota el mismo chiste porque... ¿Por qué? Pues por una falta de interés parece... A pesar de todo esto me atrevería a decir que alguno saldrá más contento. El eterno triunfo del drama frente a la comedia, como si hacer una película de entretenimiento inolvidable fuese sencillo.

Nota: 5

Lo mejor: El duo Walters/ Baranski. Bueno, los brevísimos momentos que recuerdan lo maravilloso que es el duo Walters/ Baranski.

Lo peor: Que desprecia completamente el espíritu de la original.

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