CRÍTICA

'Cumbres borrascosas': La desbordante visión de Emerald Fennell te hará sentir cositas

Emerald Fennell firma una nueva y personal adaptación de la clásica novela 'Cumbres borrascosas', con Margot Robbie y Jacob Elordi como Catherine y Heathcliff.

Por Luisa Nicolás Más 10 de Febrero 2026 | 16:00
Estoy a dos entrevistas de convertirme en mejor amiga de Shyamalan.

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"Cumbres borrascosas"
"Cumbres borrascosas" (Warner Bros.)

Para escribir sobre '"Cumbres borrascosas"' con propiedad solo se me ocurre abrir el diccionario y buscar todos los sinónimos de deseo, pasión, sadismo, tentación, lujuria, embriaguez, seducción y tormento y hacer un listado. Quizá así se pueda describir el desborde de emociones que Emerald Fennell quiere hacernos sentir con su personal versión (o mejor visión) de la gran obra de la literatura inglesa de Emily Brontë.

Tráiler 'Cumbres borrascosas'

No hablaremos de ella como adaptación porque, y ya lo ha dicho la propia directora cientos de veces y le ha puesto comillas al título para disipar dudas-, estamos ante algo mucho más interesante que una transferencia de conceptos del papel a la gran pantalla. Fennell ha hecho la ‘Cumbres borrascosas’ que recordaba haber leído, o la que desearía que hubiese sido al leerla siendo una adolescente. Si toda ficción es un ejercicio de imaginación, este lo es doble: Brontë inventó una historia y sobre ella Fennell anhelaba otra, aunque mantuviese la misma perversa esencia de crueldad y fatalidad.

También por eso no hablaremos de anacronismos o licencias. Sí considero sin embargo que el whitewashing en '“Cumbres borrascosas”' puede y debe ser analizado, no solo por cómo afecta al contexto, si no por la romantización de algunas imágenes (como la espalda llena de latigazos de Heathcliff) o la fetichización de la piel de Catherine por su marido, interpretado por el actor de raíces pakistaníes Shazad Latif. Pero este no va a ser el lugar.

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'"Cumbres borrascosas"' (Warner Bros.)

Es la tercera película de Fennell como directora y guionista. La primera, 'Una joven prometedora' , respondía al deseo de venganza femenino ante el heteropatriarcado; 'Saltburn' al deseo de venganza de la lucha de clases y ‘"Cumbres borrascosas"’ al deseo sexual, al desboque físico y a la cuestionable atracción que sentimos ante la desgracia ajena y propia, el morbo de un amor prohibido, turbio y destructivo. En resumen, el erotismo de la violencia.

Solo su arranque es de una potencia abrumadora, estableciendo la provocadora relación que los personajes y la historia tendrán con el sexo y la muerte, la decadencia y la ambición, el odio y la lujuria.

Margot Robbie y Jacob Elordi son dos amantes condenados a no encontrar la paz juntos. La miseria, el orgullo y el resentimiento son tan o más fuertes que el amor y Catherine y Heathcliff son la máxima representación de una relación tóxica y enfermiza que no puede contener ni los deseos carnales ni de venganza hasta que ellos y todo lo que les rodea quede despojado de vida.

Un deleite visual maximalista

Si para la relación de Catherine y Heathcliff es tan determinante lo que callan como lo que dicen, el lenguaje visual de ‘“Cumbres borrascosas”’ es tan o más potente que su guion. La belleza de la dirección de fotografía de Linus Sandgren, el extraordinario trabajo de diseño de producción de Suzie Davies y la meticulosa obra de Jacqueline Durran con el vestuario son recursos narrativos constantes e inabarcables. Un derroche de creatividad que se traga al espectador y que no se limita a complementar la visión de Fennell, la engrandecen. Y todo envuelto por la seductora música de Charli XCX y la banda sonora de Anthony Willis.

