"Nunca hubo una mujer como Gilda" (pronúnciese "Guilda"), rezaba el cartel promocional. Pocas veces la campaña publicitaria de una película fue tan acertada: es difícil encontrar una mujer con una personalidad tan arrolladora, desafiante y temperamental, y a la vez tan frágil e inestable como la que inmortalizó Rita Hayworth en el clásico homónimo de Charles Vidor.

Siete décadas después, son muy pocos los detalles que han trascendido acerca de la producción de 'Gilda'. El director, un eficaz cineasta a sueldo de Columbia tras haber roto con MGM, ya había trabajado con la que sería su musa en una producción anterior, y no dudó en ponerla al frente de este relato de intrigas oscuras, pasiones encendidas y lealtades traicionadas ambientada en el Buenos Aires de los albores de la II Guerra Mundial, apenas un año antes del estreno del film.
Convertida en mito del celuloide, ha sido reivindicada en multitud de ocasiones, muchas de ellas en otras obras cinematográficas posteriores. Coincidiendo con el setenta aniversario de este film, nosotros también nos unimos a estos homenajes repasando estos nueve datos curiosos acerca de 'Gilda'.