CRÍTICA

'Salvador' plantea un ejercicio de conciencia, pero necesita que el espectador se preste a colaborar

Luis Tosar y Claudia Salas protagonizan 'Salvador', una nueva serie de Netflix creada por Aitor Gabilondo ('Patria') que explora las estructuras de poder desde el clásico género del thriller policiaco español.

Por Irene Bernal Martínez Más 6 de Febrero 2026 | 09:30
Veo todas las pelis que puedo, pero no todas las que me gustaría ver

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Crítica de 'Salvador', nueva serie original de Netflix
Crítica de 'Salvador', nueva serie original de Netflix (Netflix)

Salvador Aguirre (Luis Tosar) “lo tenía todo”; una familia, una profesión. Lo admite él mismo en los primeros minutos de ‘Salvador’, la nueva producción de Netflix dirigida por Daniel Calparsoro y creada por Aitor Gabilondo. Se lo cuenta a un grupo de Alcohólicos Anónimos, por lo que ya podemos intuir el porqué del tiempo pasado. La bebida tomó el control de su vida y, cuando pudo recuperarlo, ya no era la que él conocía.

Tráiler oficial 'Salvador' (2026)

Ahora es conductor de ambulancias, comparte piso y no se habla con su hija, Milena (Candela Arestegui), quien no le coge el teléfono.

En una violenta tarde-noche en Madrid, mientras se disputa un partido de fútbol entre el Real y el Marsella, los White Souls, un grupo de neonazis, aprovechan que el ambiente les camufla para salir a cazar. Salvador patrulla junto a sus compañeros de trabajo cuando, durante una emergencia, visualiza a Milena entre los ultras, que se reúnen en ‘El pollo frito’, el bar tapadera que utilizan como sede, ahora a reventar de aficionados, después de la emboscada.

La ficción nace alrededor de esa noche, del deseo del protagonista de rescatar a su hija, de entender cómo ha llegado allí. Durante ocho capítulos la serie va quitándose capas, alertando al espectador de que es un thriller, sí, pero que también jugará con el drama, y que no tiene miedo de proponer un ejercicio de conciencia.

Milena en 'Salvador'
Milena en 'Salvador' (Netflix)

La primera de las capas es la acción: la violencia, la tensión, lo físico. El caos por el que se mueve el protagonista y en el que se convierte su vida, el que inunda la pantalla desde el primer minuto y que se adueñará del ritmo durante todos los episodios.

Estas escenas son prácticamente coreografías, armadas al milímetro, que visualmente impactan y buscan generar sensaciones físicas, pero no morbosas. Son explícitas y abundantes; tanto, que llegan a saturar e, incluso, a resultar repetitivas, pero son una parte central en la trama que enfatiza el argumento: esto que ahora nos horroriza, es lo que nos espera sin diálogo y tolerancia.

Una salida de los White Souls
Una salida de los White Souls (Netflix)

Detrás de todo este ruido, sucede una historia paralela, el viaje de Salvador a su pasado. El personaje de Tosar convive con el dolor que conlleva mirar de frente la culpa y con el valor de usarla para buscar respuestas en el presente.

Se encuentra constantemente en un limbo, en una especie de encrucijada moral: es un padre herido, con miedo por su hija, pero también una persona con valores que reconoce en ella aspectos que le espantan.

El engaño

Y una tercera capa se desvela mientras nos damos cuenta de que el fútbol es una excusa y aquellos que ejercen la violencia, marionetas. ‘Salvador’ se acerca a las estructuras de poder y, aunque hace nada especial para con ellas, al menos las pone en un punto de mira. La ficción en sí misma es una señalización, un llamamiento a que hay algo que no estamos haciendo bien.

'Salvador'
'Salvador' (Netflix)

Es este cuestionamiento lo que la salva de convertirse en un producto de suspense sin nada especial, esa voluntad de llegar hasta la raíz del problema. No quiere simplemente exhibir la podredumbre social, sino que está en busca de un origen, de la causa; de los que se encuentran a los mandos, esos que aprovechan la vulnerabilidad para emular compasión o empatía, siempre y cuando sea en favor de un beneficio propio.

'Salvador' también plantea que la maldad no es dada por naturaleza, una idea que propone a través de muchos de sus personajes. Algunos de ellos, incluso el mismo Aguirre, buscan, simplemente, amparo; alguien que los cuide y se preocupe por ellos.

Estos son los sujetos más fáciles de manipular. Veáse como ejemplo el personaje de Claudia Salas, soberbia en su papel de Julia, otra integrante de los White Souls. De ella se dice lo siguiente: "¿Que cómo ha acabado esa chica ahí? Porque quizás esa gente estuvo cuando sus padres dejaron de estarlo".

Claudia Salas interpreta a Julia
Claudia Salas interpreta a Julia (Netflix)

Este es el hilo del que más vale la pena tirar a lo largo del visionado de la serie ya que la trama principal no destaca por su originalidad y flojea en todo este enredo, resultando quizás lenta, a pesar de la sobrecargada acción, y algo predecible.

Debemos utilizar lo más potente de su planteamiento, esta mirada al poder, para cuestionarnos a nosotros mismos y nuestro entorno, y para seguir haciéndonos preguntas. 'Salvador' no contesta prácticamente a ninguna de ellas. No se moja hasta ese extenso, ni debería, porque prescinde de las verdades absolutas. Su riqueza reside en el espacio a reflexión que construye y cede al espectador para explorar a su antojo.

6
Lo mejor: Cómo coloca el punto de mira en las estructuras de poder. Su acercamiento a temas de actualidad.
Lo peor: Las partes en las que prima su carácter de thriller policiaco al uso.