Entre Sandgren, Davis y la decoradora Charlotte Dirickx se construyen planos que parecen sacados de una pintura renacentista, otros del barroco y escenarios propios del rococó, como el columpio del patio de los Linton. La chimenea hecha de manos, las paredes que sudan, la ostentosidad de la comida… cada interior está lleno de guiños surrealistas y nada es sutil. Es un festín visual del que, me adelanto, habrá público que termine empachado.

'"Cumbres borrascosas"'
'"Cumbres borrascosas"'

No sé lo suficiente de Emily Brontë para imaginar qué pensaría ante esta adaptación, pero siendo una mujer nacida en 1818 podemos intuir que, como mínimo, se sonrojaría ante ciertas ideas de Fennell.

Todo en '“Cumbres borrascosas”' es sensual. Todo. Incluso más cuando no hay nada erótico en pantalla. Fennell tiene una curiosa fascinación por la provocación lasciva y por encontrar algo tremendamente sexy en texturas totalmente alejadas de lo sexual hasta que lo grotesco se convierte en algo libidinoso. Nunca te habrías imaginado sintiendo cositas con un pez metido en gelatina o una yemas de huevo manchando la cama.

Y es que temas que sí tenían mucho peso en la novela como el trauma generacional, el racismo o la movilidad social quedan relegados a un segundo plano para priorizar el despertar sexual de sus protagonistas. Porque '“Cumbres borrascosas”' es básicamente una adolescente. Decía Fennell que con la película quería transmitir lo que sintió al leer la novela en el instituto y así nos invita a entrar en su mente de 14 años, a vivir la historia como ella la vivió. Y qué puede describir mejor esa etapa que un cúmulo de emociones tan intensas que parece que te vayan a desgarrar por dentro junto a cierta quemazón que genera confusión y curiosidad.

Para que eso funcione es imprescindible que la química entre sus protagonistas sea casi palpable. Cuando Catherine y Heathcliff no están juntos, están pensando en estar juntos y cuando lo están, solo pueden pensar en arrancarse la ropa. Robbie y Elordi son perfectos plasmando ese amor obsesivo, depravado y sediento. Su relación funciona con más fuerza incluso cuando aún es contenida y llevan la tensión sexual a otro nivel, tanto es así que cuando por fin se rompe ,el clímax te deja agotado.

Por eso esa intensidad que se mantiene con ímpetu en los dos primeros tercios de la película y va perdiendo fuerza hacia el final. La tragedia ha sido tan largamente anunciada que después de la brusquedad y el desconcierto que provoca la relación entre Heathcliff e Isabella (Alison Oliver ) remontar es imposible. Y hablando de Oliver, su trabajo como alivio cómico que va tornando en algo oscuro y degenerado es fabuloso, entre el histrionismo, lo psicópata y la víctima.

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'"Cumbres borrascosas"' (Warner Bros. )

Si Christopher Nolan está preparando con 'La Odisea' la gran epopeya épica de aventuras, Fennel estrena el 13 de febrero la gran gesta del amor ardiente y depravado, haciéndole la competencia al amor romántico y manipulador de San Valentín, ambos tan sustentados en la devoción y la necesidad.

La visión ultramaximalista que Fennell nos ofrece de la novela es innegablemente personal, superando las normas que se esperan de una adaptación, pero así debería ser el arte. De todos los sinónimos que he ido explorando quizá suntuosa, por lo que implica y por como suena, sea uno de los adjetivos que más me gusten. Porque sería reduccionista usar palabras simplonas. Vayamos con tórrida. Incendiaria. Errática. Exuberante. Un deleite. Todas estas me valen. “Cumbres borrascosas” te hace sentir, te atrapa, que bien pueden ser odio y no calor lo que sientas, pero me parece casi imposible que alguien la transite con indiferencia y solo eso ya es un triunfo.

8
Lo mejor: Que sea una visión tan personal. Visualmente es deslumbrante y la química entre el reparto parece imposible.
Lo peor: Se desinfla hacia el final. Pasa de largo por temas importantes y llega a pasarse de brusca y forzada en sus insinuaciones.