Faltarían aún un par de títulos como 'Videodrome' y 'La mosca' para que David Cronenberg fuese considerado como el maestro de la Nueva Carne, una de las etiquetas que lo posicionaron cual figura indiscutible del cine de terror y fantástico de finales del siglo XX.
Sin embargo, y después de haber estrenado a mediados de los setenta 'Vinieron de dentro de...' y 'Rabia', el director canadiense ya podía sentirse orgulloso de pasar a formar parte del selecto grupo de cineastas que habían venido a modernizar el género con sus nuevas y revolucionarias propuestas. Y eso es lo que vino a hacer, de alguna forma u otra, con 'Cromosoma 3', el título que hoy recordamos en el presente especial.

Terrorífica maternidad
Mientras que George A. Romero había insuflado vida a los no muertos en el cine, o nombres como los de John Carpenter o Wes Craven filmaban hitos cinematográficos de la serie B que pasarían a ser obras de culto mainstream, Cronenberg había apostado por un horror mucho más visceral que el de sus coetáneos, pasando a ser un irreverente maestro del mal gusto sin dejar a un lado la tremenda carga social (e incluso filosófica) que podía extraerse ya en sus primeros trabajos.
Protagonizada por Art Hindle, Samantha Eggar, Oliver Reed, Henry Beckman, Cindy Hogan y Susan Hogan, en 1979 se estrenaba 'Cromosoma 3', en la que el director contaba una bizarra historia acerca de la maternidad bajo el influjo de un divorcio, y la cual ha estado sirviendo como fuente de pesadillas para varias generaciones, incluso cuarenta años después de su estreno y reafirmándose como uno de los ejemplos de horror al margen del mainstream al que mejor ha sentado el paso de los años.