La moda y el cine han encontrado uno de sus cruces más potentes del año en la nueva portada de Vogue. Anna Wintour y Meryl Streep aparecen juntas en el número de mayo de 2026 en una imagen cargada de referencias a 'El diablo viste de Prada' , la película que convirtió en icono a Miranda Priestly, el personaje al que Meryl Streep dio vida y que durante años fue vinculado con la histórica editora de la revista.
La sesión, fotografiada por Annie Leibovitz, funciona como uno de los grandes movimientos promocionales de 'El diablo viste de Prada 2' , cuyo estreno está previsto para el 1 de mayo de 2026. La portada no llega sola: va acompañada de un vídeo y de una conversación moderada por Greta Gerwig , en una puesta en escena que juega conscientemente con el mito construido alrededor de ambas figuras desde el estreno de la primera película.
En las imágenes promocionales, Anna Wintour y Meryl Streep aparecen compartiendo ascensor, limusina y conversación, en un tono que mezcla ironía, elegancia y mucha nostalgia. El efecto ha sido inmediato en redes sociales, donde la reunión entre ambas se ha interpretado como uno de los encuentros más esperados entre dos nombres que llevan casi veinte años orbitando el mismo imaginario cultural.
Un cara a cara que reactiva el mito de Miranda Priestly
La portada también reabre uno de los grandes debates ligados a 'El diablo viste de Prada' : cuánto había realmente de Anna Wintour en Miranda Priestly. Durante años, esa identificación se dio casi por hecha, aunque tanto la editora como Meryl Streep la han matizado en distintas ocasiones. En esta nueva conversación, Wintour se muestra especialmente cómplice con ese imaginario y llega a definir como "un regalo extraordinario" el hecho de haber sido interpretada por Meryl Streep , aunque insiste en que no se reconoce del todo en el personaje.
La propia actriz ha añadido además nuevos detalles sobre la película original. Según recoge People, varios diseñadores evitaron prestar ropa para el rodaje en 2006 por miedo a incomodar a Wintour. También ha adelantado que en la secuela Miranda tendrá una imagen algo más depurada que en la primera entrega.
Moda, nostalgia y una coincidencia familiar inesperada
El momento llega, además, apenas unos días después de otra revelación curiosa: Meryl Streep y Anna Wintour son parientes lejanas, concretamente primas sextas, según un estudio genealógico del que se hicieron eco varios medios estadounidenses. Ese hallazgo añadió todavía más combustible a una promoción que ya de por sí venía cargada de simbolismo.
Con todo, la portada de Vogue funciona sobre todo como una jugada cultural muy medida. Reúne a dos mujeres decisivas para la construcción del universo de 'El diablo viste de Prada' , conecta generaciones distintas de público y convierte la promoción de la secuela en un acontecimiento visual que va mucho más allá del cine. En otras palabras, no es solo una foto: es la imagen de una historia que lleva dos décadas alimentando la fantasía de que la moda y la ficción, en este caso, nunca estuvieron tan separadas.