La cuarta temporada de 'Los Bridgerton' llega envuelta en una expectación particular: la serie no solo continúa expandiendo su universo romántico y de época, sino que apuesta por narrativas más diversas. Entre ellas, destaca el compromiso de la producción por profundizar en la identidad de Benedict Bridgerton, eje de la nueva tanda e inerpretado por Luke Thompson, un personaje cuya bisexualidad se ha convertido en uno de los elementos más relevantes y comentados de esta entrega.
Desde el primer episodio la producción deja claro que la bisexualidad de Benedict no va a diluirse ni convertirse en un detalle anecdótico. Jess Brownwell, showrunner de la ficción, subraya en una entrevista para Variety la importancia de mantener esa identidad en primer plano, incluso cuando el personaje comienza a desarrollar su romance con Sophie (Yerin Ha). Para ella, esta coherencia narrativa forma parte del ADN de la temporada.
Brownwell recuerda que la intensa escena en la escalera entre Benedict y Sophie —que cierra el Part 1— fue una imagen que visualizó "desde el principio de la temporada". "Creo que es un momento realmente sexy —hasta, claro, ese record scratch cuando Benedict le pide que sea su amante", explica. Esa torpeza emocional responde, dice, a la distancia de clase de la época y a la necesidad que tiene Benedict de crecer.
La showrunner añade que la escena debía situarse en un espacio simbólico: "Un lugar liminal entre el 'arriba' y el 'abajo'", un punto intermedio que expone tanto la atracción como las fricciones entre ambos. Y deja claro que la reacción de Sophie es la adecuada: "Su falta de comprensión es algo que vamos a abordar en la segunda mitad".
Derribando el estereotipo
El verdadero ancla emocional de la temporada, sin embargo, es Benedict. Brownwell explica que el personaje inicia la temporada sin grandes transformaciones, pero su encuentro con Sophie —o más bien, con la misteriosa mujer enmascarada— enciende en él el deseo de cambiar. Luke Thompson, dice, aceptó llevar al personaje "a un lugar mucho más vulnerable".
Cuando se le pregunta cómo plantear su bisexualidad dentro de una historia donde terminará con una mujer, Brownwell es categórica: "Es realmente importante que, solo porque alguien termine en una relación de apariencia heterosexual, eso no niegue su identidad queer". Y añade: "Hay un estereotipo dañino de que los hombres bisexuales en realidad solo son gays. Esto es falso y queríamos mostrar una narrativa distinta".
Sobre los límites del romance, Brownwell aclara que Sophie nunca "llegará hasta el final" sin estar casada, porque forma parte de su esencia. Por eso el Part 1 contiene menos escenas pasionales entre ellos, aunque la temporada compense esa energía a través de otros personajes.
La adaptación del libro 'Te doy mi corazón' también viene con cambios conscientes. Brownwell explica que decidieron mostrar el mundo de los sirvientes desde el primer episodio, un escenario poco explorado hasta ahora. De cara al Part 2 adelanta dos grandes secuencias extraídas de la novela: una ligera y otra de tono más oscuro.
La incorporación de Yerin Ha como Sophie marcó otro punto clave. "Encontramos a una auténtica estrella", afirma Brownwell. El equipo buscaba a alguien capaz de transmitir dulzura, fuerza y humor, y además tenían un interés específico en elegir a una actriz de ascendencia asiática para aportar una representación más rica.
En lo que queda de temporada, la guionista promete que la crisis de identidad de Benedict y la nueva realidad de Penelope tras revelar su secreto darán forma al clímax emocional. La serie, dice, siempre ha explorado distintas formas de amar y desear, y en ese mapa la bisexualidad de Benedict "siempre será una parte de quién es".