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CRÍTICA

'Crash': Perversiones desenfrenadas

Crítica de 'Crash', dirigida y escrita por David Cronenberg. Reestreno en 4K con motivo de su 25º aniversario. Protagonizada por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas y Deborah Kara Unger.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 29 de Enero 2021 | 09:20
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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Aunque el reestreno en cines de icónicas obras del séptimo arte se ha convertido en un ejercicio habitual, más el año pasado con 'El Padrino: Parte III', 'Desafío total', 'Akira' o 'Apocalypse Now'. Tras el éxito rotundo en taquilla de 'Deseando amar', la magistral película de Wong Kar Wai, el concepto de reestreno ha cambiado completamente, convirtiéndose en un auténtico evento cinematográfico, con promoción similar a la de un lanzamiento inédito. Es lo que sucede ahora con 'Crash', la cinta de culto de David Cronenberg, que regresa con una restauración 4K para celebrar su 25º aniversario.

Crash

Tras lograr cierto éxito con los reestrenos de 'Cinema Paradiso' y 'Dersu Uzala (El cazador)', A Contracorriente lanza una apuesta más arriesgada, pues 'Crash' no es un largometraje fácil de revisitar. Adaptación de la obra homónima de J.G. Ballard, autor que nunca pensó ver uno de sus libros más polémicos convertido en filme, Cronenberg llevaba hasta el extremo su experiencia en el thriller hasta un nivel extremo, en el que el dolor, la violencia y el sexo se entremezcla en una perversa fantasía parafílica.

Incómoda de ver en 1996, llegó a buscarse su censura y prohibición y tuvo varios problemas de distribución, 'Crash' continúa siendo tremendamente hipnóticamente desagradable de ver. Es más, 25 años después, continúa despertando el lado más perverso de la psique humana a través del más puro placer, pues sus protagonistas se dejan llevar por sus más bajos instintos de manera voluntario, transformando el horror en placer. Sin duda, sigue siendo la respuesta yuppie de lo que fue en su momento 'El imperio de los sentidos'. Es más, sus controvertidas y sexuales imágenes dejan en evidencia que, en el fondo, 'Crash' era la demostración frontal a una sociedad absorbida por la tecnología, incluso con el sexo, siendo retratado de manera mecánica, cuales robots, en algunos momentos del filme.

Crash

Una obra de culto cuya polémica perdura en la actualidad

Pero 'Crash' no es solo el retrato de cómo la tecnología, los coches -¿acaso no ha habido lugar más erotizado que un automóvil?-, dominan de una manera ambivalente a la sociedad contemporánea -quizás ahora serían coches eléctricos o bicicletas, pero el concepto sería el mismo-. El filme también es una singular expresión lírica de cómo el sexo y la muerte están tan unidos, pues sus protagonistas, a través de sensaciones extremas, experimentan sensaciones liberadoras con las que, paradójicamente, alcanza el mayor éxtasis de la vida. En el fondo, a pesar de escenas gráficamente repulsivas, no deja de ser una actualización de los ideales suicidas del romanticismo, así como también una mirada erótica a actividades de riesgo.

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Ahora bien, el haber apostado por adaptar la obra de Ballard en el Toronto de los 90, le da al filme cierta sensación de época que, contradictoriamente, provoca que su aséptica puesta en escena se aleje de impresión futurista y de ciencia ficción que tenía en su momento, para acercarla más al presente, a la realidad, consiguiendo así que su retrato de la sociedad sea más cercano de lo que fue en su momento. Aplauso también para su reparto artístico, con James Spader y Holly Hunter a la cabeza. Ambos dominados por el placer, como Deborah Kara Unger, Rosanna Arquette y Elias Koteas, convertido en una especie de líder carismático de la sinforofilia, parafilia en la que la excitación sexual viene al presenciar o vivir un desastre, tanto natural como provocado, como un accidente de tráfico.

Estrenada en un momento en el que los thrillers con fuerte carga erótica abundaban, el reestreno de 'Crash' permite valorarla en un contexto diferente, logrando ser reconocida como una de las obras cumbre del cineasta canadiense. Y sí, su visionado provoca la pregunta de si sería posible realizar una obra tan arriesgada (la secuencia de la muestra del pecho tras el accidente, la grabación de un accidente o la de la máquina de lavado siguen siendo de gran impacto visual). Y sí, la cuestión es muy difícil de responder, lo que convierte al largometraje en un ejercicio tan atrevido y obsceno como en antaño.

Nota: 9

Lo mejor: La restauración en 4K le ha sentado de maravilla a una cinta de culto que amplía su alargada sombra de polémica.

Lo peor: Pensar que, incluso en la actualidad, sería muy complicada de estrenar en cines.

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Crash 7,2 Crash