Desde que la gran mayoría de público la descubriera en ese espléndido y reivindicable entretenimiento titulado 'La máscara del Zorro' hace más de dos décadas, Catherine Zeta-Jones ha ido construyendo una trayectoria profundamente irregular. Y es que, a la hora de hacer cálculos y fijar las cantidades correspondientes en la balanza, el empate técnico entre grandes aciertos y tremendos fracasos en la cuenta de la actriz se hace más que evidente. Eso sí, el lado medio lleno de la botella resplandece con una fuerza tan especial como admirable.
Un terreno en el que encontramos películas e interpretaciones tan destacadas y maravillosas como las de 'Chicago', trabajo con el que consiguió un indiscutible Oscar, 'Traffic', 'La terminal', 'Crueldad intolerable' o 'Efectos secundarios', entre otras. Un conjunto de propuestas en las que la presencia de la actriz conseguía eclipsar casi todo lo demás, aportando una hipnótica presencia que se veía acompañada por un talento interpretativo siempre convincente.

Con el paso del tiempo, y debido en parte a complicadas etapas de salud tanto propias como de su marido, Michael Douglas, y de un olfato profesional bastante desorientado, Zeta-Jones ha visto seriamente disminuida su participación en obras de auténtico calibre. Una lástima ya que, después de todo, nos encontramos ante una de esas intérpretes con auténtico aroma a gran estrella/diva de Hollywood, una especie en permanente peligro de extinción. Esperamos un regreso a la altura. Mientras tanto, sigamos disfrutando con su mejor versión.