'Los testamentos' nos lleva de nuevo a Gilead, esta vez a su seno, a la crianza de aquellas jóvenes que nacieron en el mundo real pero que fueron traídas a este distópico universo en cuyo dogma se han criado, cuya doctrina es lo único que conocen. Se trata de la secuela de 'El cuento de la criada (The Handmaid's Tale)' y recupera algunos aspectos de la esencia de la original, a la vez que innova y patina en otros.
La serie está creada por Bruce Miller y basada en la novela homónima de Margaret Atwood, también autora de ‘El cuento de la criada’. La secuela novelística se publicó en 2019, cuando la ficción original ya iba acumulando numerosos éxitos y halagos entre la crítica y el público. Elisabeth Moss, la imprescindible June Osborne, es la productora ejecutiva de este nuevo producto de Hulu.
Violencia más escondida
Los episodios de ‘Los testamentos’ arrancan con una narrativa algo más inocente y juvenil de la que veíamos en ‘El cuento de la criada’, probablemente para situarnos en esa concepción del mundo que tienen las protagonistas, totalmente aisladas de la realidad. Sobre ellas transcurren los conflictos y la historia, sobre las futuras mujeres de comandantes que las eligen a la carta mediante unos procedimientos que parecen sacados del siglo XVII.
Agnes McKenzie es el personaje principal, interpretado brillantemente por Chase Infiniti ('Una batalla tras otra'). A ella la acompañan Shu (Rowan Blanchard), Becka (Mattea Conforti), Hulda (Isolde Ardies) y después Daisy (Lucy Halliday), pieza clave en la historia de la serie. En el reparto, tenemos también a Brad Alexander como Garth, Eva Foote como Tía Estee, Mabel Li como Tía Vidala o Amy Seimetz como Paula, la madre de Agnes en Gilead.
Si hay algún fan acérrimo de ‘El cuento de la criada’, recordará bien el nombre de Agnes McKenzie y le resultará enormemente intrigante cómo se desarrollará la historia de esta joven que entró en Gilead con otro nombre, del que a priori parece no tener recuerdo.
Hay personajes que regresan de la serie original, tal vez los más icónicos. Volvemos a ver a Ann Dowd como Tía Lydia, Amanda Brugel en una fugaz aparición como Rita y alguno más que todavía no podemos desvelar. Lydia tendrá una presencia menos amenazante que en ‘El cuento de la criada’, por esa predilección que demostró siempre por “sus niñas”, aunque esto resulte igual de perturbador.
¿Flashbacks pertinentes?
En ‘Los testamentos’ se recupera ese recurso habitual que ya veíamos en la serie anterior: la voz en off de alguno de los personajes que va narrando los acontecimientos del episodio u otros sucesos previos que expliquen mejor la historia o incluso simplemente sentimientos y percepciones de dichos personajes. Sin embargo, esto resulta en ocasiones demasiado explicativo y repetitivo también, además de confuso, ya que se opta por ir cambiando esta voz y la perspectiva no queda del todo clara siempre.
Ann Down protagoniza uno de los capítulos, en los que además aparecen flashbacks de su entrada en Gilead. A pesar de que este episodio es interesante y llamativo, no aporta demasiado a la historia y vuelve a la redundancia de la que ya hablábamos, con una alternancia de narradores que despista más que otra cosa.
No… pero sí
En general, la serie no atrapa tanto como lo hizo la original, tal vez por una cuestión de novedad e impacto. Al insertarnos dentro de lo más profundo de Gilead, sí se explican muchas dinámicas y puede verse cómo en ocasiones sus ideas radicales rebotan sobre ellos haciendo que todo se tambalee.
‘Los testamentos’ se va moviendo de un “no” a un “sí”, gracias a algún giro y momento más brutal que sí nos hace sentir que volvemos a la esencia de este universo. Este “no, pero sí” es más favorable que un “sí, pero no”, ya que es cierto que finalmente la intriga es ascendente y el deseo de una segunda temporada es inevitable al final del décimo y último episodio.
Podremos adentrarnos de nuevo en el oscuro y frío Gilead a partir del 8 de abril, con el estreno de ‘Los testamentos’ en Disney+. El morado sustituye al rojo.